Cuba 17 febrero 2017

¿Llegó el final de la empresa socialista?

El déficit de combustible profundiza aún más la situación de caos que viven muchas de estas entidades en Cuba

LA HABANA, Cuba.- Las empresas estatales cubanas se enfrentan a grandes retos e incluso a la paulatina extinción. Por un parte, y para no entrar en contradicción con los lineamientos económicos trazados por el gobierno, deben demostrar que son superiores en eficiencia a las formas de gestión no estatales; por otra, están obligadas a aumentar el ritmo de producción en medio de los sucesivos reajustes energéticos debido a la inestabilidad en el flujo de petróleo desde Venezuela.

Empresa socialista III

La realidad actual más que un desafío es la expresión de un contexto económico tan absurdo que pudiera parecer un experimento macabro. Hay menos combustible, menos importación de materias primas, más obsolescencia tecnológica, menos fuerza de trabajo y empeoramiento de las condiciones laborales, crecimiento indetenible de las cuentas por pagar y de las deudas entre las empresas y los bancos.

Aun así, todo indica que aumentan las presiones por parte de los organismos estatales de dirección para que no se hable demasiado en los informes anuales de un decrecimiento o, peor aún, del colapso que ya experimentan algunas.

Empresa socialista II

La crisis es palpable en el aumento del número de industrias cerradas durante los últimos años y que han ido integrando ese paisaje de la devastación que nos caracteriza en casi todos los aspectos. También en las peripecias que deben hacer los trabajadores para, a final de mes, poder cobrar un salario no siempre respaldado por la productividad sino por sagaces estrategias diseñadas al interior de las empresas para, mediante trucos y engaños, retardar ese día definitivo del “apaga y vámonos”.

Tamara, jefa de servicios de una empresa productora de alimentos, nos habla de la inestabilidad de la producción y del dilema que enfrentan con el pago de los salarios a los trabajadores:

“Todos los meses cunde el pánico porque no somos un departamento vinculado directamente a la producción”, comenta Tamara: “Tampoco quienes lo están escapan a ese problema. (…) Tenemos un plan de consumo de combustible que no nos permite ser productivos y que cada día se vuelve más riguroso. Si queremos cumplir, debemos aumentar las afectaciones a los trabajadores. (…) Por ejemplo, solo podemos encender el 50 por ciento de las luces en el área de producción o afectar las áreas de refrigeración y conservación. También hay limitaciones con los equipos y con la transportación de los productos. (…) A veces para cumplir con el plan de ventas, hemos tenido que organizar ferias para que el mismo trabajador compre una parte de la producción o gestionar con otras empresas para intercambiar parte de las producciones. (…) Es prácticamente una economía primitiva de intercambio, de trueque, una cosa al estilo medieval”.

Empresa socialista IV

Manuel, director de una cooperativa que abastece con sus productos a varias empresas productivas estatales, nos habla de las dificultades que enfrenta al verse obligado a sustituir el parque automotor debido a las medidas de ahorro de combustible:

“Es una cadena donde todo el mundo resulta perjudicado”, dice Manuel: “Debimos renunciar a los tractores y reintroducir las yuntas de bueyes, la tracción animal. Es el plan para todas las cooperativas, ir sustituyendo el parque automotor. (…) Se dieron cuenta de que al no alcanzar el combustible, había que salir a buscarlo por ahí para poder cumplir con la producción. Hasta las propias empresas (estatales) debían acudir al mercado negro. Lo que hicieron fue aplicar una medida radical pero no cambiaron los planes de producción de acuerdo con la realidad, por el contrario, los aumentaron. (…) Antes arábamos un campo en un par de horas, ahora nos lleva todo el día. Igual podíamos transportar las producciones inmediatamente pero ahora hasta se pierden los productos porque ni las empresas vienen a recogerlos ni nosotros podemos llevarlos. (…) Hay incumplimiento en los contratos, atraso en los cronogramas de siembra y muchas más cosas, consecuencia de los recortes. No se puede producir más si aumentan los recortes. No se puede hacer milagros y eso es lo que nos están pidiendo, que hagamos milagros”.

Empresa socialista I

Para Rubén, director de una empresa, la responsabilidad en la crisis actual recae en los propios directivos y no en los planes de recorte:

“Si no eres eficiente, te cierran y ya. Eso es cierto. Se hace. Son esa cantidad de fábricas que están cerradas actualmente. Sencillamente les llegó el día en que el globo reventó y ya. Así nos irá sucediendo a todos porque no decimos la verdad cuando nos piden que produzcamos más con menos, vaya, ni siquiera con menos, con nada, con aire, y con aire solo se pueden inflar globos. (…) Eso son la mayoría de las empresas (estatales), grandes globos que un día revientan. (…) No somos eficientes pero, para sobrevivir, inventamos que lo somos y llenamos papeles y más papeles demostrando que lo somos. El gobierno dice: ‘si lo lograron así, ahora vamos a probar con mucho menos’, y no es que nadie tenga los pantalones para decir que no se puede, es que nos conviene cerrar la boca y continuar en el invento. (…) También está eso. No hay grandes beneficios en producir o en ser eficientes. Más gana un trabajador robándose una parte de la producción y vendiéndola (en el mercado negro) o un director de producción barajando (ocultando) los picos productivos y beneficiándose personalmente con ellos. Produzco lo que me pide el plan. Si me paso, (el excedente) es mío; si no cumplo, invento”, declara Rubén.

Cuando aún se está lejos de los meses de mayor consumo de energía ya se aplican nuevos planes de reajuste en la asignación de combustible a las empresas, incluidas aquellas vinculadas directamente a la producción. Se supone que para los meses del verano las medidas sean más drásticas, lo cual pudiera llevar al cierre parcial de algunas industrias para no perjudicar el sector residencial ni limitar el funcionamiento de las instalaciones turísticas.

El déficit de combustible, unido al incremento de las exigencias a las empresas para que cumplan los planes de producción profundizarán aún más la situación de caos que viven muchas de las empresas estatales en Cuba. Es momento, quizás, de hacer una pausa para revisar los actuales lineamientos, examinar nuestro contexto de manera crítica y enfrentar el escenario económico con soluciones realistas.

Fuente: cubanet.org / Ernesto Pérez Chang

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