Mundo 09 septiembre 2016

Pobres viven ajenos a la mayor feria de comida en Perú

LIMA, Perú (AP) — En un comedor popular a ocho cuadras del palacio presidencial, Luisa Mendoza junto a más de 300 personas gasta menos de medio dólar al día para almorzar mientras a pocos kilómetros, a orillas del Pacífico, se celebra la más grande feria gastronómica de Latinoamérica.

Mendoza, vendedora ambulante de 60 años, guarda en un plato de plástico la mitad de su merienda de arroz con pollo sancochado y la mitad de un plátano para compartirlo luego con su esposo, que se queda en casa porque no puede caminar debido a unas úlceras varicosas en las piernas. Ambos son parte de los 6 millones de pobres que viven con menos de tres dólares por día en un país que tiene como principal motivo de orgullo por su gastronomía a la par que presume de sus cifras macroeconómicas, con una tasa de crecimiento anual de 4%, una inflación por debajo de 3% y un desempleo de 7%.

"Ningún pobre puede ir a la feria, es imposible, comenzando por el pasaje de transporte", declaró Mendoza, quien vive sola con su marido y gana 40 dólares al mes. "Un pobre no tiene para el pasaje, no puede pagar la entrada, menos para un plato de comida. Los pobres solamente podemos venir acá, a un comedor".

Por nueve días los organizadores de la feria gastronómica anual llamada Mistura prevén la llegada de medio millón de asistentes, entre ellos unos 35.000 extranjeros, que comerán en más de 200 restaurantes atendidos por 2.000 trabajadores.

Mistura, que se ha convertido en la primera marca con la que los peruanos se sienten identificados según un sondeo de Ipsos, es considerada por sus organizadores como "una fiesta de la peruanidad de todas las sangres y todos los sabores de Perú".

"Hay una fuerte presencia desde los pescadores artesanales, los agricultores, los artesanos que preparan los insumos para la cocina, los restaurantes regionales, los productores de quesos, una presencia de toda la cadena gastronómica de Perú", dice Mariano Valderrama, uno de los organizadores de la feria.

Los miles de asistentes diarios —que en promedio gastan 23 dólares por persona— compran y saborean los más diversos platillos de la comida peruana, con influencia andina, amazónica, española, china, italiana y africana. Un restaurante de comida marina llamado "Puerto Azul" usó 1.200 kilos de pescado en 2015, en promedio vendió unos 2.000 platos por día y este año piensa vender una cifra similar o mayor, dijo su propietaria Juana Velásquez.

Los expertos afirman que parte de los más desposeídos se alimentan en 16.000 comedores populares que existen en Perú regentados por mujeres que trabajan todo el día y no tienen tiempo ni el dinero suficiente para cocinar o por comedores financiados por instituciones caritativas como la Sociedad de Beneficencia Pública de Lima.

La semana pasada, durante la inauguración de la feria y antes de saborear diversos platillos de pescado, el presidente Pedro Pablo Kuczynski, que inició su gobierno hace más de un mes prometiendo sacar de la pobreza a tres millones de peruanos en cinco años, le dijo a los miles de asistentes: "Tenemos que pensar que en Perú hay centenares de miles de niños que están desnutridos y varios millones que tienen anemia...en este lugar de abundancia, de diversidad, pensemos en ellos".

Fuente: Associated Press

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