Deportes 16 agosto 2016

JJOO resaltan falta de deportes para jóvenes brasileñas

RIO DE JANEIRO (AP) — Todos los viernes al anochecer, un grupo de mujeres jóvenes ocupan un campo de fútbol color verde esmeralda en medio de un complejo de edificios de apartamentos. Se calzan los botines, se atan el pelo y practican jugadas.

Es el único momento de la semana en que este campo de fútbol lo ocupan mujeres.

"Todos los días se ven equipos y más equipos, todos de hombres, e incluso tuvimos que luchar por obtener este turno", dijo Bruna Cavaliere, una chica de 16 años que sueña con jugar profesionalmente.

En un país donde el fútbol masculino está tan arraigado en la psique popular, las mujeres encuentran dificultades para ocupar un lugar en el deporte debido a la falta de programas atléticos, la insuficiencia de los presupuestos y lo que llaman las decisiones injustas de un mercado que solo promueve a los hombres.

Pero las deportistas brasileñas están brillando en los Juegos Olímpicos de Río, y la gente por primera vez empieza a prestar atención.

Cada victoria del equipo de fútbol femenino provoca más entusiasmo y se festeja a las contendientes en otros deportes en una forma raras veces vista en Brasil. Cuando Rafaela Silva ganó el oro en judo —la primera medalla dorada de Brasil en estos Juegos— su foto ocupó la primera plana de todos los grandes diarios.

"Todo este amor que nos bridan durante los Juegos, esperamos que no se disipe", dijo Marta, la futbolista más famosa de Brasil, antes de la derrota del martes ante Suecia en las semifinales del torneo olímpico. "Esperamos que persista, y con ese apoyo que tanto necesita el fútbol femenino puede crecer y el amor no será tan pasajero".

Como la mayoría de las chicas brasileñas a las que les gusta el fútbol, Cavaliere jugaba con los varones. A los cuatro años perseguía a su hermano mayor y sus amigos cuando jugaban a la pelota en la calle. Más adelante, asistía a los entrenamientos de la escuela donde era la única chica entre los varones entrenados por un astro de los años 90.

Mientras los varones cariocas tenían decenas de clubes para menores de 17 años donde probarse, ella encontró solo dos lugares. A los 14 años la eligieron para el equipo de fútbol femenino de un célebre club de Río de Janeiro.

Después de los entrenamientos, pasaban una lata en el vestuario para recoger monedas.

"Era tan triste de ver. El dinero era para el boleto del autobús o un sándwich de mortadela. Algunas chicas tenían que elegir entre la comida y el autobús", dijo Cavaliere.

El dinero era tan escaso que algunas no podían asistir a todas las prácticas.

"Uno piensa, 'es Brasil, todo el mundo juega al fútbol todo el tiempo', pero si eres una chica y quieres jugar en serio, se vuelve mucho más difícil", dijo. "En el país del fútbol tienes muy pocos lugares donde ir".

Las clases de educación física en las escuelas enseñan a los varones al jugar al fútbol y a las chicas al vóley, una práctica que se remonta a 1965 cuando la dictadura militar vedó el fútbol y otros deportes a las mujeres. Esa ley de la dictadura, que consideraba el fútbol un deporte demasiado rudo para las mujeres, impidió su avance durante años, según los académicos.

Pero gracias a las buenas actuaciones del equipo femenino en los Juegos de Río, los fanáticos corean el nombre de Marta en los estadios incluso cuando juegan los hombres. En el partido de cuartos de final el viernes contra Australia, que se definió por penales, la portera Bárbara se ganó los corazones de todos al desviar un tiro.

"Nunca pensé que llegaría el día en que la gente diría que 'los hombres deberían jugar como las mujeres''', dijo Jamile Marques, una bióloga de 33 años que entrena el equipo de barrio en el que juega Cavaliere.

Algunos han borrado el nombre de Neymar, el astro del equipo masculino, de las camisetas que se venden en los mercados callejeros para inscribir el nombre de Marta, también la número 10. Las camisetas con el nombre de Marta son difíciles de conseguir.

"Son tan difíciles de conseguir porque el fútbol femenino no tiene tanto público como el fútbol masculino", dijo Jair Neves, un vendedor en el centro de Río.

El padre de Cavaliere piensa así. La exhorta a dejar el fútbol y concentrarse en sus estudios. "Me dice que abandone porque el fútbol femenino en Brasil no tiene futuro", dijo. "Creo que nunca lo he visto mirar el fútbol de las mujeres por televisión".

La brecha de género no es un fenómeno exclusivo de Brasil. Las mujeres juegan mucho menos fútbol que los hombres en buena parte de Sudamérica y el resto del mundo. En Estados Unidos, donde el fútbol femenino es mucho más popular, las jugadoras iniciaron una demanda por discriminación salarial, alegando que sus colegas masculinos ganan mucho más aunque su desempeño sea inferior al de las mujeres.

Vadao, el técnico del equipo femenino, expresó la esperanza de que los Juegos Olímpicos impulsen a más chicas a jugar al fútbol en su país.

"Tenemos la esperanza de que ésta sea la primera etapa y la motivación para desarrollar el deporte en este país", dijo.

Mientras tanto, Marques alentó a Cavaliere y a su madre a buscar oportunidades para que la adolescente juegue en una universidad estadounidense. "Aquí no hay estructura para ella", dijo Marques, quien considera que perdió la oportunidad de jugar profesionalmente al no pedir una beca a una universidad en el Norte.

"Quiero ir a Estados Unidos porque allá el fútbol es mucho más fuerte y lo aprecian más", dijo Cavaliere. "Tal vez pueda estudiar y jugar".

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Las periodistas de Associated Press Renata Brito y Anne M. Peterson contribuyeron a este despacho.

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Adriana Gómez Licón está en http://www.twitter.com/agomezlicon

Fuente: Associated Press

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