Mundo 24 junio 2016

Escocia e Irlanda del Norte dejarían Reino Unido tras Brexit

EDIMBURGO, Escocia (AP) — La sorpresiva decisión de Gran Bretaña de salir de la Unión Europea podría culminar con la división del Reino Unido.

Aunque la mayoría de los votantes en Inglaterra y Gales respaldaron la campaña por desprenderse del bloque de 28 naciones, las otras dos regiones del Reino Unido, Escocia e Irlanda del Norte, votaron por permanecer. Tras los resultados del viernes, líderes nacionalistas de ambos países prometieron dejar al Reino Unido si ese es el precio para mantener a sus naciones conectadas por completo a Europa.

Escocia, en donde los nacionalistas que ya ocupan el poder perdieron por escaso margen un referendo independentista en 2014, parece enfilada a dejar el Reino Unido en caso de que sus vecinos ingleses no encuentren una negociación que les permita permanecer en la Unión Europea. La mayoría de los analistas rechaza esa posibilidad.

"Escocia enfrenta la posibilidad de salir de la Unión Europea en contra de su voluntad. Creo que es democráticamente inaceptable", dijo la primera ministra Nicola Sturgeon. Más del 60% de los escoceses votaron por permanecer en la UE, en comparación con el 48% del Reino Unido en general, lo que refleja la creencia de los escoceses de que pertenecer a la Unión Europea les provee de una influencia moderada en la vida política de un Reino Unido que tradicionalmente es dominado por los ingleses.

Sturgeon hizo énfasis en que su gobierno buscará primero una negociación para encontrar un punto medio entre el gobierno británico en Londres y las autoridades de la UE en Bruselas "para garantizar nuestro lugar continuo en la UE y el mercado único".

Pero admitió que esas esperanzas son poco probables, y dijo que un segundo referendo de independencia escocesa "ahora es muy probable". Pero dijo que esa votación tendría que realizarse antes de que el Reino Unido salga formalmente de la Unión Europea, lo que podría suceder en 2018.

En septiembre de 2014, Escocia rechazó con 55% la independencia. Pero los líderes del Partido Nacional Escocés se dijeron optimistas en que muchos de los votantes que hace dos años rechazaron la independencia están listos para cambiar de bando dado el decisivo apoyo de Inglaterra al euroescepticismo.

"La gente en Escocia simplemente está sorprendida", dijo John Nicolson, un legislador del partido gobernante, quien señaló que los tres principales partidos británicos — los Conservadores, los Laboristas y el Demócrata Liberal — argumentaron hace dos años que la pertenencia al Reino Unido era la única manera de garantizar el lugar de Escocia en la Unión Europea.

"Evidentemente engañaron al pueblo escocés", afirmó.

Sus vecinos, los nacionalistas irlandeses en la región de Irlanda del Norte, indicaron que la votación británica ha renovado sus exigencias de un referendo de toda la isla para unificar a las dos partes de Irlanda luego de una división de 95 años. Argumentan que el retiro de Gran Bretaña de la Unión Europea obligaría a las dos zonas de Irlanda a renovar sus controles aduanales y de seguridad en lo que sería la única frontera terrestre del Reino Unido con un estado de la Unión Europea, la República de Irlanda.

Sinn Fein, ya en el poder en el gobierno de unidad de Irlanda del Norte y está en posición de convertirse en el principal partido de oposición de la República de Irlanda, insiste en que se le debe dar la oportunidad a cientos de miles de ciudadanos irlandeses que viven en Irlanda del Norte de decidir si desean o no salir del Reino Unido.

En Dublín, el primer ministro irlandés, Enda Kenny, convocó a una reunión de emergencia del gabinete luego de que el mercado bursátil irlandés sufrió la peor caída en Europa, un reflejo al hecho de que el principal socio comercial de Irlanda es Gran Bretaña.

Kenny dijo que la principal prioridad de su gobierno es minimizar los daños en una economía irlandesa impulsada por las exportaciones, y no abrir añejas heridas en Irlanda del Norte.

Kenny y la secretaria de Estado de Gran Bretaña para Irlanda del Norte, Theresa Villiers, estuvieron de acuerdo en que el tratado de paz de 1998 de Irlanda del Norte, auspiciado por Estados Unidos, incluye una cláusula para convocar una votación en toda Irlanda sobre una reunificación, en caso de que exista una demanda popular.

Pero ambos recalcaron que décadas de encuestas de opinión y resultados electorales habían demostrado que esa exigencia no era suficiente para ameritar una votación en el corto plazo.

Kenny dijo que su gobierno apoyaría un referendo de unidad en Irlanda únicamente si los analistas pueden documentar "un movimiento serio de la mayoría de las personas a una situación en la que la quisieran unir a la república. No existe dicha evidencia".

"Hay asuntos más importantes que tratar a mediano plazo", dijo, y dio como ejemplo la necesidad de proteger un añejo acuerdo de Irlanda para mantener relaciones especiales de viaje y comerciales con Gran Bretaña, un acuerdo previo al ingreso de las dos naciones a la entonces Comunidad Económica Europea en 1973. "En eso nos enfocamos".

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Pogatchnik reportó desde Dublín.

Fuente: Associated Press

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