Mundo 05 mayo 2016

Iraquíes liberan Ramadi, encuentran ciudad devastada por EI

RAMADI, Irak (AP) — Así es como se ve la victoria en la ciudad iraquí de Ramadi: en la otrora bulliciosa plaza Haji Ziad, no queda ni un edificio en pie. Se mire donde se mire, solo se ve devastación.

Un edificio que alojaba un billar y heladerías está reducido a escombros. Donde había oficinas de cambio de moneda y talleres mecánicos de motocicletas sólo queda el enorme cráter dejado por una bomba. El restaurante Haji Ziad de la plaza, apreciado durante años por los vecinos de Ramadi por sus carnes a la parrilla, está destruido. El restaurante era tan popular que su propietario construyó un local más grande y lujoso al otro lado de la calle hace tres años. Eso también es ahora un amasijo de hierros y concreto.

La destrucción se extiende a casi todos los rincones de la ciudad, donde antes vivía un millón de personas y que ahora está prácticamente vacía. Un gran cruce de autopistas en la entrada principal de la ciudad está parcialmente derruido. Bloque tras bloque de apartamentos están hechos escombros. En una calle residencial se veían los muebles y la ropa de cama de las casas porque la fachada se ha desprendido. En algunas de las pocas viviendas en pie había pintadas alertando de explosivos en el interior.

Cuando fuerzas del gobierno iraquí respaldadas por aviones de la coalición liderada por Estados Unidos arrebataron la ciudad a los milicianos del grupo Estado Islámico, tras ocho meses de ocupación, la operación se presentó como una gran victoria. Pero el costo de liberar Ramadi ha sido la propia ciudad.

La magnitud de los daños supera la de cualquier otra ciudad iraquí arrebatada por ahora al grupo yihadista. Imágenes proporcionadas a Associated Press por la empresa de imágenes por satélite y análisis DigitalGlobe muestran que más de 3.000 edificios y casi 400 carreteras y puentes resultaron dañados o destruidos entre mayo de 2015, cuando EI capturó Ramadi, y el 22 de enero, cuando fue retomada por fuerzas iraquíes.

En aproximadamente el mismo periodo, casi 800 civiles murieron en enfrentamientos, bombardeos y ejecuciones.

Ahora, uno de los pocos signos de vida son los soldados que gestionan puntos de control, recién pintados y decorados con flores de plástico de colores. Los vehículos esquivan los cráteres, mientras el polvo de miles de edificios destruidos flota en el aire. En una de las calles, el único indicio de que una vez hubo casas es la línea de puertas de jardín y árboles frutales.

Los destrozos son causados por los explosivos colocados por EI y por cientos de bombardeos del ejército iraquí y de la coalición liderada por Estados Unidos. Además de los combates en sí mismos, Estado Islámico emplea cada vez más una estrategia de tierra quemada cuando pierde terreno en Irak. Al retirarse, sus combatientes dejan un trofeo vacío, demuelen edificios y llenan miles de estructuras de explosivos. Desactivar las bombas requiere tanto tiempo y recursos que buena parte de las zonas iraquíes recién liberadas es inhabitable.

"Todo lo que dejan son escombros", dijo el mayor Mohammed Hussein, cuyo batallón antiterrorista fue uno de los primeros en instalarse en Ramadi. "No se puede hacer nada con escombros".

Como resultado, las autoridades iraquís y la coalición estadounidense se están replanteando su estrategia para arrebatar territorio al grupo. La coalición ha reducido sus bombardeos en zonas urbanas bajo asedio. Se está trabajando para aumentar la formación de los equipos que desactivan explosivos.

La nueva estrategia es especialmente importante en un momento en que Irak y la coalición se preparan para recuperar Mosul, la segunda ciudad más grande del país y que lleva dos años en poder de la milicia radical.

"Saben que no pueden convertir Mosul en un aparcamiento sin más", dijo un diplomático occidental en Bagdad que ha asistido a varias reuniones con funcionarios de defensa iraquíes y de la coalición sobre la campaña. El diplomático hizo comentarios bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado a hablar a la prensa.

En enero, después de que EI fuera expulsado de Ramadi, miles de familias regresaron a sus hogares. Pero después se ha impedido la vuelta de otros vecinos porque docenas de civiles murieron al explotar bombas cazabobos dejadas por los extremistas. Las autoridades estiman que los milicianos dejaron miles de explosivos improvisados en toda la ciudad. Janus Global Operations, una empresa estadounidense, empezó a retirarlos el mes pasado y por el momento dijo haber despejado más de 1.000 metros cuadrados, una parte de una manzana de la ciudad.

La inmensa mayoría de la población de la ciudad sigue desplazada.

Fuente: Associated Press

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