Mundo 29 mayo 2016

Escisión talibán expresa su apoyo al diálogo de paz

SHINDAND, Afganistán (AP) — El líder de una facción escindida de los talibanes dijo el domingo que está dispuesto a mantener conversaciones de paz con el gobierno afgano pero exigirá la imposición de la ley islámica y la salida de todas las tropas extranjeras del país.

El mulá Abdul Manan Niazi dijo a un grupo de alrededor de 200 seguidores en el este de Afganistán que aunque su facción no tiene fe en el gobiertno de Kabul está dispuesta a negociar sin precondiciones. Un fotógrafo de The Associated Press estaba presente en la reunión.

Niazi es el lugarteniente del mulá Mohammad Rasool, que se separó de los talibanes el verano pasado tras la elección del mulá Akhtar Mansur para suceder al fallecido fundador del movimiento, el mulá Omar. Mansur fue asesinado por un dron de Estados Unidos a principios de este mes en Pakistán y sustituido días más tarde por un clérigo conservador poco conocido, el mulá Haibatulá Akhundzada.

La principal facción talibán tiene las mismas demandas, pero manifestó que solo se sentará a la mesa para dialogar cuando se hayan cumplido.

Mansur se había negado a participar en el proceso de paz iniciado por el presidente afgano Ashraf Ghani y en que están también Pakistán, Estados Unidos y China.

Representantes de los cuatro países celebraron cinco encuentros, a los que los talibanes no fueron invitados. Su objetivo es trazar una hoja de ruta para las conversaciones de paz entre el gobierno de Kabul y los insurgentes que ponga fin a una guerra que dura ya 15 años, pero la confusión en el seno del movimiento ha complicado estos esfuerzos.

El portavoz talibán, Zabihulá Mujahid, ha calificado a la facción de Rasool como "un ejército del gobierno con apariencia de talibanes". En declaraciones a la AP el domingo manifestó que Rasool recibe apoyo de Kabul y Washington.

"Para nosotros él no es más que un policía local o una marioneta de la inteligencia afgana", agregó.

Los seguidores de Rasol se reunieron en el montañoso distrito de Shindand, cerca de la frontera con Irán. Francotiradores apostados en colinas controlaban los empinados caminos de tierra que llevaban al lugar, que sirve de campo base para combatientes itinerantes. Al campamento donde se celebró la reunión puede llegarse solo en moto o a caballo.

Los partidarios de Rasol — que se cree que está detenido en Pakistán — parecían portar armas nuevas, incluyendo rifles automáticos y lanzadores de granadas.

Pese a la división interna, los talibanes siguen perpetrando importantes ataques contra las fuerzas gubernamentales, y en el último año la guerra no ha dado señales de calmarse.

Los talibanes atacaron puestos de control en la provincia de Helmand, en el sur del país, a última hora del sábado matando a cuatro policías, según el vocero del gobernador provincial, Omar Zawaq.

Entre los fallecidos estaba el jefe de la policía local Safar Mohammad, que en los último saós había logrado mantener las autopistas de la zona abiertas al tránsito. Zawaq apuntó que otros nueve agentes y un soldado resultaron heridos en el ataque.

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La periodista de The Associated Press Lynne O'Donnell en Kabul, Afganistán, contribuyó a este despacho.

Fuente: Associated Press

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