Julio Iglesias 31 marzo 2016

Raphael y Julio Iglesias: de la prohibición en Cuba al concierto masivo

dolo en Cuba, y en todo el mundo de habla hispana, a todo lo largo de los años sesenta y principios de los setenta, Raphael llegará a Cuba, según EFE, de mano de la empresa malagueña Galas Metropolitanas, después de que el Instituto Cubano de la Música haya autorizado el evento. Porque se supone que el buen sabor de boca dejado por los Rolling Stones, debe influir en la presencia de muchos otros artistas en Cuba.

Julio Gutiérrez, productor musical responsable de la empresa malagueña Galas Metropolitanas, lo anunció el martes en Marbella (España) y calificó el evento de "hito musical" semejante al que ha supuesto el concierto de los Rolling Stones en la Isla. Debe añadirse que Raphael fue mucho más popular en la Isla, pues la música anglosajona siempre estuvo limitada en su difusión, y el pop en español muchas veces sustituyó al británico o norteamericano.

Luego del inmenso éxito que tuvieron en Cuba, mediante programas como el radial Nocturno, canciones como Cierro mis ojos, Somos, La balada de la trompeta y doce o quince canciones tremendamente populares, Raphael padeció durante más de una década una tonta e inexplicada prohibición que lo proscribió de los medios cubanos hasta bien avanzados los años ochenta.

Según se rumoraba, las autoridades de la Isla decidieron "castigarlo" por haber cantado en Chile, o por su amistad con personalidades del franquismo, nunca se supo a ciencia cierta, pero lo cierto fue que las canciones de Raphael desaparecieron de pronto de los medios cubanos, y reaparecieron mucho después, sin aviso previo ni explicación alguna.

"Para los españoles este concierto de Raphael en Cuba debe ser similar al de Rolling Stones; es un logro en el que hemos estado trabajando durante cinco años", remarcó el empresario, quien también anunció que Julio Iglesias podría ser el siguiente artista español en actuar en Cuba, aunque en este caso se está a la espera de que se resuelvan sus problemas médicos.

Es posible que los conciertos de Julio Iglesias y Raphael sean tan trascendentales como el ofrecido por Rolling Stones, pero ciertamente hay que aclarar que los españoles movilizan otro público, mayor de cuarenta años, y con profundas afinidades culturales, además de que ambos intérpretes fueron mucho más populares en Cuba de lo que nunca jamás llegó a ser la banda británica.

Julio Iglesias es tal vez uno de los cantantes extranjeros más populares en Cuba, en toda la historia cultural de la Isla, desde que se estrenó, a principios de la década del setenta, La vida sigue igual, un melodrama con canciones que se transformó en la película extranjera más taquillera en Cuba durante por los menos veinte años, e impuso canciones como Yo canto, La vida sigue igual y Tenía una guitarra. Es un reto para sociólogos e historiadores descubrir las razones de un éxito tan atronador e inusitado.

En los duros años de ofensiva revolucionaria y quinquenio gris, Julio Iglesias también fue prohibido, seguramente por razones similares a las que esgrimió alguien poderoso contra Raphael, José Feliciano, Roberto Carlos y Camilo Sesto, todos ellos suprimidos de la divulgación radial o televisiva durante más de una década, hasta que alguien comprendió lo inútil, y necio, de juzgar a los artistas por sus convicciones políticas, amistades, afinidades o declaraciones más o menos reaccionarias o progresistas.

Aproximadamente a mediados de los años ochenta, casi todos los cantantes "prohibidos" habían sido restablecidos en los medios cubanos, menos los cubanos emigrados. Es decir que los probables, casi seguros conciertos en Cuba de Raphael y Julio Iglesas solo le restituirán a los cubanos la presencia y las canciones de los artistas que, por alguna arbitrariedad, decidieron censurar, prohibir o limitar.

Fuente: cibercuba.com

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