Deportes 23 julio 2016

Ibargüen pierde invicto pero gana confianza hacia Río 2016

BOGOTA, Colombia (AP) — El ver interrumpida su racha de 34 victorias seguidas a principios de junio pudo haber sido una bendición para Caterine Ibargüen, figura dominante del salto triple que buscará su primer oro olímpico en los Juegos de Río de Janeiro.

Ibargüen estaba rodeada de un aura de invencibilidad que podía generarle un exceso de confianza para Río. La derrota ante la kazaja Olga Rypakova en la justa de Birmingham, Inglaterra, en la Liga Diamante es un llamado de atención que llegó en el momento justo y servirá como incentivo para que la colombiana de 32 años redoble sus esfuerzos con miras a la justa olímpica.

"Perder el invicto no fue un momento difícil, fue un salto bueno, falló un punto técnico", declaró la colombiana después del revés de Birmingham.

Rypakova hizo 14,61 metros y superó a la sudamericana por cinco centímetros. De paso le recordó su derrota ante la misma rival en Londres 2012, donde la kazaja le sacó 18 centímetros a Ibargüen —que se tuvo que conformar con la medalla de plata.

Ibargüen se vengó seis semanas después en Mónaco, sede de otra cita de la Liga Diamante, donde luego de dos saltos nulos realizó un brinco de 14,96, su segundo mejor registro de la temporada, y ratificó su condición de gran favorita para ganar el oro en Río el 13 de agosto.

Su mejor marca del año son los 15,04 metros que hizo en Doha en la apertura de la Liga Diamante en mayo.

La venezolana Yulimar Rojas la escoltó en Mónaco con 14,67. La ucraniana Olha Saladuha, otra de sus grandes rivales, terminó quinta con 14,03 y Rypakova sexta con 13,97.

Rojas, de 20 años, puede ser una rival de cuidado en Río.

"Viene saltando muy bien y es bueno ponerle atención", dijo Ibargüen. Rojas triunfó en el Mundial en pista cubierta celebrado en Portland, Estados Unidos, este año, evento en que Ibargüen no participó.

Caterine, como le dicen en Colombia, está acostumbrada a sobreponerse a la adversidad. Conquistó la plata en Londres pese a que tres días antes de la competencia sufrió una contractura muscular.

"Olvidé la molestia, no me iba a detener, vi el objetivo tan cerca (una medalla) y un dolor no podía afectar la actuación", dijo la atleta en su momento.

Ibargüen se hizo fuerte de niña en su pueblo natal de Apartadó, departamento de Antioquia, una rica zona bananera pero afectada en el pasado por la violencia. Su familia se disgregó —su padre, William, se marchó a Venezuela y su madre, Francisca Mena, a Turbo, población de esa región— y ella y su hermano Luis Alberto se quedaron en Apartadó, primero con un tío y luego, durante siete años, con su abuela, Ayola Rivas.

Ayola los alimentaba con pescado y banano, "comida de pobre", según la abuela.

Todo cambió con la inesperada conquista de la medalla de bronce en el Mundial de Atletismo en Daegu, Corea del Sur, en 2011 con 14,84. La aventajaron Saladuha con 14,94 y Rypakova con 14,89.

La consagración llegó en los Olímpicos de Londres, donde se llevó la plata con 14,80. Rypakova le ganó con 14,98 mientras que Saladuha se quedó con el bronce con 14,79.

Luego enlazó 34 éxitos, incluyendo en los mundiales de Moscú con 14,85 en 2013 y Beijing con 14,90 en 2015, y las ligas Diamante. Se divirtió en los Panamericanos de Toronto en 2015 con 15,08.

La saltadora está sometida a una intensa presión ya que los medios colombianos la dan como ganadora segura del oro en Río. Ella, por su parte, trata de aligerar la carga.

"Aún no lo he ganado", afirmó. "Trabajo para tratar de obtenerlo, es la meta en Río, donde me sentiré como en casa".

Fuente: Associated Press

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