Entretenimiento 08 agosto 2016

Muerte de estrella refleja choque cultural en Pakistán

SHAH SADDERUDDIN, Pakistán (AP) — En el pueblo de Punjab, donde el valor de una familia se mide por el número de varones que puede producir, Muhammed Azeem era diferente: él valoraba a sus hijas tanto como a sus hijos.

A sus tres niñas les enseñó a ser mujeres independientes. Cuando una de ellas se casó, se negó a adoptar el nombre de su esposo. Otra cambió su nombre a Qandeel Baloch y se hizo famosa, impactando a este país islámico conservador con videos atrevidos que la mostraban en ropa entallada moviéndose sensualmente.

A Azeem no le importaba. Amaba a Qandeel, cuyo nombre artístico significa "antorcha" en su idioma nativo.

"Yo apoyaba todo lo que ella hacía", dijo Azeem. "Me gustaba todo lo que hacía".

El amor de su padre ayudó a Qandeel a convertirse en un modelo a seguir para toda una nueva generación de jóvenes pakistaníes, pero quizá también sembró la semilla de su destrucción.

Su hermano menor, Muhammed Wazeem, estaba furioso. La gente del pueblo solía mostrarle las publicaciones de su hermana en Facebook y criticaba a su familia por permitir que hiciera los videos.

Decidió que tenía que salvar el "honor" de su familia y el mes pasado drogó a Qandeel mientras sus padres dormían en la planta baja y la estranguló.

En la mayoría de los llamados asesinatos de honor, la familia suele defender al asesino, pero no en este caso.

"Mi hijo cometió un error", dijo Azeem. "No lo voy a perdonar".

Esta es la historia de una chica de una de las zonas más pobres y rezagadas de Pakistán que emergió para cambiar un país y fue asesinada por su papel en el enfrentamiento entre la tradición y la modernidad en Pakistán, entre el fundamentalismo islámico y el secularismo.

El pueblo natal de Qandeel, Shah Saddaruddin, está a siete horas en auto de la capital de Islamabad, un viaje por campos de caña y mango por lo regular en caminos de terracería.

La mayoría de las niñas son ocultadas cuando llegan a la pubertad y muchas se casan poco después con un chico elegido por sus padres. En un país en el que 1.000 personas mueren cada año por asesinatos de honor, las mujeres son la presa más común.

"Las mujeres son estrictamente controladas", dijo la hermana de Qandeel, Munawar Azeem. "Es nuestra tradición, pero Qandeel era obstinada, siempre quería más y tenía ideas diferentes".

Al llorar por su hermana, Munawar dijo que su padre quería a sus hijas "demasiado".

Qandeel siempre fue diferente incluso cuando era una niña llamada Fauzia.

Un día vio a su hermano mayor practicar karate y judo, y tras esto la pequeña de 8 años se puso a practicar todos los días los movimientos de artes marciales. Su madre, Anwar Bibi, sonríe al pensar en su hija.

"No sé por qué era así, pero nunca le importó lo que pensara la gente", dijo Bibi. "Siempre fue valiente".

Fauzia le dijo a su madre que sería famosa algún día.

Su primera presentación en público fue en 2012, en "Pakistán Idol". Fue un desastre. A los jueces no les gustó cómo cantaba, y tras su presentación se fue a llorar entre bastidores. El video se hizo viral.

Su notoriedad creció cuando sumó millones de vistas en su canal de YouTube al igual que miles de "no me gusta" a sus videos.

Un usuario en su página de Facebook escribió que quería que Qandeel fuera arrestada por "difundir la vulgaridad". Otro escribió en inglés "te odiamos", con faltas de ortografía.

Pero también inspiró a muchos más. Uno escribió "Eres fuerte como los hombres", y otro dijo "gran estilo y confianza. Eres una superestrella para mí".

La transformación de Qandeel de una joven hambrienta de fama a una feminista novata podría tener su origen en su breve matrimonio, el cual dijo que estuvo marcado por el abuso.

Al principio parecía una unión amorosa. A diferencia de muchos, no fue un matrimonio arreglado: se casó con un amigo de la familia.

Como lo cuenta su exesposo Ashiq Hussain, Fauzia lo buscaba, le escribía cartas.

"A veces usaba su propia sangre para escribir", dijo. "En ese entonces no era Qandeel, era Fauzia".

Estaba obsesionada con mudarse a la ciudad, comprar una casa y usar ropa bonita, dijo.

"Quizá en su corazón, ella ya estaba pensando en ser una estrella", dijo.

Unas selfies que Qandeel se tomó hace dos meses durante el Ramadán capturan el choque cultural en Pakistán.

En una aparece sentada junto al clérigo musulmán Maulvi Abdul Qavi en un hotel de Karachi. En otra lleva puesto un sombrero alto de Qavi que contrasta con su delineador de ojos y posa con la boca abierta en un gesto exagerado de sorpresa.

En una entrevista reciente Qavi estaba sentado con las piernas cruzadas en su oficina en Multan, la ciudad de Punjab donde Qandeel fue asesinada. Un miembro de su equipo lo abanica en el calor de 45 grados (113 Fahrenheit).

Cuando le preguntaron sobre la investigación de la policía acerca de su posible involucramiento para incitar violencia contra Qandeel, le cuesta trabajo mantener la compostura.

"Lo principal es que es condenable", dijo sobre el asesinato.

Pero no todos lo han condenado.

"Una chica que decide publicar fotografías desnudas para tener publicidad ... ¿Qué se supone que debe hacer su hermano???", dice un tuit.

En la tumba de Qandeel en Shah Sadderuddin, su hermana Munawar señala a unos cinco hombres reunidos para recordarla.

"Míralos", dice. "Cuando estaba viva todos decían cosas horribles de ella y ahora vienen a rendir homenajes, mira qué hipócritas son".

El padre de Qandeel está devastado por su muerte.

Era "más hijo" que cualquiera de sus seis varones, dijo, al proveerle a la familia.

"Extraño todo de ella", manifestó. "Eras mi hija, Dios te dio fama, que Dios te bendiga".

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El periodista de The Associated Press Asim Tanveer contribuyó a este despacho.

Fuente: Associated Press

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