Entretenimiento 14 julio 2016

Laura Restrepo: La fragmentación me parece diabólica

CIUDAD DE MEXICO (AP) — En su más reciente libro, "Pecado", Laura Restrepo decidió poner como protagonista al mal.

"Tiene que ver con el hecho de ser colombiana y con el hecho de haber vivido acá. Son países donde casi que se vuelve física la presencia del mal por la violencia, por la guerra, por la corrupción, o por la rudeza de ciertas expresiones de las relaciones humanas", dijo la autora en una entrevista con The Associated Press en la Ciudad de México.

"La literatura de todas maneras es una vía de exploración y de alguna manera de exorcismo", añadió. "En alguna medida te acostumbras a esas circunstancias pero en otra no, hay algo en ti que te exige 'metamos el dedo en esta llaga para ver de qué estamos hablando'''.

Restrepo, quien vivió casi una década en México, reparte actualmente su residencia entre España y Colombia. Para "Pecado" usó el cuadro del Bosco como una especie de guía universal del mal.

"Es la gran épica del pecado. Si querías una referencia del mal, ahí en ese tríptico está esbozado, por lo menos en su hipótesis bíblica", apuntó sobre la obra, cuyo autor ha sido conmemorado en 2016 por su 500 aniversario luctuoso.

"Eso me encantaba, la visión en conjunto del mal tan complicado y al mismo tiempo dentro del conjunto hay una visión fragmentaria del asunto", dijo. "En cada centímetro hay una historia y luego cada uno de los personajes a su vez está fragmentado, porque en el cuadro tienes brazos, piernas... hay incluso una oreja que por ahí anda. Me llamaba mucho la atención el predominio del fragmento sobre la parte".

Para la autora de novelas como "Dulce compañía", "La isla de la pasión" y "La novia oscura", esa fragmentación es una forma de abordar el mal y en su libro lo toma de una forma literal, con una descuartizadora y otros asesinatos, pero también con la estructura, pues está dividido en historias independientes.

"La fragmentación me parece bastante diabólica", dijo. "La falta de solidaridad acaba con cualquier posibilidad de ética. ¿Qué ética va a haber en un mundo donde tú no tienes nada que ver con los demás?".

"Todo este asunto de los desplazados, de los refugiados, también es una forma brutal de fragmentación, que es una de las caras más potentes del mal para el universo contemporáneo, fragmentado de tu tierra, fragmentado de tu familia", manifestó.

Cada una de las siete historias de "Pecado", que se publicó en México en mayo, tiene su propio universo y su extensión es variada. Algunas se acercan incluso a la novela breve, pero lo que las une es su potencia con un ritmo de gran impacto.

"Yo lo veo más como novela porque me interesa más el hilo conductor que las historias sueltas y me gusta pensar que el protagonista es el mal, y que en cada capítulo el mal se muestra bajo una cara distinta", dijo Restrepo. "Llega un momento en que ya llevas muchos años en el oficio y ya tienes unos pocos libros por detrás y dices, 'yo voy a hacer lo que me dé la gana y ya'''.

En "La promesa" aborda el tema del incesto entre un padre y su hija.

"Encontré a una persona que había vivido esa situación y que la había vivido de una manera muy excepcional porque no era una persona ni quebrada por la vida, ni rota por esa circunstancia; una mujer hecha y derecha, muy fuerte y profesionalmente extraordinaria", relató sobre la forma en la que se adentró en el tema para poder escribir sobre él. "Me senté con ella muchas horas, a preguntarle cada uno de los detalles, cada una de las luces y de las sombras de la situación que había leído".

Otra de sus historias, "Olor a rosas invisibles", surgió de una conversación en el aeropuerto con un desconocido que le confesó su infidelidad. "Cosas que de golpe no te las puedes inventar, que solamente alguien que ha vivido te las suelta con una naturalidad enorme", explicó.

En cuanto a su propia relación con el pecado, aclaró que no tuvo una formación religiosa en casa.

"Si entrábamos a una iglesia era para ver los cuadros", dijo, pero reconoció que se llegó a filtrar en su cultura como latinoamericana: "Pensamos en católico, escribimos en católico, comemos en católico, la culpa la sentimos en católico. Para bien o para mal ese es un sello que tenemos".

En las propias palabras de Restrepo, el pecado sería "todo y nada".

"Ese momento íntimo de un ser humano con su conciencia donde está pensando 'hice bien o hice mal' está en la palabra pecado y no tiene traducción a lo laico. ... La palabra pasó de moda y habrá quedado como para bolero, pero en el fondo sigue teniendo un sortilegio porque no se le ha encontrado reemplazo".

Fuente: Associated Press

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