Mundo 11 mayo 2017

La nueva Ruta de la Seda china genera inquietud

BEIJING (AP) — En valle de Cachemira ingenieros chinos protegidos por fuerzas paquistaníes adelantan los planes para ampliar la autopista de Karakoram, parte de un proyecto que está generando algunas fricciones diplomáticas con la India.

Las obras son parte de una ambiciosa iniciativa china que contempla la creación de una “nueva Ruta de la Seda”, con puertos, ferrocarriles y carreteras que facilitarán el comercio con Asia, África y Europa. El Banco Asiático de Desarrollo dice que la región, donde vive el 60% de la población mundial, necesita una inversión de 26 billones de dólares para el 2030 para que sus economías sigan creciendo.

En muchos sentidos el proyecto es un paso natural para China, el país que más comercia en el mundo. Pero muchos gobiernos, incluidos los de Washington, Moscú y Nueva Delhi, temen que Beijing también esté tratando de expandir su influencia política a expensa de la de ellos.

Otros creen que China puede socavar los derechos humanos y perjudicar el medio ambiente, entre otras cosas, o dejar a países pobres con una fuerte deuda.

A la India no le gusta nada el que empresas estatales chinas estén trabajando en el territorio de Cachemira controlado por Paquistán, una región del Himalaya que reclaman los indios. Los líderes indios ven esto como un aval del control paquistaní.

“Tenemos grandes reservas sobre esto, por el tema de la soberanía”, declaró el ministro de defensa y finanzas de la India Arun Jaitley en un encuentro del Banco Asiático de Desarrollo llevada a cabo este mes en Yokohama, Japón.

En Washington, mientras tanto, el nuevo gobierno de Donald Trump está enfocado en asuntos internos más que en la política exterior. Los funcionarios estadounidenses dicen que quieren trabajar con China en asuntos de infraestructura. Pero algunos analistas afirman que Beijing trata de crear una red política y económica que gire en torno a China y desplace a Estados Unidos de la región.

La decisión de Trump de retirarse del Acuerdo Transpacífico de 12 naciones priva a los vecinos de China de una herramienta que los hubiera ayudado a contrarrestar la creciente influencia china, según Max Baucus, quien fue embajador de Estados Unidos en China hasta enero.

“Los países del sudeste asiático me decían ‘los queremos a ustedes, queremos el Transpacífico, para que haya un equilibrio con China y Estados Unidos”, declaró Baucus a la Associated Press.

La nueva Ruta de la Seda es tal vez la iniciativa más importante del presidente chino Xi Jinping.

No se conocen los detalles de la financiación, pero desde que Xi anunció el proyecto en el 2013, Beijing lanzó una cantidad de iniciativas, desde ferrocarriles en Tajikistán, Tailandia y Kenia hasta plantas eléctricas en Vietnam y Kyrgystán.

Varias naciones, incluidas Pakistán y Afganistán, consideran que esta iniciativa las ayudará a salir de la pobreza. India, Indonesia y otros quieren inversiones, pero desconfían de las ambiciones estratégicas chinas.

La elite política de Indonesia “teme la hegemonía regional” de China, según Christine Tjhin, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Jakarta.

A Moscú le preocupa la posibilidad de que Beijing está diluyendo la influencia rusa en el centro de Asia al establecer contactos más estrechos de Uzbekistán y otras naciones con la dinámica economía china.

El president ruso Vladimir Putin respondió lanzando el “Gran Proyecto de Eurasia”, en el que Beijing encabezaría el área económica y Moscú manejaría la política y la seguridad.

“Esta visión le permite al Kremlin mantener la apariencia de que conserva la iniciativa política entre sus vecinos”, indicó un informe del Centro de Estudios Orientales, una organización investigadora de Varsovia.

En un posible esfuerzo por despejar temores, China invitó a los gobiernos a una conferencia de dos días que comienza el domingo, a la que irá Xi. Asistirán líderes de 28 naciones, incluido Putin, pero ninguno de los principales países occidentales.

El gobierno chino niega estar tratando de aumentar su zona de influencia.

“El gobierno chino jamás deseó controlar otro gobierno”, afirmó un funcionario del gabinete, Ou Xiaoli, a la AP. “Sentimos que debemos hablar sobre los beneficios”.

China financiará el grueso del proyecto con préstamos, que según Ou respetarán los “principios del mercado”. Esto podría añadir una carga a países que tienen relaciones políticas delicadas con Beijing.

El Banco de Desarrollo Chino anunció en el 2015 que había separado 890.000 millones de dólares para más de 900 proyectos en 60 países. El Banco de Importaciones y Exportaciones de China dijo que financiará 1.000 proyectos en 49 naciones.

“Siento que varias generaciones van a estar pagando estos préstamos por décadas”, expresó Azeem Khalid, disertador de la Comisión de Ciencia y Tecnología para un Desarrollo Sustentable del Sur, un organismo no gubernamental de Islamabad.

Fuente: Associated Press

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