Associated Press 05 octubre 2016

FBI busca reparar relación con Silicon Valley, aliado clave

SAN FRANCISCO (AP) — Jack Bennett estaba en la oficina de computación del FBI en Quantico, Virginia, un domingo de marzo cuando una empresa le mostró cómo podía hackear un iPhone usado por uno de los involucrados en un atentado en San Bernardino.

La herramienta puso fin a una agria batalla del FBI con Apple sobre el acceso a sus teléfonos, pero Bennett dijo que no había mucho que celebrar.

"No hubo festejos, no había gente cantando en los pasillos", recordó. "Fue un día normal y nos propusimos continuar trabajando. Estudiar el iPhone y ver qué hacía falta para adquirir esa herramienta".

La disputa en torno al teléfono sacó a la luz una grieta entre el FBI y las empresas tecnológicas de Silicon Valley en torno a las criptografías y desató un debate sobre los espinosos conflictos que pueden surgir entre el derecho a la privacidad y la seguridad nacional.

Bennett, quien tiene 52 años, fue una figura clave en ese enfrentamiento como director de los laboratorios forenses digitales del FBI, que extraen evidencias de las computadoras y otros aparatos, y a los que se les instruyó que penetrasen el teléfono del atacante de San Bernardino.

Bennett está ahora a cargo de la oficina del FBI en San Francisco y dice que una de sus prioridades es reparar la relación entre su agencia y Silicon Valley.

Agente con 30 años de experiencia, se inició en la unidad de narcóticos del Buró de Investigaciones de Georgia y pasó una temporada en la Administración de Control de Drogas (DEA, según sus siglas en inglés), desbaratando operaciones de contrabando de drogas provenientes de Sudamérica.

De vuelta en el FBI, investigó delitos sexuales con menores y a extremistas del movimiento de defensa de los derechos de los animales. Pasó una temporada en San Francisco.

"El gobierno a veces pierde de vista lo que es importante para las empresas... y la privacidad es increíblemente importante", declaró Bennett en una entrevista en su oficina, que está decorada con una ametralladora Thompson como las que usaban los agentes del FBI en la década de 1930. El arma está en una caja de cristal, sobre una mesita.

Bennett, no obstante, justificó en todo momento la decisión del FBI de penetrar el teléfono.

"Nos sorprendió que todo esto tuviese tanta repercusión", manifestó. "No fue nuestro objetivo. Queríamos penetrar el teléfono porque teníamos 14 personas asesinadas".

La disputa entre Apple y el FBI giró en torno a un iPhone 5c perteneciente a la empresa para la que trabajaba Syd Rizwan Farook, quien con su esposa mató a 14 personas en el 2015 durante un encuentro entre empleados del condado. El Departamento de Justicia exigió a Apple que crease un software que permitiese burlar los sistemas de seguridad del iPhone.

Pero el director ejecutivo de Apple Tim Cook sostuvo que se le estaba pidiendo a la empresa que crease una herramienta que podía ser usada para desbloquear todos sus teléfonos y exponer la información de los usuarios. Aceptar el pedido del FBI hubiera sentado un peligroso precedente en el terreno de la privacidad, dijo Cook.

Apple decidió resistir la orden de un juez que dispuso que crease esa herramienta y fue apoyada por otros gigantes del mundo de la tecnología, como Google, Facebook y Microsoft, los cuales coincidieron con Apple en que si acataban esa orden pondrían en peligro la información más delicada.

Las dos partes se preparaban para una batalla legal cuando el Departamento de Justicia anunció en marzo que había encontrado una fórmula que aparentemente le permitiría penetrar los teléfonos sin la ayuda de Apple y todo quedó en la nada. La Associated Press y otras dos organizaciones noticiosas demandaron al FBI en septiembre, para saber a quién y cuánto dinero pagó el gobierno para que lo ayudasen a hackear el teléfono.

Bennett no quiso decir quién había ayudado al FBI, limitándose a revelar que fue una de varias empresas nacionales e internacionales que ofrecieron posibles soluciones. El director del FBI James Comey ha insinuado que se pagó más de un millón de dólares por esa herramienta.

Los investigadores no encontraron nada relevante en el teléfono, según Bennett, quien aseguró que el FBI no quería un instrumento que le permitiese penetrar todos los teléfonos sino que su pedido fue algo aislado. "Por una vez", expresó.

El empeño de Bennett en forjar una mejor relación con Silicon Valley es loable, pero es poco probable que las dos partes se pongan de acuerdo acerca de las criptografías, de acuerdo con Denelle Dixon-Thayer, directora de asuntos legales y comerciales de Mozilla, que fabrica el navegador Firefox.

"Seguramente persistirán algunas saludables tensiones", opinó. "Y considero que eso es positivo".

Ted Schlein, que invierte en firmas del campo de la seguridad tecnológica, dijo que la experiencia de Bennett en ese terreno podría ayudar al FBI a elegir cuando se puede pedir ayuda a Silicon Valley y cuando no.

Bennett reconoce que es probable que el FBI y las empresas sigan teniendo diferencias en torno al acceso a la información, pero que de todos modos es importante mantener un diálogo.

"Hay muy buenas razones para que a las empresas les preocupe la cooperación con el FBI. Pero también hay oportunidades para que hablemos", afirmó.

Agregó que puede haber situaciones en las que una firma no tiene problemas en suministrar información que puede ayudar "a impedir un ataque terrorista, (encontrar) un niño desaparecido o evitar un incidente que comprometa la seguridad nacional".

Fuente: Associated Press

¿Qué te ha parecido esta noticia?

Notas Relacionadas

Deja tu comentario