Cuba 24 junio 2016

La Wi-fi de ETECSA, un año después

El internet llega muy lentamente a una Cuba que quiere salir del oscurantismo tecnológico

LA HABANA, Cuba.- Cuando a finales de junio del 2015 se comenzaron a instalar los puntos de acceso que permitirían la conexión a internet mediante Wi-fi, la comidilla sobre lo que sucedería no se hizo esperar en las calles de la Isla. Algunos, con un poco de conocimiento sobre el tema, explicaban las funcionalidades de estas antenas mientras otros, con deseos de aportar algo, aseguraban una supuesta gratuidad del servicio.

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Días antes de la puesta en marcha de la Wi-fi en Cuba, que tendría lugar en los primeros días de Julio, el diario oficialista Juventud Rebelde, publicaba que bajo el nombre de WIFI_ETECSA se encontraría la conexión para navegar, y estaría disponible, en una primera etapa, en 35 sitios a nivel nacional; de ellos cinco puntos fueron ubicados en la capital y dos por cada provincia restante.

Toda esta maniobra de conexión dirigida por el régimen en la Isla y ejecutada por una de sus ramas principales, el Ministerio de la Informática y las Comunicaciones, responde a una nueva apertura de la era digital para un pueblo que le fueron vedados estos avances desde hace muchos años, a causa de la sociedad hermética y aislada del mundo que se pretendía establecer en el país caribeño.

El efecto vitrina y las nuevas zonas Wi-fi

Desde un inicio, y bajo total vigilancia de instituciones estatales y partidistas, se decidió establecer los puntos de conexión en diferentes zonas públicas de las principales ciudades, transformándose radicalmente el entorno urbano de las provincias por la presencia de numerosas personas que abarrotaban estos lugares para comunicarse vía Wi-fi con sus familiares.

El sol, la lluvia y la falta de espacio para poder sentarse, fueron algunos de los principales problemas que los usuarios del servicio comenzaron a detectar. Los nuevos puntos de acceso a internet, si bien estaban ubicados en lugares céntricos, no habían sido pensados para acoger a mucha gente, por lo que la incomodidad y las quejas no se hicieron esperar.

Huyendo de las inclemencias del tiempo, los usuarios comenzaron a colonizar portales, escaleras y hasta jardines; lo que provocó una guerra, vigente hoy en día, entre los internautas y los dueños de las zonas invadidas.

Por otro lado, se comenzó a manejar la teoría de que los puntos de acceso habían sido instalados en zonas estratégicas que respondían a la necesidad del país de mostrarle a los visitantes extranjeros y al mundo como los cubanos sí tenían acceso a internet, un efecto vitrina que, si bien ha sido combatido por el gobierno con la instalación de nuevas zonas Wi-fi en lugares menos céntricos –como el parque Santa Amalia, en el municipio Arroyo Naranjo–, esta teoría aún mantiene su vigencia en lugares como la céntrica calle 23, donde las personas no tienen ningún lugar donde poder sentarse.

Hasta la fecha y según el sitio web oficial de ETECSA, suman 128 los puntos de acceso Wi-fi dispersos por todo el país.

Precios, también un tema pendiente

Como ya es habitual, la maquinaria de todo este sistema de conexión es el monopolio de las telecomunicaciones en Cuba, ETECSA, única compañía de este tipo en la Isla. Esta entidad es la encargada de todo el engranaje informático, y de sugerir los precios de los servicios relacionados con el acceso a Internet, los cuales resultan demasiado caros para la población.

El 1 de julio de 2015 y luego de inmensas críticas por parte de los usuarios, la compañía anunció una disminución en el costo del acceso a Internet en un 56%. Los irrisorios precios de 4,50cuc por hora de conexión, disminuyeron a 2.00cuc, lo que se vio reflejado en el bolsillo de los nacionales.

Actualmente, y luego de que continuasen las críticas por los precios del servicio, el discurso oficial plantea como objetivo a corto plazo la disminución periódica de las tarifas que hoy representan más del 7% del salario medio mensual en la isla.

Y continúan las dificultades

Yaritsa Perera, una joven que utiliza con frecuencia la red, señala que, entre las principales dificultades que aún persisten desde que se inauguró WIFI_ETECSA, llevan el mayor peso los elevados precios, las colas para comprar una tarjeta de recarga y la baja calidad de la señal de conexión que existen en muchos lugares como en la Villa Panamericana, en el municipio Habana del Este, donde este servicio aún no resulta como muchos esperaban.

La asistencia de la población con mayor frecuencia y número a estos lugares públicos para conectarse a la red inalámbrica originó una demanda superior a la prevista. Ante el embate de más de 200 mil personas diarias, las terminales de conexión se vieron saturadas, originando serias fallas en la conectividad por la falta de una infraestructura que nunca se previó para tamaño servicio.

Por este motivo, la empresa decidió incorporar nuevos dispositivos en los puntos y mejorar la calidad de algunos para poder mantener una mejor estabilidad en las conexiones.

Pero no todo queda allí, las enormes colas en los centros comerciales de ETECSA y la poca facturación de tarjetas de recarga de cuentas de internet, trajo consigo la reventa y la especulación de dichos productos entre funcionarios de la entidad y comerciantes ilegales, quienes aumentan considerablemente el precio de dichas tarjetas.

Aun con la puesta en marcha de nuevos métodos como la restricción de compra a solo tres cupones de recarga por persona, y las sanciones a los revendedores, en la actualidad todos estos problemas persisten por la poca eficacia del monopolio de telecomunicaciones.

A estos problemas se suman los innumerables hechos delictivos que han tenido lugar en las zonas de conexión Wi-fi. Asaltos y robos de celulares y laptops suceden con frecuencia en las que deberían ser zonas seguras y vigiladas.

Sin dudas, Internet resulta una necesidad tecnológica del siglo XXI. Una sociedad jamás puede pretender su desarrollo si no cuenta con los beneficios que ofrecen los servicios del ciberespacio. La red Wi-fi es un avance que indiscutiblemente tenía que llegar a la Isla. Sin embargo, aún no resultan para nada suficientes los escasos servicios ofertados por el régimen.

Fuente: cubanet.org

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