Entretenimiento 11 mayo 2016

La política no es bienvenida en el festival Eurovisión

ESTOCOLMO (AP) — Pueden cantar de la vida y del amor, pero los concursantes de Eurovisión no pueden cantar de política.

Los organizadores del Festival de la Canción Eurovisión dicen que la idea del certamen anual, que es visto por casi 200 millones de personas en docenas de países, es pasar un buen rato, no hacer declaraciones políticas. Este año, en la competencia en Estocolmo, alguien rompió las reglas.

El martes, en la semifinal, la cantante armenia Iveta Mukuchyan ondeó la bandera de Nagorno Karabaj, una región separatista que es oficialmente parte de Azerbaiyán pero que actualmente está bajo el control de fuerzas étnicas armenias locales.

"Solo quiero paz en nuestras fronteras", dijo Mukuchyan en una conferencia de prensa después del espectáculo.

La Unión Europea de Radiodifusión, la alianza de radiodifusoras de servicio público que produce el programa, calificó el incidente como una "seria violación" de la prohibición de mensajes políticos, dadas las tensiones entre Armenia y Azerbaiyán. Dijo que la radiodifusora de Armenia enfrentaría sanciones aún por decidirse y que cualquier violación futura podría llevar a la descalificación del evento de este año o ediciones sucesivas.

En vísperas del concurso de este año, la Unión advirtió tanto a los aspirantes como a los fans que no podían usar banderas como herramientas políticas.

La regla general es que solo se permiten banderas de las naciones participantes y otras que son miembros de las Naciones Unidas. Otras dos banderas están exentas: la de la Unión Europea y la del orgullo gay, siempre y cuando no se exhiban de manera política.

"Es el modo en que ondeamos la bandera y cuándo la ondeamos y cuántas banderas son ondeadas al mismo tiempo", dijo el vocero de la Unión Europea de Radiodifusión Dave Goodman.

La prohibición política también aplica a las letras de las canciones, y este año los jueces de Eurovisión prestaron especial atención a la aspirante de Ucrania.

En su canción "1944", la ucraniana Susana Jamaladinova describe las adversidades que los tártaros de Crimea, incluida su bisabuela, pasaron cuando fueron deportados al centro de Asia por las autoridades soviéticas ese año.

La triste tonada resalta de entre las 42 canciones concursantes, la mayoría de las cuales abordan temas más ligeros como el amor y el deseo, acompañados por ritmos techno, bailarines, fueron pirotécnicos e hipnóticos gráficos digitales.

Jamaladinova, quien actúa bajo el nombre artístico de Jamala, comienza cantando en inglés: "Cuando los extraños vienen, vienen a tu casa, matan a todos el mundo y dicen 'no somos culpables'''.

El foco en Crimea, que fue anexada a Rusia en el 2014, podría considerarse una bofetada a Moscú, pero Jamaladinova insiste en que no tiene trasfondo político.

"Para mí en lo personal, la música se trata de sentimientos. La política no tiene sentimientos", dijo a The Associated Press.

Los organizadores del certamen estuvieron de acuerdo.

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David Keyton contribuyó a este despacho.

Fuente: Associated Press

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