Mundo 29 marzo 2016

PMDB abandona coalición de gobierno de Rousseff

SAO PAULO (AP) — El partido más grande de Brasil abandonó el martes la coalición gobernante, una decisión que reduce las probabilidades de que la presidenta Dilma Rousseff sobreviva a las crecientes presiones que piden que se inicie un juicio político en su contra en el Congreso.

El Partido Movimiento Democrático Brasileño, conocido como PMDB, dijo tras una reunión que seis de sus miembros que forman parte del gabinete, así como 600 empleados federales que militan en esa fuerza política deben renunciar a sus cargos. El anuncio se hizo luego de que más de 100 congresistas aprobaran la decisión, de acuerdo con el vocero Romero Juca, un influyente senador del partido.

"En este día histórico para el PMDB, el partido se retira del gobierno de base de la presidenta Dilma Rousseff y nadie en el país tiene la autorización para tener un cargo en el gobierno federal a nombre del PMDB", dijo Juca ante vítores y aplausos de seguidores luego de que la decisión fuera aprobada.

La sesión partidista terminó entre cánticos y llamados a que termine el mandato de Rousseff, integrante del Partido de los Trabajadores, o PT, y para que el vicepresidente del país, Michel Temer, líder del partido Movimiento Democrático, asuma las riendas del gobierno si se inicia un juicio político en contra de la mandataria por presuntamente violar normas fiscales.

La ruptura del PMDB con el gobierno de Rousseff aumenta las probabilidades de que la gobernante, cuya popularidad se ha desplomado en medio de una profunda recesión económica y varios escándalos de corrupción, sea sometida al juicio político.

"La salida del PMDB, el principal aliado de la presidenta Dilma, representa el final de una coalición de gobierno y aumenta enormemente las posibilidades de que sea enjuiciada, pues ahora su partido es minoría en el Congreso", dijo Carlos Pereira, profesor de la Fundación Getulio Vargas, una de las universidades brasileñas más importantes.

"La salida del PMDB definitivamente va a alentar a otros partidos pequeños a seguir su ejemplo y dejar la coalición gobernante, lo que pondrá al gobierno de Dilma en una situación de aislamiento político", agregó.

Miles de brasileños han salido a las calles a pedir que Rousseff sea sometida al juicio político y a protestar por los escándalos de corrupción en la estatal petrolera Petrobras, que se han ido acercando al círculo de aliados de Rousseff. La presidenta, que había presidido la junta directiva de Petrobras, no ha sido implicada en el escándalo por el presunto pago de sobornos por la concesión de contratos y que los fiscales caracterizan como el más grande entramado de corrupción que se haya descubierto en Brasil.

Los partidarios de Rousseff dicen que el juicio político es un intento de la oposición por tomar el poder de parte de quienes sí han estado implicados en la investigación por el cobro de comisiones ilegales y de sobornos en la petrolera.

"La ley y la Constitución establecen que para destituir a un presidente debe haberse tipificado un delito fiscal y acá no hay delito configurado", dijo Afonso Florence, líder del gobernante PT. "Es por eso que el juicio político es un golpe de estado, pero no sólo un golpe de estado en contra de la presidenta, sino de la legalidad democrática".

Ahora la mandataria buscará nuevos aliados e intentará formar un nuevo gobierno antes de que termine la semana, declaró a los periodistas el jefe de personal de Rousseff, Jaques Wagner.

"La decisión del Partido Movimiento Democrático se presenta en un buen momento porque ofrece a la presidenta la oportunidad de consolidar su gobierno", afirmó Wagner. "En otras palabras, de iniciar un nuevo gobierno".

Una encuesta reciente de la prestigiosa agencia Datafolha dice que el 68% de los encuestados quiere que los congresistas voten por iniciar el juicio político contra Rousseff, pero sólo el 11% cree van a estar mejor bajo un gobierno de Temer.

La reputación de Temer se ha visto manchada por acusaciones de estar involucrado en el entramado de corrupción de Petrobras, y lo mismo les ha pasado a otras dos figuras políticas en línea para suceder a la mandataria: los líderes de la cámara baja y del Senado, ambos miembros de Movimiento Democrático. Los tres han negado las acusaciones.

La filtración la semana pasada de una hoja de cálculo con supuestos pagos a casi 300 políticos de una docena de partidos brasileños inflamó más los ánimos de la gente y la aversión hacía la clase política del país. Las hojas de cálculo forman parte de los documentos de la investigación de Petrobras, incautados en la casa de uno de los más importantes ejecutivos de una de las compañías más grandes de Brasil.

En las hojas de cálculo aparecen los nombres de los políticos y sus nombres en clave junto a sumas de dinero. Las autoridades están investigando si las sumas constituyeron pagos ilícitos o donaciones legales de campaña.

"Es el principio del final y muy probablemente va a tener un efecto dominó cuando otros partidos decidan dejar la coalición de gobierno", dijo David Fleischer, profesor emérito de ciencia política en la Universidad de Brasilia. Indicó que la decisión del partido de abandonar la coalición va a aumentar la cantidad de congresistas que se oponen a Rousseff, y que podrían votar por iniciar el juicio político en la cámara baja del Congreso.

"El juicio político se ha vuelto irreversible", dijo Fleischer. "La presidenta no tiene salida".

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Los periodistas de The Associated Press Stan Lehman en Sao Paulo y Luis Andres Henao en Buenos Aires, Argentina, contribuyeron a este despacho.

Fuente: Associated Press

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