Associated Press 07 marzo 2016

Marco Rubio, un aspirante en busca de una base viable

BOISE, Idaho, EE.UU. (AP) — Las aspiraciones de Marco Rubio de llegar a la Casa Blanca se ven amenazadas por la incursión de Donald Trump, alguien ajeno a la corriente política tradicional, y la consiguiente crisis de identidad del Partido Republicano.

El senador de Florida ha tenido problemas para reconectar con los votantes que le enviaron al Capitolio hace seis años como favorito del tea party y en cambio les ve alimentar la campaña de Trump y la de su principal rival en las primarias republicanas, el senador por Texas Ted Cruz.

Sin embargo, al verse en manos de republicanos más tradicionales, Rubio tampoco ha logrado aprovechar el poderío financiero y organizativo de la vieja guardia del partido, deseosa de desbaratar la campaña de Trump. Algunos partidarios de candidatos ya retirados como Jeb Bush se mantienen a la espera, mientras que otros han apoyado al gobernador de Ohio, John Kasich. E incluso en los lugares donde Rubio se ha hecho con los pesos pesados tradicionales, los votantes no siempre han hecho lo mismo.

Rubio insiste en que se siente "muy bien con el mapa con vistas al futuro", y en una entrevista con Associated Press el domingo por la noche dijo creer que los votantes de todo el espectro republicano quieren "un mensaje optimista de conservadurismo", y no sólo "ira y frustración".

Pero el resultado por ahora de la postura de Rubio son dos victorias en 20 primarias estatales, la segunda el domingo en Puerto Rico. Ahora debe ganar la primaria del 15 de marzo en su estado natal, donde los sondeos sugieren que Trump sigue bien posicionado como para hacerse con el premio gordo de 99 delegados para el ganador.

Rubio no quiere mostrarse como una figura de la corriente tradicional, pero tampoco como una figura externa incapaz de conseguir resultados. "Sólo llevo cinco años en el Senado y he cumplido mis promesas de pelear duro contra el status quo, y por eso me presento a presidente", afirmó.

El senador mostraba confianza mientras trasladaba su campaña de Puerto Rico a Idaho antes de volver a Florida, tras sufrir varias derrotas del Supermartes al sábado. "Vamos a ganar en Florida", prometió, antes de la "larga pelea" por los delegados que seguirá a los comicios en su estado.

Aun así, su dilema es evidente.

En Wichita, Kansas, afirmó: "Todas las instituciones tradicionales en Estados Unidos les están fallando" y mencionó "los medios, la educación superior... las grandes empresas... y, por cierto, sus políticos y partidos políticos".

Rubio suele mencionar la historia de su campaña al Senado en 2010 en la que "se enfrentó" a "la cúpula en Washington" al presentarse contra el favorito y entonces gobernador Charlie Christ en las primarias republicanas.

Pero el senador también señala a sus 15 años de trabajo en el gobierno, que describe como "tomar principios conservadores y convertirlos en acciones conservadoras". Quizá lo más llamativo es que acude con cargos electos a un mitin detrás de otro.

En Puerto Rico, el senador habló en inglés y en español sobre la crisis de deuda del territorio y su estancada economía. "Su gobierno gasta más dinero del que gana" pese a los altos impuestos, y las regulaciones "complican hacer negocios", afirmó rodeado de figuras notables puertorriqueñas.

Aunque reivindica el fervor contra la política tradicional, Rubio también critica a Trump y lo que el favorito republicano describe como un "movimiento" de la "mayoría silenciosa".

"No cedan al miedo", dijo Rubio el domingo en Idaho Falls, Idaho. "No permitan que el movimiento conservador se vea definido como ira".

En sus declaraciones más explícitas, Rubio afirmó que tener a Trump como candidato "fragmentaría el partido y el movimiento conservador". Por supuesto, más tarde dijo a la prensa en Kansas que apoyaría a Trump si obtiene la candidatura.

Algunos partidarios de Rubio explican ese aparente malabarismo.

Mike Moody, veterinario de 68 años en Eureka, Kansas, describió a Trump como "inestable" y "poco de fiar", añadiendo que sus seguidores son "idiotas si creen que México va a pagar ese muro" en la frontera entre ambos países.

Sin embargo, dijo Moody, "votaré republicano en noviembre pase lo que pase".

Por su parte, Rubio rechaza las sugerencias sobre que su estrategia es peligrosa o quizá contradictoria, y la presenta como al única forma de "unir a este partido" y, en definitiva, al país.

"Intentaré ser presidente de todos los estadounidenses, incluso a los que no voten por mí", dijo Rubio.

Pero por ahora, necesita que más estadounidenses hagan precisamente eso.

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Bill Barrow está en Twitter como https://twitter.com/BillBarrowAP

Fuente: Associated Press

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