Mundo 24 marzo 2016

Limbo político en torno a restos estadounidenses en Norcorea

RYONGYON-RI, Corea del Norte (AP) — El anciano del pueblo dejó a un lado su pala, se agachó junto a un arbusto y alzó un saco de la tierra removida. Tras abrir la bolsa sacó varios fémures, un cráneo y fragmentos de mandíbula, botas y un oxidado casco verde.

"Estos son sus soldados estadounidenses", dijo Song Hong Ik en un lugar de enterramiento cerca de la cima de una pequeña colina.

Quizá lo sean. Pero hace más de una década que nadie intenta averiguarlo.

"Hasta que estén en casa" es uno de los votos más sagrados del Ejército estadounidense, pero hace tiempo que Washington ha suspendido los esfuerzos por buscar a los 5.300 militares desaparecidos en Corea del Norte, cuyos restos quizá podrían recuperarse. La mala relación entre ambos países hace pensar que las tareas no se reanudarán próximamente.

Entre tanto, los posibles restos y los sitios donde se encontrarían se están perdiendo conforme Corea del Norte trabaja para mejorar su infraestructura con proyectos como la central hidroeléctrica Número 10 del río Chongchon. Los huesos que mostró Song procedían del lugar donde se construye la central.

El anciano vive en la aldea de Ryongyon-ri, entre suaves colinas y en el corazón de los campos de batalla de la Guerra de Corea, unos 150 kilómetros (casi 100 millas) al norte de Pyongyang. El recorrido de 90 minutos por carretera desde la capital pasa por tierras llanas cubiertas de arrozales o plantaciones de maíz y patatas. El paisaje es tranquilo y rústico. Los campesinos emplean carros tirados por bueyes para transportar sus productos, y se ve a los vecinos caminando en la distancia por estrechas carreteras de tierra.

No lejos de la autopista que pasa junto al pueblo, un arroyo recorre un amplio valle. Educado pero directo, Song explicó caminando por la colina que el valle quedará inundado cuando se complete la presa.

La construcción de la central eléctrica, que requirió excavar mucho, comenzó hace cuatro años, indicó.

Entonces empezaron a acumularse los huesos que encontraban. Suficientes, señaló, como para llenar media docena de enterramientos improvisados en la colina, quizá 70 o 100 piezas en total.

El anciano excavó en otros puntos para ilustrar su explicación. Después, tras un descanso para fumar, él y el supervisor de construcción de la planta volvieron a colocar los huesos en sus bolsas y los enterraron de nuevo.

Entre 1996 y 2005, equipos de búsqueda conjuntos de Estados Unidos y Corea del Norte realizaron 33 operaciones de búsqueda y recuperaron 229 restos de estadounidenses. Washington suspendió el proyecto alegando que la seguridad de su personal no estaba garantizada. Los detractores del programa dijeron que Pyongyang lo aprovechaba para exprimir dinero de Washington.

En 2011 se reanudaron las conversaciones para retomar el trabajo, pero colapsaron después de que Corea del Norte lanzara un cohete, en lo que Estados Unidos consideró una violación de la prohibición de realizar ensayos de tecnología para misiles. Desde entonces no ha habido progresos en este frente.

La desconfianza entre ambos países es crónica y la Associated Press necesitó meses de solicitudes antes de que recibir autorización para visitar Ryongyon-ri, primero a finales de mayo con una escolta del Ejército Popular de Corea y de nuevo el pasado diciembre.

AP presentó las solicitudes porque los medios estatales norcoreanos han insistido, sin dar detalles, en que ante los proyectos de infraestructura en marcha, se acaba el tiempo para que el Ejército estadounidense recupere a sus muertos de la guerra.

Estas afirmaciones se interpretan en Washington como una crítica poco sutil a su decisión de suspender las búsquedas o un intento de forzar a Estados Unidos a retomar unas conversaciones formales que el gobierno rechaza mientras Pyongyang continúe con su programa de armas nucleares.

Más de 7.800 militares estadounidenses siguen desaparecidos desde la Guerra de Corea. Unos 5.300 estarían en Corea del Norte, donde habrían fallecido en combate o como prisioneros de guerra.

Es imposible determinar si los restos que van apareciendo son de estadounidenses a simple vista. Sólo ojos expertos y un largo y difícil análisis forense puede confirmarlo. En los restos que pudo ver AP no había chapas de identificación, insignias de unidades ni otras pistas.

"Quienes peleamos allí consideramos que es absurdo que no hayamos podido ir y tratar de encontrar a nuestros muertos", declaró a la AP Larry Kinard, quien peleó en Corea y es hoy presidente de la Asociación de Veteranos de la Guerra de Corea, que cuenta con 15.000 miembros.

Agregó que desde 1982 fueron identificados apenas 332 restos.

"Quedan unos 5.300 camaradas en Corea del Norte y se está haciendo poco o nada para recuperarlos", sostuvo. "Queremos que nuestros hermanos de armas sean encontrados, identificados, traídos a casa y enterrados en nuestro país".

Son dijo tener sentimientos encontrados al recoger los posibles restos de su enemigo y llevarlos a la colina para que no se pierdan cuando se inunde el valle.

"Francamente, no me importa si los estadounidenses vienen o no", dijo. "Pero nos deben dar las gracias por cuidar de sus muertos".

Fuente: Associated Press

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