Mundo 16 octubre 2016

Jóvenes refugiados en Calais buscan nueva vida en G. Bretaña

CALAIS, Francia (AP) — Los adolescentes que viven entre el miedo y la ansiedad en el campamento de refugiados en la ciudad francesa de Calais sueñan con comenzar una nueva vida en Gran Bretaña. Se trata de cientos de menores que viajaron sin compañía de familiares y atravesaron continentes para huir de la guerra.

El gobierno francés anunció planes de cerrar para fines de año el campamento que se ha vuelto un símbolo desmoralizante de la crisis de los migrantes en Europa. El desmantelamiento del campamento significa que los miles de migrantes que lo ocupan serán deportados a Inglaterra o reubicados a más de 160 centros de migrantes en toda Francia.

Eso significa que entre 6.000 y 10.000 migrantes deberán ser reubicados, entre ellos 1.300 menores de edad, según varios cálculos de organizaciones de bien público que operan en el campamento.

Pocos en este campamento enlodado y violento saben dónde van, pero abundan los sueños de una vida en Gran Bretaña, a solo 33 kilómetros (21 millas) al otro lado del Canal de la Mancha.

Muchos jóvenes refugiados en Calais afirman tener vínculos familiares en el Reino Unido y ni siquiera dejan abierta la posibilidad de un futuro en Francia.

Jonny Willis, un voluntario que trabaja en el servicio francés para refugiados y jóvenes, dice que las pésimas condiciones de vida en el campamento y la falta de higiene han sido un fuerte disuasivo para que piensen así.

"Ellos pasaron por una experiencia terrible aquí", explicó Willis. "Han sido tratados muy mal por la policía. Este campamento carece de servicios básicos y además no hay seguridad".

Entre ellos está Wasaal, un afgano de 14 años de edad.

Después de un viaje peligroso de tres meses a través de varios países —entre ellos Siria, Turquía y Serbia_, Wasaal no ve la hora de que su sueño británico se haga realidad.

"Aquí solo estoy perdiendo el tiempo", dijo el adolescente con un inglés fluido. "Estamos demasiado ocupados con los problemas de la vida diaria. No podemos pensar correctamente".

"Me fui porque mi familia estaba en peligro", explicó el adolescente, que huyó de la provincia de Kunduz, en el norte de Afganistán, donde los ataques talibanes eran constantes. Wasaal perdió todo contacto con sus padres, que también huyeron de la violencia. Sus esperanzas son elementales: recibir una educación adecuada en un entorno seguro.

Fuente: Associated Press

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