Associated Press 16 mayo 2016

Realizan primer trasplante de pene en EEUU

BOSTON (AP) — Un paciente de cáncer de 64 años de edad recibió el primer trasplante de pene en Estados Unidos, un innovador procedimiento que también podría ayudar a algunos veteranos de guerra que fueron mutilados por explosivos.

En un caso que representa la última frontera en el creciente campo de los trasplantes reconstructivos, Thomas Manning, de Halifax, Massachusetts, se encuentra recuperándose tras la operación de 15 horas de la semana pasada, señaló el lunes el Hospital General de Massachusetts.

Sus médicos señalaron que sienten un optimismo moderado de que Manning eventualmente pueda orinar con normalidad y tener relaciones sexuales por primera vez desde que un agresivo cáncer de pene provocó la amputación de los genitales del ex mensajero bancario en 2012. Indicaron que su estado psicológico tendrá un papel importante en su recuperación.

"Emocionalmente lo está haciendo de maravilla. Estoy realmente impresionado con la manera en que está manejando la situación. Es una persona muy positiva", dijo en conferencia de prensa el doctor Curtis Cetrulo, quien fue uno de los cirujanos principales en el equipo de más de 50 que intervinieron en el proceso. "Quiere estar entero una vez más. No quiere estar en la penumbra".

Manning, quien es soltero y no tiene hijos, no apareció en la conferencia de prensa, pero dijo en un comunicado: "Hoy comienzo un nuevo capítulo lleno de esperanza personal, y esperanza para otras personas que han sufrido de lesiones genitales. Al compartir este éxito con todos ustedes, espero que podamos dar un paso a un futuro brillante en este tipo de trasplantes".

No se reveló la identidad del donante fallecido.

La operación es altamente experimental. Solo otro paciente, en Sudáfrica, ha recibido un trasplante de pene. Pero otros cuatro hospitales en el país cuentan con el permiso de la Red Unida de Intercambio de Órganos, que supervisa al sistema nacional de trasplantes, para intentar el delicado procedimiento.

La pérdida del pene, ya sea por causa del cáncer, accidente o lesión de guerra, es traumatizante emocionalmente y afecta la orina, la intimidad sexual y la capacidad para concebir. Muchos pacientes sufren en silencio ante el estigma que a veces conllevan sus lesiones; Cetrulo señaló que muchos de ellos se vuelven aislados y depresivos.

A diferencia de los trasplantes para salvar vidas como los de corazón, riñón o hígado, los trasplantes reconstructivos se realizan para mejorar la calidad de vida. Y aunque un trasplante de pene pueda parecer radical, ya se han realizado procedimientos de cara, manos e incluso úteros.

"Es el siguiente paso lógico", dijo el doctor W.P. Andrew Lee, presidente de cirugía plástica y reconstructiva en la Facultad de Medicina de la Universidad John Hopkins.

Su hospital se prepara para realizar próximamente un trasplante de pene a un veterano de guerra, y Lee dijo que este nuevo campo es importante para "las personas que quieren sentirse completas nuevamente tras la pérdida de partes importantes del cuerpo".

Sin embargo, los candidatos enfrentan graves riesgos: rechazo del tejido y efectos secundarios de los medicamentos contra el rechazo que deben tomar el resto de su vida. Los médicos trabajan actualmente para intentar reducir la cantidad de medicinas necesarias.

Los trasplantes de pene han generado un intenso interés entre los veteranos de Irak y Afganistán, pero ellos requerirían de operaciones más extensas dado que sus lesiones, provocadas a menudo por minas, tienden a ser más graves y se necesitan reparar también los vasos sanguíneos, nervios y tejido pélvico, subrayó Lee.

El Registro de Trauma del Departamento de Defensa indica que hay 1.367 efectivos masculinos que sobrevivieron a lesiones genitourinarias entre 2001 y 2013. No queda claro cuántas de las víctimas perdieron parcial o totalmente el pene.

Un hombre en China recibió un trasplante de pene en 2005. Pero los doctores señalaron que el paciente solicitó que le retiraran el nuevo órgano dos semanas después de la operación, debido a que su esposa y él tenían problemas psicológicos.

En diciembre de 2014, se le trasplantó el pene a un joven sudafricano de 21 años, a quien se le amputó el pene tras complicaciones con la circuncisión cuando era adolescente.

El doctor Andre van der Merwe, de la Universidad de Stellenbosch, dijo a The Associated Press que el hombre goza de buena salud y tiene una función sexual normal, e incluso fue capaz de concebir, aunque el bebé nació muerto. Pero su recuperación fue difícil, dado que sufrió de coágulos e infecciones, detalló van der Merwe.

Para las anormalidades congénitas u operaciones de cambio de sexo, los doctores pueden moldear un pene con la misma piel del paciente y utilizan implantes para lograr la erección. Pero el trasplante de un pene funcional requiere la conexión de pequeños vasos sanguíneos y nervios.

Encontrar un donante ha resultado un desafío incluso mayor que la misma cirugía.

"Las personas aún se niegan a donar", dijo van der Merwe. "Hay enormes temas psicológicos sobre donar el pene de un familiar".

En Estados Unidos, a las personas o los familiares que accedan a donar órganos como el corazón o los pulmones, se les debe preguntar por separado sobre el donar el pene, mano o alguna otra parte del cuerpo, dijo el doctor Scott Levin, cirujano de trasplante de manos en la Universidad de Pennsylvania y vicepresidente de la comisión de trasplantes reconstructivos de la Red Unida de Intercambio de Órganos.

En Boston, Cetrulo dijo que el pene trasplantado cuenta con buen flujo sanguíneo y hasta el momento no hay indicios de rechazo. Dijo que Manning deberá salir pronto del hospital y que su operación tuvo tres objetivos: asegurarse que el pene trasplantado luzca natural, sea capaz de orinar con normalidad — lo que espera suceda dentro de unas cuantas semanas — y que recupere eventualmente las funciones sexuales.

La reproducción está fuera de la ecuación dado que Manning no recibió nuevos testículos, recalcó Cetrulo.

El doctor Dicken Ko, director del programa de urología del hospital, dijo que se le han mostrado algunas fotografías postoperatorias a Manning, pero que el paciente no ha visto su nuevo pene, ya que sigue vendado. De acuerdo a Ko, una gran prueba ocurrirá cuando los nervios reconectados comiencen a afianzarse, devolviéndole la sensibilidad al órgano.

"No sabremos cómo se sentirá hasta que eso ocurra", afirmó.

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Los periodistas de Associated Press Patrick Mairs en Filadelfia y Maria Cheng en Londres contribuyeron a este despacho. Neergaard reportó desde Washington.

Fuente: Associated Press

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