Mundo 19 abril 2016

Rescatistas buscan sobrevivientes del sismo Ecuador

MANTA, Ecuador (AP) — Equipos de rescatistas trabajaban en una carrera contrarreloj para encontrar sobrevivientes de un potente terremoto de magnitud 7,8, mientras la cifra de muertos por el terremoto del sábado en Ecuador superaba las 400 personas.

Equipos de Ecuador y países vecinos se repartieron el lunes por la costa ecuatoriana del Pacífico para buscar a las docenas de personas aún desaparecidas.

En la ciudad portuaria de Manta, un grupo de unos 50 rescatistas que trabajaba con perros rastreadores, grúas hidráulicas y un taladro logró liberar a ocho personas que llevaban más de 32 horas bajo los escombros de un centro comercial allanado por el temblor, el más fuerte que sufre el país en varias décadas.

El primer rescate se produjo antes del amanecer, cuando una mujer fue extraída por un agujero de unos 70 centímetros (2,5 pies) cortado a través de concreto y acero. Los bomberos aplaudieron cuando la sacaron, desorientada y cubierta de polvo. Aunque dijo sufrir dolor, por lo demás se encontraba con buena salud.

En la cercana Portoviejo se produjo otra escena esperanzadora cuando una llamada desde un celular a un pariente sepultado por los restos de un hotel derruido guio a los rescatistas hasta Pablo Córdova, el recepcionista del hotel. Una vez fue extraído de entre los escombros, se le inmovilizó y trasladó en una camilla, con las manos alzadas en gesto de apreciación hacia los que vitoreaban la operación.

Juan Carranza, uno de los bomberos que dirigió el rescate en Portoviejo, dijo haber dormido sólo dos horas desde el sábado, y que no había dejado de trabajar desde que el país comenzó a temblar.

Pese a esos momentos alegres, la tragedia seguía acumulándose. En el centro comercial de Manta, las autoridades trabajaban para liberar a una mujer a la que habían encontrado viva, pero atrapada por una pesada losa de concreto sobre las piernas, cuando una réplica les obligó a abandonar la operación. Cuando regresaron al lugar, la mujer había muerto, dijo Ángel Moreira, un bombero que coordinaba las tareas.

El gobierno informó el lunes por la noche de que la cifra oficial de muertos había subido a 413, y señaló que esperaba que siguiera subiendo en los próximos días. Entre los fallecidos había un estadounidense y dos canadienses.

La falta de electricidad complicaba los esfuerzos de rescate en muchos lugares y requería el empleo de ruidosos generadores eléctricos que hacían más difícil oír a la gente que pudiera estar atrapada entre las ruinas.

Dependiendo de las circunstancias, una persona sin heridas graves puede sobrevivir hasta una semana bajo los escombros, explicó el director del servicio de emergencias de Quito, Christian Rivera, a la AP.

"Luego de eso, el proceso de deterioro es muy rápido hasta llegar al desmayo, y el trabajo de los rescatistas se vuelve muy difícil", dijo.

El canciller de Ecuador, Guillaume Long, indicó en Twitter que el lunes por la noche había ya sobre el terreno 654 rescatistas extranjeros y que se esperaba la llegada de más equipos el martes, lo que elevaría a 13 las nacionalidades implicadas en el rescate.

Estados Unidos también ha ofrecido ayuda, pero por ahora el presidente Rafael Correa, muy crítico con la política exterior estadounidense en América Latina, no ha respondido de forma pública.

El líder izquierdista viajó el lunes en un helicóptero militar para entregar agua, comida y otros suministros a zonas afectadas.

Correa instó a los ecuatorianos a permanecer unidos en lo que probablemente será un largo proceso de reconstrucción que podría costar miles de millones de dólares. La prioridad, señaló, es dirigir los recursos a los lugares donde haya signos de vida.

Tras un mortal terremoto en Chile en 2010, ese país suramericano pudo recuperarse con rapidez gracias a un boom de materias primas que estimulaba la economía. Pero Ecuador debe reconstruir en medio de una profunda recesión que ha forzado medidas de austeridad en el país productor de petróleo. Para asistir al esfuerzo de recuperación, Ecuador tiene previsto retirar unos 600 millones de dólares en líneas de crédito del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y otros prestamistas multilaterales.

Manta, una floreciente ciudad costera, está entre las zonas más golpeadas por el terremoto. Los cables eléctricos se veían tirados en las calles de la ciudad y muchos barrios seguían sin electricidad. Entre los muchos edificios derruidos por el sismo estaba la torre de control del aeropuerto, que acogió equipos antidroga estadounidenses hasta que fueron expulsados por Correa.

Mientras empezaba a llegar la ayuda humanitaria, la gente hacía largas filas para comprar agua embotellada. Muchos vecinos dormían al raso en campamentos improvisados o en la calle, descansando junto a sus vecinos.

La Cruz Roja española indicó que hasta 5.000 personas podrían necesitar alojamiento temporal por la destrucción de sus hogares, y 100.000 personas necesitaban alguna clase de ayuda.

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Los periodistas de Associated Press Cristian Kavadloff desde Manta y Allen Panchana desde Portoviejo informaron para este despacho. Los periodistas de AP Joshua Goodman y Jacobo García en Bogotá, Colombia, y Gonzalo Solano en Quito, Ecuador, contribuyeron a este despacho.

Fuente: Associated Press

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