Mundo 27 mayo 2016

Evacuación de puesto en Cisjordania, una prueba para Israel

ASENTAMIENTO DE AMONA, Cisjordania (AP) — El destino de 50 caravanas blancas encaramadas a una colina de Cisjordania, en el asentamiento de Amona, se alza como una prueba clave para el gobierno israelí de Benjamin Netanyahu, que acaba de ampliar su coalición.

Una orden del Supremo obliga al gobierno a desmantelar el puesto avanzado este año, lo que se espera encuentre una firme oposición dentro de la coalición y enfrente a las fuerzas de seguridad contra los deseos de miembros destacados del Gabinete.

Amona es el más grande de los aproximadamente 100 puestos avanzados en Cisjordania construidos sin permiso, pero en general tolerados por el gobierno. El lugar se convirtió en un símbolo del desafío de los colonos después de una evacuación parcial hace una década que provocó choques violentos entre sus habitantes y las fuerzas de seguridad. La inminente evacuación, ordenada en 2014, podría desatar más enfrentamientos.

En una iniciativa inesperada la semana pasada, Netanyahu despidió al ministro de Defensa Moshe Yaalon para dejar hueco a Avigdor Lieberman, el beligerante líder del partido Yisrael Beitenu y que además es colono. El Ministerio de Defensa supervisa los asentamientos. Incluir a Yisrael Beitenu en el gobierno refuerza al bando nacionalista y partidario de los asentamientos y podría aumentar la presión sobre el mandatario para que encuentre una forma de eludir la evacuación de Amona.

"El objetivo es mantener el asentamiento en su lugar", dijo Bezalel Smotrich, legislador del partido proasentamientos Hogar Judío, miembro de la coalición. "Estamos en una coalición de derechas que quiere desarrollar los asentamientos, de verdad no quiere demoler Amona y está preparado para hacer un esfuerzo (por evitarlo").

Las voces críticas afirman que el apoyo de Netanyahu por los colonos, independientemente de quién forme su gabinete, implica que la evacuación de Amona podría complicarse.

"Creo que el primer ministro haría todo lo que pudiera por impedir la evacuación, de una forma o de otra", dijo Hagit Ofran, del grupo Peace Now, que monitorea los asentamientos. La activista señaló que Israel debe cumplir la orden judicial, pero que el gobierno suele "buscar formas de retrasarla, cambiarla, buscar nuevas maniobras que puedan detener la evacuación".

En un comunicado, el Ministerio de Defensa indicó que "opera de acuerdo con la ley y con las decisiones judiciales". La oficina de Netanyahu declinó hacer comentarios.

Amona se fundó a mediados de la década de 1990 cuando un pequeño número de colonos, discretamente asistidos por infraestructura financiada por el gobierno, colocaron caravanas en la escarpada colina, que desde entonces ha crecido para alojar a unas 50 familias, o unas 250 personas.

En 2008, un grupo de palestinos representados por el grupo israelí de derechos Yesh Din apelaron al Supremo israelí, afirmando que los colonos de Amona se habían instalado en su tierra y reclamando todo el desmantelamiento del puesto. La petición judicial inició una larga batalla legal en la que varias fechas propuestas de evacuación vencieron o se retrasaron sin causar efecto hasta que un veredicto final en 2014 ordenó al estado que derribe el asentamiento antes del 25 de diciembre de 2016. El estado también aceptó compensar a los propietarios de la tierra con unos 75.000 dólares.

Aunque la ley obliga al estado a cumplir la orden judicial, los constantes retrasos avivan el profundo escepticismo de los propietarios palestinos de la tierra.

"No creemos que Netanyahu vaya a eliminar este asentamiento. No lo creeremos hasta verlo con nuestros propios ojos", afirmó Issa Zayed, que solía cultivar olivos, almendros e higueras cuando tenía acceso a su tierra, hace casi 20 años. Ahora mira con añoranza a su terreno de 40 acres (16 hectáreas) desde una colina cercana.

"Uno no desarraiga a alguien de su casa", afirmó a su vez Avichay Buaron, que lidera la campaña para mantener Amona intacto. "Hay muchos políticos y muchos líderes israelíes que quieren resolver el problema, y ésa es la gran pregunta. ¿Conseguirán resolverlo en el próximo medio año o no? Esperamos y rezamos porque la respuesta sea 'sí'''.

Cuando se le preguntó si Amona podría sumirse en la violencia como en 2006, Buaron dijo que espera que no, pero que no tendrá reparos en reunir partidarios para protestar contra cualquier evacuación.

Aunque la decisión judicial de evacuar Amona fue recibida como un gran éxito para los terratenientes palestinos, una propuesta del gobierno de reubicar a los colonos resulta contraproducente para palestinos y grupos humanitarios, porque no reduce el creciente número de colonos en Cisjordania, que ahora asciende a unas 400.000 personas.

Shlomy Zachary, abogado de Yesh Din, señaló que el caso de Amona demuestra que el Supremo es "prácticamente la única defensa" para los palestinos con alegaciones legales contra los asentamientos. Desde la evacuación de 2006, señaló, Amona sigue simbolizando la falta de aplicación de las leyes en Cisjordania.

Fuente: Associated Press

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