Mundo 14 marzo 2016

Gobierno de Brasil se reagrupa después de grandes protestas

RIO DE JANEIRO (AP) — Un día después de que millones de manifestantes en todo Brasil salieran a las calles a exigir la salida de la presidenta Dilma Rousseff, el jefe de gabinete de la mandataria reconoció el lunes el descontento popular con la clase política del país, pero aseguró que la débil economía es la razón principal de que las protestan hayan tenido tanta convocatoria.

Las declaraciones de Jacques Wagner, hechas en una conferencia posterior a una reunión de Rousseff con sus asesores, fueron el primer intento del gobierno para tratar de explicar lo que los principales diarios brasileños describieron como las mayores manifestaciones en la historia del país.

Se calcula que unas 3 millones de personas participaron en más de 100 marchas en todo el país, lo que significa que las movilizaciones del domingo contra la mandataria fueron mayores que las protestas multitudinarias de 1984 en demanda de elecciones presidenciales directas cuando el país todavía era gobernado por la dictadura militar, de acuerdo con el influyente diario Folha de Sao Paulo.

Los analistas coinciden en que las protestas del domingo representan una fuerte muestra de insatisfacción que sólo complica la de por sí difícil posición de Rousseff. La mandataria enfrenta un proceso de juicio político abierto en su contra en el Congreso en medio de la peor recesión en décadas y una extensa pesquisa de corrupción que se ha centrado en figuras clave de su Partido de los Trabajadores.

"El hecho es que el domingo puede verse como un momento decisivo, que atemoriza al gobierno (y) apremia al Congreso", dijo Folha el lunes en un editorial.

"Sorprendido por la fuerte respuesta del domingo, el gobierno ha sido puesto en alerta de que necesita actuar rápidamente", para evitar el juicio político contra Rousseff, agregó.

Se espera que en algún momento de la semana, el líder de la cámara baja Eduardo Cunha, adversario de Rousseff, forme una comisión para comenzar esta semana el procedimiento del juicio político.

Wagner dijo que el gobierno estaba interpretando las movilizaciones del domingo como una señal de que "las personas están hartas y cansadas de la clase política".

Aunque "todo ha contribuido" a que la gente salga a las calles, "lo principal son las vidas de las personas, es decir la economía", agregó.

"Si todo estuviera bien, los ciudadanos ni se fijarían", señaló en declaraciones trasmitidas por G1, el portal en internet de la cadena Globo.

Aunque la popularidad de la mandataria se ha desplomado a niveles inferiores a 10%, Rousseff rechaza tajantemente dejar el poder y afirmó la semana pasada que era censurable exigir la renuncia de una presidenta elegida sin pruebas concretas de que hubiera violado la constitución.

El gobierno confía en que las manifestaciones progubernamentales programadas para el viernes contribuyan a apuntalar la posición de Rousseff.

Sin embargo, la firma consultora de riesgos políticos y económicos Eurasia Group, con sede en Estados Unidos, dijo el lunes en un comunicado que fija en 65% las probabilidades de que Rousseff no llegue al final de su periodo, que debe concluir en 2018.

"Ahora pensamos que la votación para el juicio político podría ocurrir en mayo y Rousseff no sobrevivirá", según el comunicado.

De acuerdo con Eurasia Group, la gran afluencia de manifestantes del domingo se debió al "agrandamiento" de la pesquisa sobre corrupción de Petrobras y al "ambiente altamente polarizado" que siguió a la acción de la policía, a principios de mes, cuando el predecesor y tutor de Rousseff, el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, fue trasladado a una estación policial para que respondiera a preguntas sobre la investigación.

Entre otros puntos, los investigadores federales intentaban determinar si Silva vendió su influencia al gobierno actual a cambio de discursos y donativos para la fundación sin fines de lucro Instituto Lula, que pertenece al ex mandatario.

La transcripción de más de 100 páginas del interrogatorio de Silva fue dada a conocer el lunes. En ella, Lula niega haber pedido dinero para su fundación a ninguna de las compañías constructoras implicadas en el escándalo de Petrobras, aunque reconoció que sus colaboradores quizá pudieron haberlo hecho. En el documento, Lula también declaró explícitamente su intención de postularse nuevamente a la presidencia en 2018.

La semana pasada, fiscales del estado de Sao Paulo presentaron cargos de lavado de dinero contra Lula y solicitaron que fuera detenido provisionalmente en una investigación separada. Sin embargo, la jueza decidió el lunes que no era competente para decidir sobre el asunto y lo turno al juez federal en la ciudad de Curitiba, en el sur, que encabeza la llamada operación "Autolavado", como se conoce a la pesquisa sobre corrupción en Petrobras.

Por su parte, el Partido de los Trabajadores ha apremiado a Lula para que acepte un cargo de gabinete en el gobierno de Rousseff. La mandataria ha dicho que estaría "extremadamente orgullosa" de contar con Lula, cuyos simpatizantes consideran que el ex mandatario sería crucial para mantener a flote a la presidenta.

Los detractores afirman que la propuesta tiene como propósito proteger al otrora popular expresidente de ir a prisión o de otros cargos. De acuerdo con la ley brasileña, sólo la Corte Suprema puede autorizar la investigación, encarcelamiento y juicio de miembros del gabinete.

Lula ha insistido en que no cometió delito alguno y dejó entrever que las investigaciones son parte de una campaña de desprestigio.

Las movilizaciones del domingo, en las que tuvieron una participación abrumadora personas blancas, mayores y de clase media que se han opuesto durante años a Rousseff, quizá debilitaron al gobierno, pero no parecen haber fortalecido a la oposición.

La multitud en Sao Paulo, calculada en medio millón de personas, según la respetada agencia encuestadora Datafolha, abucheó al político opositor Aecio Neves, que perdió por escasa diferencia de votos ante Rousseff en la segunda vuelta presidencial de 2014.

No se registraron incidentes mayores en las protestas del domingo.

El gobierno destacó "el carácter pacífico" de las manifestaciones en un comunicado que emitió la noche del domingo y señaló que pone de relieve "la madurez de un país que sabe cómo coexistir con opiniones diferentes y sabe cómo garantizar el respeto a sus leyes e instituciones".

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El periodista de Associated Press Mauricio Savarese en Río de Janeiro, contribuyó a este despacho.

Fuente: Associated Press

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