Aroldis Chapman 17 octubre 2016

Fríos, fríos, los maderos cubanos en la postemporada

Solo cuatro bateadores cubanos han podido consumir turnos en el cajón de bateo esta postemporada en las Mayores, y a ninguno le ha ido muy bien que digamos.

Yoenis Céspedes fue el primero de ellos. El pasado 5 de octubre se fue de 4-0, con dos ponches y sin descifrar de manera positiva ninguno de los 16 pitcheos que le sopló el estelar zurdo de los Gigantes de San Francisco, Madison Bumgarner, en el juego de Comodines que terminó con la eliminación de los Mets de Nueva York.

Luego, en las Series Divisionales, aparecieron Yasmani Grandal y Yasiel Puig —como suplente— con los Dodgers de los Ángeles ante los Nacionales de Washington, mientras Jorge Soler lo hacía con los Cachorros de Chicago, quienes vencieron por tres juegos a uno a los Gigantes de San Francisco y ahora están siendo rivales de los Dodgers por el Campeonato de la Liga Nacional.

Pero poco ha sido el aporte de estos tres últimos, que se combinan para un desastroso promedio de .091 (22-2), Puig de 9-0, Soler de 5-0, y Grandal de 18-2, el único que ha podido conectar algún imparable. El enmascarado de los Dodgers bateó sus dos hits el pasado día 7, y ya acumula un slumpque contempla registro de 11-0 y cinco ponches contra cambios de velocidad (2-0), sliders (5-0) y curvas (4-0).

El historial en postemporada del habanero de 27 años no ha sido de los más exitosos, con solo .107 de promedio en tres series de play-off, en las que se ha tomado 13 ponches en 32 apariciones al plato durante nueve juegos.

Ese poder que posee el cátcher de los Dodgers, que le facilitó enviar 27 pelotas fuera del parque —20 de ellas en el Dodgers Stadium— en la temporada regular, a punto de igualar una marca de 30 o más jonrones para receptores de la franquicia, impuesta por Mike Piazza y Roy Campanella, no ha podido aparecer en su historial de octubre, donde apenas ha promediado para slugging de .107 —sin extra bases en 28 veces al bate— y un bajísimo OPS de .326.

Pero nunca es tarde para hacer ajustes, sobre todo en vistas a los juegos que se avecinan, donde los retos no serán fáciles, pues a Grandal no le ha ido muy bien frente a los lanzadores de turno por los Cachorros, Jake Arrieta y Kyle Hendricks, a quienes no les ha bateado hit en ocho turnos al bate (con tres ponches).

Los resultados de esos matchups ya están anotados en la agenda del mánager Dave Roberts, y aunque Yasiel Puig también está pasando por un débil período ofensivo, prefirió colocarlo en la lista de activos para la serie contra los Cubs, antes de habilitar al jugador de cuadro Austin Barnes.

Puede incluso que Puig, en la última de las circunstancias, acepte incluso el reto de ponerse los arreos si hace falta, con tal de ayudar al equipo. Así lo expresó a ESPN digital:

"Eso me dijeron. Que estuviera listo por si se necesitaba un cátcher de emergencia", dijo Puig. "Si no hay más opciones, tendría que aceptar ayudar al equipo en ese aspecto. No me gustaría, pero hace años lo hice y lo que uno hace no se olvida. No necesitaría ni ir al bullpen", agregó el cienfueguero, que a pesar de mejorar sus numeritos en comparación con 2015, cerró otra campaña regular para el olvido, tras batear .263, porcentaje de embasado de .323 y OPS de .740.

Rivalidad sin límites

Por las cosas que tiene el destino, al misil cubano, Aroldis Chapman, le tocó enfrentarse a sus dos compatriotas de los Dodgers, en el octavo episodio del primer partido por el título del Viejo Circuito en Wrigley Field.

El veloz taponero fue utilizado en el octavo inning por ese genio de la dirección llamado Joe Maddon, para cincelar una rebelión de los pupilos de Dave Roberts.

Chapman ingresó al juego con las bases llenas y una ventaja de 3-1, y rápidamente trituró en cuatro pitcheos al fuerte candidato a ganar el premio de Novato del Año de la Liga Nacional, Corey Seager. Luego, le tocó enfrentarse a uno de sus compatriotas, Yasiel Puig, a quien ponchó abanicando, tras pellizcar finamente de foul la tercera recta de más de 100 mph. Sin embargo, con dos outs, el mexicano Adrián González le pescó un disparo de 101.6 millas, en conteo de 1-1, y subió el empate a la pizarra de la casa eterna de "Mr. Cub", Ernie Bank.

Acto seguido, en seis pitcheos, Grandal cedió el último out con un rodado al torpedero Addison Russell, frente a su compatriota Chapman.

Fuente: diariodecuba.com

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