Mundo 11 agosto 2016

La ruidosa afición brasileña reescribe la etiqueta olímpica

RÍO DE JANEIRO (AP) — Olvide el tránsito y las tormentas inesperadas. Los espectadores extranjeros y los atletas que compiten en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro tienen algo más a lo que acostumbrarse: los ruidosos abucheos y las a veces atronadoras burlas de los aficionados brasileños, que no están satisfechos con sentarse y seguir la competición.

¿Siente que se pierde algo? No está solo.

"No puedo escuchar a mi entrenador. Calma", dijo el tirador de esgrima brasileño Ghislain Perrier, criado en Francia, en un tosco portugués durante un encuentro, mientras los bulliciosos espectadores coreaban "¡Uh, vas a morir! ¡Uh, vas a morir!" a su oponente (Por supuesto, no lo decían en serio).

"En garde" ("en guardia") suele ser el grito más alto durante un combate de esgrima, que requiere una concentración tan intensa que la etiqueta permite aplaudir solo en las pausas entre asaltos, pero la afición local prefiere alentar a los rivales de los competidores brasileños con el grito de guerra "vai morrer", muy habitual en las peleas de artes marciales mixtas. El mismo cántico puede escucharse esta semana en las pruebas de judo y boxeo.

En Brasil, los espectadores siguen sus propias normas: animar siempre al más débil; abuchear a árbitros, umpires y jueces siempre que decidan en contra del equipo local; y ningún ataque verbal está fuera de los límites, aunque sea ofensivo.

Está por ejemplo la ceremonia inaugural del pasado viernes. Los brasileños abuchearon al primer ministro interino del país, Michel Temer; dieron una bienvenida dispar a su rival sudamericano Argentina y animaron a países que parecían tener poca relación con el suyo. Uno de ellos fue Suiza.

"Esto es porque muchos de nuestros políticos tienen cuentas bancarias secretas allí", dijo Renato Santos, un empresario de Río. "¿Cómo la gente en el extranjero no pudo entender esa broma?".

Aunque no es un rival débil, China cuenta con el respaldo de muchos brasileños en las pruebas olímpicas. Pero uno de los cánticos más populares cuando compiten los deportistas chinos es "Yakisoba", que es un plato japonés de fideos muy popular en Brasil. Otros hicieron referencia a una cadena local de restaurants chinos e intentaron animar gritando "China In Box".

Rafael Salies, un consultor empresarial brasileño que tomó parte en las chanzas, dice que la "torcida" no tiene ánimo de ofender. "Esto es Río, y a la gente le parece gracioso. Nada más".

La favorita para los abucheos olímpicos hasta la fecha ha sido la arquera estadounidense de futbol Hope Solo. Antes de los Juegos tenía un gran número de seguidores en Brasil, que se molestaron cuando empleó medios sociales para expandir la alarma por el virus del zika. Ahora, cada vez que saca de puerta, los implacables espectadores rugen "¡ZI-KA!".

"Todo el mundo se adaptará", dijo Mario Andrada, portavoz del comité organizador local. "Los brasileños son aficionados ruidosos. Esto es Latinoamérica, y así es como anima la gente".

Los atletas sudamericanos apenas se inmutan con los aplausos y gritos, pero otros les han dado la réplica. El tenista italiano Fabio Fognini gritó "¡Más alto, más alto!" cuando él y Andreas Seppi derrotaron a la dupla brasileña formada por Andre Sa y Thomaz Bellucci en dobles.

Hay algunos que disfrutan con el bullicio. "Es tan fuerte que se escucha en el agua", señaló el nadador estadounidense Michael Phelps. "es una gran energía".

El serbio Novak Djokovic, cabeza de serie en el torneo olímpico de tenis, fue más allá. "Esta afición me hace sentir brasileño, por eso estoy llorando. No quería decepcionarlos", dijo tras caer ante el argentino Juan Martín del Potro.

Sin embargo, los rivales no son los únicos objetivos de la crítica grada. La selección anfitriona de fútbol fue abucheada en su debut en los Juegos y, en el segundo encuentro, la torcida llegó a animar a su rival, Irak.

Fuente: Associated Press

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