La Habana 23 mayo 2016

Habla la madre del joven cubano que tuvo sexo público en el Boulevard de San Rafael, ahora preso

Según su madre, su obsesión es bailar. Sin embargo, otro tipo de 'espectáculo' llevaría a Rafael a la fama y luego a la cárcel

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LA HABANA, Cuba.- La popularidad y la afición por el baile mandaron a Rafael Arnaldo Rodríguez Agramontes, de 24 años, de vuelta a la cárcel, 12 meses después de ser liberado.

Su madre, Adelfis Agramontes Chala, describe que para bailar en público Rafael iba desde su casa en la calle Neptuno hasta el boulevard de San Rafael, donde lo conocen como ¨el loquito¨.

¿La razón del apodo? Rafael presenta un diagnóstico psiquiátrico de esquizofrenia paranoide de base orgánica y psicosis maníaco-depresiva.

Sexo en pleno Boulevard de San Rafael en la Habana

La obsesión diaria del "loquito¨ era andar por el boulevard y bailar, lo que en ocasiones animaba a los presentes a regalarle dinero y cigarros.

Su presencia constante en una de las calles más transitadas de la ciudad hizo que un día se encontrara en la esquina de San Rafael y Consulado cuando una joven se desnudó en público y lo retó a bailar.

Fue entonces que se escucharon todos los apodos de Rafael: ¨El loquito¨, ¨Yarda¨, ¨Afán¨... Todas las voces incitándolo para que aceptara el reto. Algunos fueron más lejos y lo espolearon a mantener relaciones sexuales con la retadora.

De Rafael a San Rafael

A los 18 años Rafael ingresó en la prisión de menores Ivanov, ubicada en el Cotorro. Con el tiempo, su historial carcelario paró en la prisión de Ariza en Cienfuegos, donde cumplió sanción por el delito de abuso lascivo.

No recibió visitas familiares durante su encarcelamiento, la madre se encontraba en la Prisión Occidental de Mujeres, El Guatao, acusada de prostitución.

Al salir de la cárcel cienfueguera Rafael perdió el rumbo, y se subió a un tren con destino a Santiago de Cuba. Deambuló por diferentes provincias hasta establecerse en Matanzas, donde bailar en público fue su mayor sustento.

Cuando Adelfis fue excarcelada, salió en su búsqueda.

¨Nos dijeron que pasó por Ranchuelo, Santa Clara, y fuimos a buscarlo... Lo encontramos por allá, por los límites de La Habana con Matanzas... Estaba todo sucio, cochino... Pero estaba más o menos fuertecito porque él sobrevivía¨, cuenta.

Adelfis lo describe como un muchacho ¨desfasado sexual¨. Hasta los sucesos del boulevard, Rafael nunca había realizado el coito. Sin embargo, sus antecedentes y el testimonio de su madre lo definen como un individuo con un apetito sexual incontrolable.

Su "pareja"

A la policía le fue fácil encontrar al "loquito¨ del boulevard, quien fue arrestado cinco días después del acto sexual en público.

De la joven retadora no se conoce el paradero. Las autoridades la identificaron mediante los videos filmados por los espectadores y la cámara de vigilancia policial que controla la esquina. Hay quienes dicen que es de la barriada de San Miguel del Padrón.

Rafael la recuerda como ¨la jeva que se echó¨. No la conoce y quizás no memorice su rostro entre tantos espectadores que malograron su primer encuentro sexual con una mujer.

En la cárcel

Mientras guarda prisión el Centro de Clasificación de Presos, conocido como el Vivac, Rafael espera a ser chequeado por especialistas del Instituto de Medicina Legal, quienes deben emitir un dictamen de su estado mental.

La esperanza de la madre es que los resultados lo eximan de responsabilidad penal por los delitos de Desorden Público y Conducta Lasciva.

Adelfis cuenta que Rafael ya se le ha insinuado a una de las instructoras policiales del caso y que hasta le bailó en su oficina. En esta ocasión sus espectadores estaban uniformados.


Fuente: cubanet.org

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