Mundo 24 mayo 2016

Panamá comienza llenado de embalse que rechazan indígenas

PANAMA (AP) — Una central hidroeléctrica que colinda con una comarca y cuya construcción ha sido rechazada por indígenas comenzó el martes a llenar su embalse para realizar pruebas, al tiempo que el gobierno reiteró que la presa no entrará en funcionamiento hasta lograr un consenso con los líderes de la comarca colindante.

La Autoridad Nacional de los Servicio Públicos informó que el llenado de la hidroeléctrica Barro Blanco —colindante con una comarca indígena— es de carácter temporal y permitirá realizar las pruebas necesarias para examinar los elementos que componen la central ubicada al oeste del país y su conexión al Sistema Eléctrico Nacional.

En tanto, el presidente Juan Carlos Varela aseguró el martes que su gobierno mantiene un diálogo permanente y rechazó que indígenas fueran trasladados de manera violenta en la víspera desde campamentos, como informaron versiones en redes sociales.

Varela dijo que un "fue algo totalmente cívico, con diálogo". "Lo que se está haciendo es protegiendo a los ciudadanos porque al hacerse estas pruebas los niveles del lago van a subir y no queremos que nadie esté en riesgo", sostuvo.

El Colectivo Voces Ecológicas, una organización de derechos humanos y ambientales, dijo que unos 65 indígenas fueron "desalojados de manera forzada" cerca de las márgenes del Río Tabasará.

La policía aclaró en un comunicado que unidades trasladaron a niños, adultos y ancianos desde los campamentos ubicados en los alrededores del Río Tabasará, hasta el Centro Misionero Jesús Obrero, en el distrito de Tolé, para "garantizar su seguridad en las áreas donde se realizarán las pruebas".

El presidente también aseguró que la hidroeléctrica "no va a entrar en operación hasta que no concluye al diálogo con los pueblos originarios".

La construcción de la presa cuya inversión supera los 140 millones de dólares comenzó en el 2011 bajo el anterior gobierno.

La obra fue otorgada a la empresa Generadora del Istmo, de capital centroamericano. La presa produciría 28,6 megavatios, un pequeño porcentaje de la demanda total de electricidad que requiere el país.

Los aborígenes Ngabe-Buglé rechazan que se utilicen las aguas del río Tabasará para la generación de energía. El afluente atraviesa la comarca de esa etnia.

La posición de los indígenas puso en una situación incómoda al gobierno de Varela a comienzos del 2015 quien se vio forzado a suspender temporalmente los trabajos que tenían para entonces más de un 90% de avances. Las obras se reanudaron tras un diálogo en el que se acordó concluir y la obra bajo el compromiso de que no comenzaría a operar hasta alcanzar un consenso entre las partes.

Los nativos dicen que la central pone en peligro su principal recurso hídrico y su cultura, y que el embalse desplazará a centenares de pobladores y afectará tierras cultivables anexas a la comarca.

La operación de llenado se realizará paulatinamente, cerrando la compuerta de la presa e iniciando el proceso de inundación. Se tiene previsto que a comienzos de agosto terminen las pruebas y la represa regrese a su mínimo nivel.

Fuente: Associated Press

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