Autos 09 septiembre 2016

Habana Vieja, nueva joya en emporio económico militar cubano

LA HABANA (AP) — En el peor momento de la crisis tras la caída de la Unión Soviética un historiador poco conocido entonces comenzó a rescatar el casco histórico de la capital cubana, puliendo fachadas coloniales, sustituyendo ventanas rotas, puertas demolidas y eliminando los salideros de aguas residuales.

Un cuarto de siglo después, el trabajo realizado por Eusebio Leal convirtió a La Habana Vieja en un paso obligado para los viajeros a Cuba, desde Barack Obama y Madonna hasta los más anónimos turistas; y la Oficina que él dirige se transformó en ente con autonomía presupuestaria --una rareza en el marco de un Estado fuertemente centralizado como el cubano-- e ingresos millonarios provenientes de centenares de negocios que le permitieron alimentar la restauración.

Por estos días, sin embargo, sorpresivamente el sistema empresarial montado por Leal quedó bajo el mando de administradores militares.

La absorción por parte del Grupo de Administración Empresarial (GAESA) perteneciente a las Fuerzas Armadas de las empresas de la Oficina del Historiador de la Ciudad, la dependencia de Leal, incorporó una nueva perla a un collar de adquisiciones que los militares enhebraron en los últimos años y que los llevó a convertirse en una de las instituciones más poderosas de la economía cubana.

"Mirando hacia el futuro, La Habana Vieja... posee un gran potencial de expansión y ganancias", comentó a la AP el experto Richard Feinberg, un ex funcionario estadounidense de la administración de Bill Clinton, profesor de política internacional en la Universidad de California en San Diego y autor del libro "Open for Business: The New Cuban Economy".

El creciente poderío económico de los militares se produce en el marco de la apertura iniciada por el presidente Raúl Castro a la iniciativa privada y el deshielo entre la isla y Estados Unidos a partir de 2014, que atrajo a cientos de miles de turistas y mucha atención empresarial sobre Cuba.

Y la absorción de La Habana Vieja no parece algo aislado.

Empleados del Banco Financiero Internacional (BFI) confirmaron a AP que el conglomerado militar GAESA también comenzó a administrar desde este año esa organización financiera a donde se mantienen las cuentas de buena parte de las inversiones extranjeras y las transferencias de divisas al país.

GAESA gestiona además el flamante Puerto Mariel a través de su firma Almacenes Universales; y su rama turística, su empresa Gaviota está al frente de la operación de habitaciones y la construcción de hoteles y es una de las más dinámicas en este sector, actualmente el motor de la economía de la isla que en 2015 recibió unos 3.5 millones de visitantes.

"Esto le da a los tecnócratas militares una fuerte participación de una manera más orientada hacia el exterior y competitiva a nivel internacional en una Cuba más integrada en los mercados globales", señaló Feinberg.

Tal como suele suceder para los asuntos relacionados con el sector militar en Cuba, no se informó nada de las absorciones empresariales a través de los medios oficiales, contribuyendo a toda clase de versiones y rumores.

El presidente Castro nunca explicó públicamente porqué dio este espacio a la institución armada, pero estas fuerzas son ampliamente vistas --incluso entre la población-- como eficientes y relativamente exentas de casos de corrupción o desvío de recursos, por lo que el propio mandatario les encomendó en varias ocasiones misiones que van desde la producción de alimentos a la fumigación para luchar contra el zika y el dengue.

En los últimos 10 años no hubo personalidad que no pasara por La Habana Vieja, desde el rey Juan Carlos de España, el gobernante venezolano Hugo Chávez, el francés Francois Holland, el ex presidente estadounidense Jimmy Carter hasta el actor Robert de Niro.

Una concurrencia que llegó al boom en este año y medio de deshielo entre Cuba y Estados Unidos, cuando visitaron el casco histórico el titular de la Casa Blanca, Barack Obama o súper estrellas de la música como Mick Jagger y Madonna, que no se privaron de disfrutar de la hospitalidad de Leal y festejar los logros de su Oficina.

Además, La Habana Vieja es el lugar favorito para muchos de los emprendimientos privados de restaurantes, hostales y galerías de arte que crecieron como hongos después de la lluvia desde que el presidente Raúl Castro comenzó su reforma económica y apertura a la iniciativa privada en 2010.

Por su ubicación sobre la bahía, será el epicentro de la llegada de cruceros estadounidense y de ferris de La Florida.

Aunque la Oficina del Historiador fue creada en 1938 y siempre estuvo a cargo de la restauración y mantenimiento de muchos de los espacios patrimoniales del casco histórico, no fue hasta 1993 en que su labor bajo la batuta de Leal despegó radicalmente junto a su sistema empresarial.

Leal, logró entonces que el Consejo de Estado aprobara un decreto-ley por el cual se le otorgó facultades excepcionales a la Oficina del Historiador de La Habana Vieja, para que creara y explotara fuentes de ingreso económico para financiar los proyectos culturales y de restauración, así como la reanimación social de la zona.

La norma fue completamente inusual en la Cuba de la década de 1990, en un estado donde todas las empresas debían tributar a las arcas centrales, pues abrió la posibilidad de que las áreas bajo control de Leal florecieran con una inteligente reinversión de los fondos: hostales y pequeños negocios temáticos comenzaron a captar dinero que luego se usaba para restaurar otros edificios, instalar nuevos hoteles y abrir otras tiendas generando a su vez más recursos.

Comenzaron a surgir las exitosas empresas que financiaban a la institución como Habaguanex (la más grande dedicada turismo, comercios e inmobiliaria), Fénix (ofertaba taxis y rentaba transporte) o Puerto Carenas (una constructora que terminó a cargo de la reparación de monumentos y se vio envuelta en casos de corrupción).

Leal, de 73 años de edad, prominente miembro del Partido Comunista y hoy con una salud frágil, se convirtió en una figura destacada de la vida intelectual y política de Cuba.

"El área de La Habana Vieja y el Puerto de la Habana despunta como un espacio económico prometedor para el auge del turismo y el comercio inmobiliario en la próxima década, sin estar exento de fallas de corrupción asociadas a las nuevas posibilidades de reforma económica", manifestó a la AP el economista y analista cubano Arturo López-Levy, de la Universidad de Texas-Río Grade Valley.

La incorporación de empresas de la Oficina del Historiador de la Ciudad, incluyendo la poderosa Habaguanex (unos 20 hoteles, más de 25 restaurantes y unas 30 tiendas), a la esfera militar fue confirmada indirectamente por el propio Leal en un encuentro en la cual AP preguntó expresamente por la absorción.

"Cedo todo aquello que considero que debe estar en las condiciones actuales mejor enrutado", expresó Leal.

Tres fuentes consultadas por AP indicaron que la asimilación por parte de GAESA de las empresas que conforman la Oficina del Historiador de la Ciudad se produjo formalmente el 1 de agosto.

"Van a desguazar todo el sistema y lo absorberán mediante empresas de los militares que ya están funcionando: los hoteles y hostales pasarán a Gaviota; los restaurantes y cafeterías a Cimex y las tiendas de todo tipo a TRD", declaró a la AP un funcionario de la Oficina del Historiador que no quiso que se publicara su nombre, pues no estaba autorizado a conversar con periodistas sobre los cambios.

Según la poca información disponible, la corporación Cimex fue creada hace unos 20 años y actualmente cuenta con unas 80 empresas entre tiendas minoristas, financieras, rentas de autos y hasta un estudio de grabación. Por su parte TRD (Tiendas Recaudadoras de Divisas) opera centenares de pequeños comercios de abasto minorista de alimentos e higiene, así como electrodomésticos y ropa.

El grupo turístico Gaviota cuenta con 62 hoteles y villas en todo el país con 26.752 habitaciones en operación, con una facturación anual de unos 700 millones de dólares y un crecimiento medio de la planta hotelera del 12,4% anual, recibiendo más del 40% de los turistas que llegan a la isla.

"Se hace evidente que los militares disponen de una economía propia mucho más allá de los requerimientos de sus tareas profesionales de seguridad nacional", expresó el economista López-Levy.

El gobierno cubano no respondió a una solicitud de comentarios por parte de la AP.

Aunque todo el sistema empresarial pasó a la administración de los militares en un proceso paulatino, la Oficina del Historiador, en manos de Leal, quedará a cargo solo de la gestión cultural y retendrá en lo económico la entrada de museos o alguna que otra tienda especializada, por ejemplo de suvenires.

"GAESA está invirtiendo sabiamente en las áreas económicas más internacionales y lucrativas", comentó el experto estadounidense Feinberg. "Unas fuerzas armadas bien ubicadas no temerán el futuro. Por el contrario, probablemente apoyarán las reformas económicas visionarias que volverán a Cuba más eficiente y competitiva".

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Fuente: Associated Press

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