Deportes 09 agosto 2016

Francisco también cae, pero los Limardo miran adelante

RIO DE JANEIRO (AP) — Caídos Rubén Limardo y Silvio Fernández en su primer combate de esgrima de los Juegos Olímpicos el martes, las esperanzas de Venezuela se confinaron bien pronto en torno a la figura de Francisco Limardo, hermano menor del primero, y quien parecía avanzar con paso firme en el torneo.

Tras vencer a sus dos rivales iniciales, el sudamericano se sentía con fuerzas para enfrentar al estonio Nikolai Novosjolov, y recibió además la aprobación de su hermano Rubén, ganador del primer oro para el país en la disciplina olímpica en Londres y teórico primer espada venezolano.

"Está tirando muy bien", apuntó el primogénito.

Pero Francisco finalmente no pudo con Novosjolov, perdiendo 15-12 pese a una rabiosa reacción en el segundo periodo, en que llegó a igualar la desventaja por 7-4 del primero.

"Fue difícil desde el principio, porque me fue cambiando de estrategia y al final me quedé con poco margen", comentó Limardo, quien pareció competir mejor bajo máxima presión. "No lo sentí así. Fue cuestión de estrategias, aunque esperaba más de mí".

Pese a la decepción de la delegación venezolana, que vio como ninguno de sus tres integrantes clasificaba más allá de la tercera ronda en la modalidad de espada, la esperanza es que sus tres representantes puedan resarcirse el domingo cuando compitan en la prueba por equipos.

Mirar más allá de la nefasta jornada es obligatorio para el trío, aunque para los Limardo el horizonte va mucho más allá del reto dominical.

Si Francisco se quedó corto y a Rubén le faltó rodaje tras sufrir lesiones y problemas de salud entre ambas citas olímpicas, el plan es que ambos mejoren de cara los siguientes Juegos de Tokio 2020, donde podría unirse un tercer integrante de la familia al equipo.

Jesús, el menor de la saga, apenas cuenta 20 años pero promete, habiendo saboreado ya el éxito de una medalla de bronce en el mundial cadete de 2013 en Croacia.

Oriundos de Ciudad Guayana, zona selvática ubicada en el sur de Venezuela, los hermanos se aficionaron a la esgrima siguiendo la pasión y consejos de su madre Gabi, muy activa en la promoción el deporte en la región y tristemente fallecida previo a la conquista del oro olímpico de Rubén. Ya con 31 años, este sopesa si seguir compitiendo.

Residentes en Polonia, donde entrenan a lo largo de la temporada, los Limardo están acostumbrados a viajes largos para competir, con lo que Tokio solo les quedaría lejos en el calendario.

Fuente: Associated Press

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