Mundo 09 octubre 2016

Haitianos oran en iglesias destruidas por el huracán Matthew

JEREMIE, Haití (AP) — Los sobrevivientes del huracán Matthew vistieron el domingo sus mejores ropas y se dirigieron entre el cableado de electricidad caído a lo que quedó de sus iglesias para cantar y orar, mientras la desesperación aumentaba en otras partes devastadas de Haití en medio de una intensificación de los esfuerzos internacionales de asistencia.

Las autoridades haitianas aún no tenían certeza de la magnitud del desastre porque algunas comunidades continuaban aisladas. Sin embargo, decenas de miles de viviendas quedaron destruidas y el número de muertos alcanzaba centenares.

Guillaume Silvera, funcionario de alto rango de la Agencia de Protección Civil en el departamento de Grand'Anse, en el que se encuentra Jérémie, dijo que ahí estaba confirmada la muerte de por lo menos 522 personas tras el devastador temporal —cifra que no incluye las víctimas fatales de diversas comunidades remotas que continúan aisladas tras la destrucción de puentes y caminos a causa de la tormenta.

La sede nacional de Protección Civil, en Puerto Príncipe, informó el sábado que según su conteo oficial la cifra de muertos alcanzaba 336 en todo el país y de esa cifra 191 decesos correspondían a Grand'Anse.

A pesar de las pérdidas, las familias colmaron las ruinas en las que estaban convertidas las iglesias de la ciudad; mucha gente se sentó en bancos al aire libre porque Matthew arrancó los techos e incluso derribó paredes en los templos.

Los fieles instalaron un altar y oraron en el exterior en al menos una iglesia que tenía severos daños.

Elise Pierre, que dijo tener unos 80 años, cree que fue un milagro divino que sobrevivieran ella y otros miembros de su familia.

"Si Dios no nos hubiera protegido, hoy estaríamos muertos, habríamos sido arrojados al océano o las montañas", señaló Pierre, cuyo sombrero de paja le cubría una cortadura que sufrió en la frente cuando se vino abajo el techo de lámina de su casa durante el momento de mayor intensidad de la tormenta.

El sonido de golpes de martillo podía escucharse casi en cada calle en Jérémie, una ciudad en el extremo suroccidental de la península de Haití, porque la gente hacía cuanto podía para tapar los huecos que había en sus tejados.

En una esquina, Jameson Pierre, de 22 años, mezclaba cemento y hacía bloques. Pierre, refugiado por la tormenta y cuya familia se encuentra en un albergue temporal, pudo ver el lado amable a la situación.

"Va a haber mucho empleo porque muchas casas fueron destruidas. He laborado los últimos tres días seguidos", afirmó Pierre durante el intenso sol matutino. Dijo que le pagaban el equivalente a un dólar por día.

En cuanto a la ayuda externa, los primeros tres de cinco aviones cargados con asistencia humanitaria llegaron procedentes de Estados Unidos al aeropuerto Toussaint Louverture de la capital, Puerto Príncipe.

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Fox informó desde Puerto Príncipe, Haití.

Fuente: Associated Press

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