Deportes 15 agosto 2016

Río: lucha interna para atletas con testosterona alta

RIO DE JANEIRO (AP) — La joven atleta, que ahora compite en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, siempre se consideró a sí misma una muchacha como otra cualquiera, una chica a quien le gustaba correr. Pero entonces, el organismo rector de pista y campo le dijo que ella era diferente, tan diferente que su carrera podría terminar.

Marcada "confidencial" y firmada "con los mejores deseos deportivos", la carta delineó una opción para la deportista: presentarse ante un panel de expertos médicos que podrían recomendar cirugía o un tratamiento químico para reducir los niveles de testosterona — o dejar de competir.

La joven deportista estaba infringiendo reglas de la federación internacional de atletismo (IAAF) dirigidas a proveer una competencia justa para las mujeres, dejando fuera a atletas con testosterona alta.

En una carta al hombre que dirigía el atletismo en el país de la deportista, el entonces director médico de la IAAF explicó que análisis de sangre y orina detectaron niveles "anormalmente altos" de testosterona para una mujer. La causa sospechada, dijo el doctor Gabriel Dolle, no era dopaje, sino otro asunto candente en el atletismo que casi seguramente aflorará en la última semana de los juegos: el hiperandrogenismo.

Si la atleta no hubiese sido una corredora, quizás nunca se habría enterado del problema. Estaba anonadada y no podía entender cuando se le dijo que sus niveles de testosterona apuntaban a hiperandrogenismo.

"Ella no entendía. Fue sorprendente", dijo el entrenador. "Yo le dije: 'No estás sola. Hay otras'''.

Así empezó un proceso de meses de estudios médicos, viajes a clínicas en el extranjero para análisis y pruebas, así como decisiones secretas con potencial de cambiar su vida, lo que dificulta investigar el tratamiento de las mujeres hiperandrógenas por la IAAF.

La AP no va a identificar a la deportista, el país por el que compite ni dar detalles, incluyendo logros deportivos, que puedan identificarla. En mensajes con la AP, ella dijo que está concentrándose en la competencia y que su historia es "personal y privada".

La carta de la IAAF y la entrevista exclusiva de la AP con el entrenador, que estuvo muy involucrado en su decisión eventual de permitir un tratamiento de reducción de testosterona, arrojaron luz sobre los mecanismos internos del proceso de la IAAF, por el que han pasado al menos 14 mujeres.

Otra atleta se ha convertido involuntariamente en el rostro de ese asunto complejo y enormemente delicado. La sudafricana Caster Semenya competirá en Río y casi seguramente ganará el oro en los 1500 metros. Considerada hiperandrógena, revelada como fisiológicamente diferente sin su consentimiento cuando ganó el oro mundial en los 800 en el 2009, el dominio de Semenya ha puesto de relieve la polémica sobre si el justo permitir que compitan mujeres con niveles de testosterona inusualmente altos, y si los efectos de esa hormona en el rendimiento son mayores que otros factores naturales como estatura para baloncestistas o pies grandes para nadadores.

Semenya compite por primera vez en Rio el miércoles.

No se sabe públicamente cuántas mujeres hiperandrógenas compiten en Río. Pero un estudio publicado en el 2014 por Dolle y otros expertos médicos calculó que siete de cada 1.000 deportistas mujeres de primer nivel pudieran ser hiperandrógenas — una tasa 140 veces mayor que la esperada en la población general.

Debido a un recurso legal presentado por otra atleta ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo, las regulaciones de la IAAF están ahora en suspenso desde julio del 2015. Eso significa que las mujeres con niveles elevados de la hormona pueden competir en Río sin tener que controlar artificialmente esos niveles.

La demanda fue presentada por Dutee Chand, una corredora india que cuestionó las reglas tras ser suspendida y que, como Semanya, fue exhibida cuando se reveló información médica suya para el debate público.

"Para cuando me enteré de mis problemas, el asunto ya estaba en la luz pública", dijo la joven de 20 años. "Todo el mundo me respaldó. No me preocupa lo que sucedió en el pasado".

Fuente: Associated Press

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