EEUU 25 agosto 2016

Repentinamente Trump suena flexible sobre inmigración

WASHINGTON (AP) — Donald Trump derrotó a 16 adversarios en las primarias del Partido Republicano al comportarse como el más opuesto a la inmigración de todos ellos, con promesas de construir un muro en la frontera y deportar a millones de personas.

Calificó a adversarios como Jeb Bush y Marco Rubio de ser débiles y partidarios de la amnistía, y su retórica extrema empujó hacia la derecha todo el debate sobre la inmigración.

Pero repentinamente Trump está sonando como algunos de los precandidatos presidenciales a quienes derrotó. En una presentación el miércoles en el programa "Hannity" de Fox News Channel, el magnate inmobiliario habló sobre lo duro que es dividir a familias por la deportación, e insinuó que a las personas honradas que han vivido en el país durante años sin autorización debería permitírseles quedarse si pagan impuestos retroactivos, y tal como lo hicieron Bush y Rubio, insistió en que esas acciones no equivaldrían a una "amnistía".

"En todos los lugares a los que voy obtengo la misma reacción. Ellos quieren dureza. Quieren firmeza. Quieren obedecer la ley", dijo Trump. "Pero sienten que echarlos fuera como una familia completa cuando han estado aquí por un tiempo largo es algo duro".

Como ocurre a menudo con Trump, el significado exacto de lo que quiso decir fue turbio. Y no quedó claro si estaba presentando una nueva postura sobre inmigración o simplemente intentando algún tipo de retórica novedosa para resultar atractivo a una audiencia de elección general en momentos en que está atrás de la candidata presidencial demócrata Hillary Clinton en las encuestas de intención de voto cuando faltan 11 semanas para los comicios. Su nueva administradora de campaña, Kellyanne Conway, insistió el jueves por la mañana a la cadena de televisión CNN en que "nada ha cambiado en términos de políticas".

Y Trump parecía recular nuevamente menos de 24 horas después, ya que el jueves por la noche dijo en el programa "Anderson Cooper 360", de CNN, que no otorgaría estatus legal a los inmigrantes que viven en el país ilegalmente a menos que salgan primero de Estados Unidos, algo que sería laborioso e impráctico si se aplica a millones de personas. "No hay camino a la legalización a menos que salgan del país y regresen", afirmó.

No obstante, como mínimo, el nuevo lenguaje de Trump pareció revelar que se está percatando de que es improbable que su postura inflexible hacia los inmigrantes lo conduzca a la Casa Blanca, ya que los hispanos votarán en grandes cantidades en estados cruciales.

"Él ha aprendido dolorosamente, tardíamente, que lo que emociona a gran parte del electorado en las primarias republicanas no es lo que gana elecciones generales", dijo John Rowe, un donante del Partido Republicano y ex director general de Exelon, quien planea votar por el candidato libertario Gary Johnson. "No se puede ganar sin (el voto de) las mujeres, los asiáticos, los latinos y los afroestadounidenses".

En una entrevista el jueves en la cadena ABC, Bush calificó el posicionamiento de Trump como "abominable", y añadió: "Lo único que puedo decir es que cualesquiera que sean sus puntos de vista esta mañana, podrían cambiar esta tarde, y son diferentes de lo que fueron la noche pasada, y serán diferentes mañana".

Clinton, hablando en CNN, calificó el cambio de lenguaje de Trump como "un esfuerzo desesperado para tratar de aterrizar en un sitio que no sea tan devastador para su campaña como lo han sido hasta ahora sus comentarios y sus posturas".

Hubo signos de que Trump se arriesgó a enojar a sus fervientes partidarios que lo ayudaron a ganar la nominación. La columnista conservadora Ann Coulter, quien publicó un libro titulado "In Trump We Trust" (En Trump confiamos) reaccionó con tuits coléricos a los comentarios de Trump en Fox, incluido uno sumamente sarcástico: "Bien, si es 'duro', entonces no importa".

El legislador republicano Steve King, opuesto a la inmigración, dijo en una entrevista: "Tengo algunas preocupaciones en este momento" sobre las posturas de Trump.

El posible beneficio de sus nuevas declaraciones no fue evidente de inmediato. Defensores de los derechos de los inmigrantes argumentaron que él no ganaría terreno con los hispanos manifestando de dientes para afuera medidas limitadas a favor de inmigrantes al tiempo que sigue insistiendo en la necesidad de un muro fronterizo. Los activistas conjeturaron que el objetivo de Trump era atraer votantes independientes que podrían apoyarlo pero que repelen sus posturas más intransigentes.

"Mira, cuando lanzas una campaña diciendo que los inmigrantes mexicanos son violadores, comerciantes de drogas y asesinos, no creo que haya mucho que se pueda decir para recuperarse", comentó el legislador demócrata Luis Gutiérrez, de Illinois.

Después de iniciar su campaña aseverando que los inmigrantes mexicanos "son violadores" y "están trayendo drogas", Trump construyó una imagen del candidato que expulsaría a los inmigrantes que están en el país sin permiso, y prometió formar una "fuerza de deportación" que enviaría a 11 millones de personas a su país natal.

Adversarios, incluidos Rubio, Bush y el gobernador de Ohio John Kasich, condenaron las propuestas de Trump e insistieron que no hay forma de expulsar de la nación a 11 millones de persona. Pero conforme Trump obtenía apoyo, sus adversarios se vieron forzados a modular sus posturas, llevando incluso a Rubio —quien ha apoyado un camino hacia la ciudadanía pare personas que están en Estados Unidos sin autorización— a poner énfasis primero en la seguridad fronteriza.

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Los periodistas de The Associated Press Nicholas Riccardi en Denver y Julie Bykowicz, Julie Pace y Jill Colvin en Washington contribuyeron a este reporte.

Fuente: Associated Press

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