Cuba 05 septiembre 2016

Menos maestros, más sacrificio (Video)

El nuevo curso escolar en Cuba comienza marcado por el éxodo de docentes y los altos precios de los implementos

LA HABANA, Cuba.- Más de un millón y medio de estudiantes de todas las enseñanzas acuden hoy a centros escolares que, según el Ministerio de Educación, poseen todas las condiciones: mobiliario, base material de estudio y laboratorios de computación en perfecto estado.

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El problema fundamental es el déficit de profesores, siendo La Habana una de las provincias críticas en este sentido. A pesar de que la titular cubana de Educación, Ena Elsa Velázquez Cobiella, afirmó al diario oficialista “Juventud Rebelde” que “todos los alumnos tendrán sus profesores”, no es la primera vez que el curso comienza con la plantilla docente llena y apenas concluido el mes de septiembre se verifica la ausencia, o la irregularidad de uno o varios maestros.

Cada año el éxodo de docentes es más difícil de compensar con los egresados de las escuelas pedagógicas. Entre las soluciones implementadas para paliar la escasez figuran la contratación por horas de maestros o profesionales de otros sectores, así como el apoyo de estudiantes de carreras universitarias. Este método, en la mayoría de los casos, contribuye en términos de cantidad y no de calidad, pues son frecuentes los casos de docentes improvisados que poseen el conocimiento pero carecen de vocación.

En el sector doméstico, la preparación del curso escolar inicia apenas concluye el período lectivo anterior. Los padres más precavidos aprovechan la primera semana del mes de julio para comprar los artículos necesarios: mochila, libretas, lápices y forros para la base material de estudio. “Lo compré todo en cuanto terminó el curso porque después las cosas se pierden y cuestan un ojo de la cara”, explica Odalys, madre de una niña que cursa el quinto grado.

Además del encarecimiento de los productos, las colas inmensas y el desabastecimiento de prendas necesarias como shorts para Educación Física y medias y pulóvers blancos, el mayor dolor de cabeza para los padres es el uniforme escolar. Con el objetivo de evitar el robo y la venta ilegal, este año la distribución se ha efectuado de manera seriada: cada uniforme viene con un número que debe coincidir con el que le asignan al estudiante en su escuela. El inconveniente radica en que si bien cada muchacho puede adquirir su módulo, es posible que este sea varias tallas mayor o menor. En el primer caso, hay solución; pero cuando el uniforme queda chico, los padres deben sumergirse en un laberinto burocrático para cambiarlo por la talla correcta, o una aproximada.

Cada año es mayor el sacrificio que deben hacer los padres para proveer a sus hijos de todo lo necesario. Incluso las opciones más económicas representan una sangría para la economía familiar. “Pero hay que estudiar”, dijo a CubaNet un padre preocupado por la educación de sus dos hijos. Lo menos que merecen él y muchos otros igualmente comprometidos, es que su esfuerzo sea recompensado con una docencia de calidad. Aunque la ministra de Educación afirme que todo está listo, es habitual que las deficiencias en los centros educativos se hagan evidentes durante el primer trimestre; nunca al inicio del curso.

Fuente: cubanet.com

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