2015 30 septiembre 2016

Malestar en La Habana por visitas de jóvenes cubanos a EEUU

LA HABANA (AP) — Pocos meses después de que el presidente estadounidense Barack Obama visitase Cuba en marzo, un grupo de adolescentes partió de la isla para pasar un mes en Estados Unidos, en un viaje auspiciado por el Departamento de Estado estadounidense.

Jóvenes de entre 16 y 18 años pasaron diez días informándose sobre los servicios comunitarios, seguidos de dos semanas en casas de familias de Virginia, Texas, Illinois, Michigan, Washington, Oregon y Missouri. Allí, los cubanos trabajaron como voluntarios en comedores comunitarios y en centros de reciclaje, y leyeron libros a niños, según la organización no gubernamental de Washington que programó las actividades.

Ahora, a cuatro meses de que Obama deje la presidencia, el Programa Veraniego de Liderazgo para Jóvenes Cubanos ha generado una fuerte reacción del gobierno isleño, que organizó una serie de protestas en campus universitarios la semana pasada para denunciar el programa como una herramienta de la subversión estadounidense, usando un lenguaje que trae a la memoria el de la Guerra Fría.

"Condenan estudiantes universitarios nuevas maniobras yanquis", dice un titular de la edición del jueves de Granma, el diario oficial del Partido Comunista. Cuba afirmó que se quejó del programa el viernes durante una reunión de diplomáticos que negocian la normalización de relaciones.

"Hemos vuelto en insistir en la necesidad de que se elimine el financiamiento a programas dirigidos a provocar cambios internos en Cuba, que será un paso imprescindible para poder normalizar las relaciones bilaterales", expresó la directora general de asuntos estadounidenses de Cuba Josefina Vidal durante una sesión de preguntas y respuestas en Twitter.

Durante casi medio siglo, Estados Unidos alentó un deterioro económico e incluso el derrocamiento del gobierno de Fidel Castro. El gobierno de Obama hizo a un lado ese objetivo y alentó en cambio a los cubanos a que desarrollen vidas independientes del sistema unipartidista que, a pesar de algunas reformas limitadas, controla la mayor parte de la vida de los cubanos, desde la programación de los cines hasta la distribución de los productos agrícolas. El objetivo de Obama de impulsar cambios graduales va acompañado de millones de dólares para organizaciones no gubernamentales que tratan de trabajar directamente con los cubanos a partir de programas similares a otros que financia Estados Unidos en todo el mundo.

A Cuba no le gusta la idea de que un gobierno extranjero, y mucho menos el de Estados Unidos, trabaje con los cubanos al margen del gobierno y de las más de 2.000 organizaciones dirigidas por el estado que describe como la verdadera sociedad civil de la isla. Casi todas las agrupaciones que funcionan sin el aval del estado son consideradas ilegales y potencialmente subversivas, sobre todo si reciben ayuda del exterior.

Cuba dice que esas sospechas ganaron credibilidad tras la publicación de informes de la Associated Press del 2014 que revelaban que la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) financió programas clandestinos para minar el gobierno cubano, incluida la creación de un "Twitter Cubano", el envío de jóvenes latinoamericano pare reclutar cubanos e intentos de convertir a raperos cubanos en agentes a favor de cambios democráticos.

"Lo que está pasando en el país es una jornada de rechazo de los estudiantes, tanto la enseñanza media, los secundaristas, como los universitarios, a un grupo de programas subversivos, que se están llevando a cabo desde el gobierno de los Estados Unidos, con el financiamiento de los Estados Unidos con la idea de poder establecer y formar en el país un grupo de líderes juveniles supuestamente más democrático, que pueden hacer transformaciones sociales en Cuba", expresó Joan Cabo Mijares, miembro de la junta nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas.

El programa de 1,2 millones de dólares, dirigido por la agrupación World Learning en Washington, es uno de varios que buscan "permitir que los cubanos decidan libremente su futuro aumentando su capacidad humana, promoviendo la participación a nivel comunitario y expandiendo las redes de la sociedad civil", según una solicitud de formularios hecha en el 2014 por la Oficina de Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado. World Learning dijo que el programa no recibió fondo alguno de USAID.

La mesa redonda del principal programa noticioso abordó el jueves el programa de World Learning e invitó a uno de sus participantes, Alejandro Sánchez Fernández, para que describiese su experiencia.

"A lo largo del programa, realizamos tres encuestas donde nos pedían establecer comparaciones entre Cuba y Estados Unidos. Contenía preguntas como: ¿qué es la democracia?, ¿cuál es la diferencia entre dictadura y democracia? y otras", comentó Sánchez. "Siempre pensamos que podría haber algún tipo de subversión ideológica, pero nos hacía ilusión viajar a Estados Unidos".

World Learning es una entidad de 85 años que organiza programas académicos, culturales y profesionales para 2.000 personas en 140 países, según dice. Los programas con Cuba funcionaron en el 2015 y el 2016 y no se pensaba continuarlos, según el grupo.

"Estos programas ayudan a propagar la misión de World Learning de crear un mundo más pacífico y justo a través de la educación, el desarrollo sustentable e intercambios", dijo la presidenta de la organización Carlos Jenkins en un comunicado. "Creemos que los intercambios de personas son una de las mejores maneras de conseguir este objetivo y de crear un mundo de comprensión mutua".

Las autoridades cubanas dicen que su principal inquietud es que la ONG reclutó los estudiantes cubanos directamente, sin el visto bueno del gobierno. Estados Unidos tiene ahora relaciones diplomáticas con Cuba y cada vez más contactos de gobierno a gobierno en campos que van desde la protección del medio ambiente hasta las labores policiales.

"Una vez que los países restablecen sus relaciones diplomáticas existen los canales oficiales para la tramitación de cualquier tipo de intercambio", sostuvo Gustavo Machín, subdirector de asuntos estadounidenses de Cuba. "Nosotros rechazamos que la embajada de los Estados Unidos promueva programas sin el consentimiento y sin consultar por los canales oficiales".

El Departamento de Estado no respondió a un pedido de comentarios.

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Michael Weissenstein está en https://twitter.com/mweissenstein

Fuente: Associated Press

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