Associated Press 03 noviembre 2016

Muchos blancos ven esfumarse siglos de privilegios en EEUU

DALLAS (AP) — Llueven las quejas en el estudio. Denuncian una hipocresía política y a una prensa tendenciosa, la desaparición de los valores. Dicen que Hillary Clinton es una mentirosa y una ladrona, que Donald Trump es una persona exitosa, que tienen todo para ser presidente.

Cuando llega la 16ta llamada, el programa radial de Rick Roberts es un escaparate que ofrece una intensa cascada de lamentos y enojo.

Roberts, el barbado conductor de voz áspera de un programa de WBAP, ya ha escuchado suficiente. Ahora es su turno.

"Quiero recuperar mi país", afirma.

Repite esa frase media docena de veces durante un sermón de cuatro minutos y medio en el que expresa una cantidad de inquietudes, desde el temor a la delincuencia hasta la partida de empleos al exterior y la noción de que hay cosas que son aceptables y otras que no en la política. Despotrica contra políticos sin personalidad, las celebridades pasadas de moda y los expertos charlatanes que abrazan árboles. Dice que añora los días en que todo el mundo hablaba inglés, lo miraba a uno en los ojos y hablaba con franqueza. En su apasionado monólogo rechaza a los transgéneros y pide mayores oportunidades económicas y un retorno de la fe a la vida pública.

"Quiero que Estados Unidos sea Estados Unidos", afirma. "Ya no reconozco a este país".

Es un blanco que predica a una audiencia integrada mayormente por hombres blancos que expresan sentimientos parecidos, con cuentagotas, en conversaciones calmadas y en fuertes discusiones, y, sobre todo, durante una campaña presidencial en la que Trump ha pasado a ser su abanderado y su esperanza.

En este momento particular de la historia de Estados Unidos, ser blanco y ser hombre significa para mucha gente sentir que se pierden siglos de privilegios y valores. Para otros, la noción de que los hombres blancos están siendo marginados es absurda y su historia es un compendio de privilegios. La información disponible indica que han sufrido algunos retrocesos, aunque conservan muchas ventajas.

--El patrimonio de un hogar blanco cayó significativamente durante la recesión del 2008. (Las pérdidas, no obstante, fueron mayores todavía entre negros e hispanos, y el patrimonio neto de los blancos sigue siendo 13 veces más grande que el de los negros y 10 veces más grande que el de los hispanos).

--Hay menos blancos dueños de su casa que hace una década. (Pero el desbarajuste fue peor entre negros e hispanos, que ya de por sí tenían un porcentaje más bajo de propietarios de sus casas".

—Hoy hay más mujeres blancas que hombres blancos con títulos universitarios. (Los hombres blancos, de todos modos, siguen teniendo un nivel educativo mucho más alto que el de negros e hispanos).

--Hubo un importante aumento en la cantidad de hombres blancos encarcelados. (Aunque negros e hispanos siguen teniendo muchas más probabilidades de terminar detrás de las rejas).

--Impulsadas por los suicidios, las sobredosis de drogas y enfermedades relacionadas con el alcohol, aumentaron las tasas de mortalidad de los hombres blancos, mientras que las de los negros e hispanos de edad media disminuyen. (De todos modos, los blancos siguen teniendo una expectativa de vida mayor que los negros, pero menor que la de los hispanos).

Nadie menciona este tipo de estadísticas, pero está claro que muchos oyentes se sienten afectados.

Stephen Sanders, de 49 años y quien alguna vez trabajó como técnico en rayos X, dice que su empresa ignoró sus aptitudes y su antigüedad cuando le dio una promoción a un candidato negro. Cuando Trump lanzó su candidatura, Sanders se sintió entusiasmado porque encontró a alguien que expresaba sus propias inquietudes en torno a la inmigración, la pérdida de empleos que se van a otros países y la necesidad de dar trabajo a gente como él. Sintió que se empezaban a revertir décadas de retrocesos. Quiere llevar una vida mejor que la de su padre, pero no lo hace.

"Se supone que Estados Unidos te ofrece la posibilidad de mejorar y hacer más cosas", expresó. "Sin embargo, yo no experimenté eso. Siempre ha sido una lucha" por sobrevivir.

Jon Hayes también llama a la radio. Tiene 55 años y supo tener su propia empresa de construcción. Pero la firma quebró, él perdió su vivienda y sostiene que le ha sido imposible competir con los inmigrantes que llegaron al país ilegalmente. Tuvo que volver a trabajar como mecánico de autos y esperaba retirarse este año, pero aplazó la jubilación. Tiene un hijo grande que vive con él y, a pesar de todos los tropiezos que tuvo, cree que todavía puede decir algo que duda pueda decir algún día su hijo de 29 años: que hizo una vida mejor que la de sus padres.

"Creo que ya no hay oportunidades como antes", se lamentó.

Su pesimismo no es aislado. Una encuesta de la Kaiser Family Foundation y CNN difundida en septiembre comparó la situación de los blancos con títulos universitarios con la de blancos, negros e hispanos de clase obrera. Los blancos de clase obrera eran menos proclives a decir que estaban satisfechos con la influencia que tienen en la política, que el gobierno nacional representa sus puntos de vista y que creen que sus hijos tendrán una vida mejor que la de ellos. Por el contrario, había más posibilidades de que dijeran que cuesta más salir adelante y encontrar buenos empleos, y de que atribuyesen los problemas económicos al gobierno federal y a los inmigrantes sin permiso de residencia.

Roberts, de 53 años, opina que todo el país está sufriendo y rechaza la idea de que los blancos sean unos privilegiados. Cuenta que sus padres no fueron parte de su vida y que fue criado por sus abuelos. Se independizó a los 15 años y comenzó a trabajar en un rancho. Estudió y se recibió de abogado. Hace 22 años se dedicó a la radio.

Soltó la expresión "quiero recuperar mi país" de forma improvisada hace unos dos años, en uno de esos días en que la desesperación de sus oyentes era particularmente palpable. De vez en cuando retransmite ese monólogo.

"Quiero recuperar mi país y la única forma en que voy a poder hacerlo es sumándome a los hermanos y hermanas que sienten lo mismo y que digamos todos 'diablos, no, ustedes no pueden quedarse con el país''', afirmó en esa ocasión.

"¡Basta ya! ¡¿Cuántas formas hay de decir basta?!".

___

Sedensky puede ser contactado en msedensky@ap.org or https://twitter.com/sedensky.

Fuente: Associated Press

¿Qué te ha parecido esta noticia?

Notas Relacionadas

Deja tu comentario