Mundo 12 julio 2016

Presidente alemán admite vista gorda en enclave en Chile

SANTIAGO, Chile (AP) — El presidente alemán Joachim Gauck admitió el martes en Chile que los diplomáticos de su país desoyeron las denuncias de violaciones a los derechos humanos en el interior de Colonia Dignidad, una secta germana dirigida por un pedófilo que colaboró con la dictadura de Augusto Pinochet y permitió torturas y desapariciones en la finca.

Gauck inició una visita de Estado a Chile y luego de reunirse con la presidenta Michelle Bachelet, leyeron unan declaración conjunta y contestaron preguntas centradas mayormente en el enclave alemán fundado por el cabo alemán Paul Schafer, un fanático religioso y pedófilo.

El presidente dijo que conversó con su colega chilena sobre "capítulos oscuros de nuestro pasado", en clara alusión a la Colonia, una finca de 17.000 hectáreas a 400 kilómetros al este de Santiago, que colaboró con la dictadura de 1973-1990, y esclavizó a su propia gente, unos 300 alemanes y algunos chilenos educados como germanos.

Preguntado si Alemania hace algún mea culpa por lo sucedido en Colonia Dignidad, Gauck admitió que "diplomáticos alemanes no tomaron en serio violaciones de derechos humanos en un momento concreto".

Se sabe que unos pocos colonos que lograron huir acudieron a la embajada germana en Santiago, denunciaron lo que pasaba en su interior, pero fueron devueltos al enclave.

La admisión del trabajo que no hicieron los diplomáticos alemanes en la embajada de Santiago fue reconocida en abril por el ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, cuando anunció que adelantarán en una década la publicación de los archivos entre 1986 y 1996, en los que se refleja cómo los funcionarios no hicieron absolutamente nada por evitar los horrores de la Colonia.

Gauck señaló que la actuación de ésos diplomáticos forma parte de los planes de estudios de los nuevos funcionarios para que en futuras situaciones, en el mundo, "no caigan del lado de los victimarios". "

En cuanto al apoyo y ayuda a las víctimas, señaló que "el gobierno alemán seguramente no va a rechazar a dar apoyo psicosocial, asesorar a personas en situaciones difíciles", y que también puede colaborar para que se creen sitios de memoria.

"Siempre estamos del lado de aquellos que quieren un esclarecimiento por el interés de las víctimas", añadió.

Bachelet le dijo que al gobierno le interesa junto con la desclasificación de documentos de la embajada, el estudio de las 46.000 fichas desenterradas en la Colonia, en 2005, para que "pudiéramos avanzar hacia conocer la verdad de muchos detenidos desaparecidos y ejecutados en Colonia Dignidad y en sus alrededores".

En la víspera activistas de derechos humanos presentaron una querella contra los que resulten responsables por la desaparición en la finca de unos 100 presos políticos de la zona y revelaron una operación realizada por militares del ejército que inhumaron y exhumaron a decenas de presos al interior del enclave.

"Lo que el gobierno alemán seguramente no va a hacer son aceptar reclamos de reparación, porque el gobierno alemán no construyó la dictadura en Chile ni participó en la misma", respondió Gauck aludiendo al parecer a demandas de los antiguos colonos que se quejan de no tener cómo sobrevivir, después de décadas de trabajo esclavo.

Ya en democracia y ante investigaciones judiciales por abusos sexuales y crímenes de lesa humanidad, Schafer huyó hacia Argentina, donde fue ubicado y enviado de retorno a Chile. Fue juzgado por abusos y violaciones sexuales contra más de veinte menores y condenado a 33 años de cárcel. Murió en 2010 mientras cumplía su castigo. Tenía 88 años.

Fuente: Associated Press

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