BBC 23 septiembre 2016

En Santiago o en Ciudad de México, ¿es mejor no hacer ejercicio a hacerlo en un ambiente contaminado?

Muchas veces en el trayecto de la casa a la oficina, que hago a diario en mi bicicleta, me toca rodar detrás de un autobús por una calle congestionada de tránsito.

Cada vez que el conductor pisa el acelerador y los vehículos se mueven, quedo expuesto ante una nube negra de gases que inevitablemente tengo que atravesar.

Si no es el autobús es un taxi, o un camión o simplemente un vehículo particular.

Eso sin tomar en cuenta las partículas contaminantes que quedan en el aire generadas por las fábricas o los hogares.

cercana, en varias ocasiones durante los últimos años, sobre los riesgos para la salud de hacer ejercicio en lugares con altos niveles de contaminación, un mal al que estamos expuestos todos los que habitamos en grandes ciudades.

Mi primer pensamiento es sobre lo dañino que debe ser para mi organismo el aire que estoy respirando, pero también me pregunto hasta qué punto debo preocuparme.

¿Realmente sería mejor que no anduviera en mi bicicleta y me abstuviera de hacer ejercicio? La respuesta es no, como le dijo a BBC Mundo la doctora Sandra Mahecha, especialista de medicina deportiva de la Clínica MEDS en Santiago de Chile.

"Siempre lo peor es no hacer ejercicio", dijo enfáticamente.

"La mayoría de los trabajos científicos existentes en ciudades contaminadas y el riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles (ECNTs) evidencia que el beneficio de la actividad física y el ejercicio regular en ambientes contaminados supera los riesgos de la práctica".

Para explicarlo de una forma gráfica la doctora alertó que "se mueren más personas por ser sedentarias que por hacer actividad física en ambientes contaminados".

Riesgo menor

Un amplio estudio que se publicó este año, elaborado por investigadores de Reino Unido, Suiza, España y Brasil, demostró que los efectos del transporte activo (pedalear y caminar) en las ciudades, incluso en aquellas con altos niveles de contaminación, producen más beneficios a las personas que los riesgos que se corren por estar expuestos a las partículas en el aire.

Los investigadores analizaron los puntos a partir de los cuales la actividad física como medio de transporte comenzaban a tener efectos negativos para la salud y la conclusión fue que en la mayoría de las ciudades estudiadas eran necesarias más de siete horas pedaleando o 16 horas caminando al día para que los perjuicios contrarrestaran los efectos positivos.

"Incluso en Nueva Dehli, una de las más contaminadas del mundo, la gente tendría que andar en bicicleta más de cinco horas a la semana para que las personas sufran un efecto negativo con la actividad física", comentó el doctor Marko Tainio, líder de la investigación que se publicó en la revista Preventive Medicine.

Una de las urbes con más niveles de contaminación en América Latina es la capital de Chile, Santiago, en donde las autoridades elaboraron una guía de recomendaciones de actividad física dependiendo de la calidad del aire existente en un momento determinado.

El Ministerio de Salud se refiere a cuatro escenarios: bueno, alerta, preemergencia y emergencia.

Es en esta última la única en la que se recomienda no hacer ninguna actividad física adicional al esfuerzo que requiere la rutina laboral diaria.

La guía alerta que toda la población debe preocuparse y que los grupos de personas sensibles, aquellas con enfermedades cardiovasculares, pulmonares, mujeres embarazadas, niños menores de 12 años y adultos mayores de 60 deberían permanecer en lugares cerrados.

Balance

La doctora Mahecha explicó que "al hacer ejercicio de intensidad moderada a vigorosa aumentamos la respiración y con esto la ingesta de partículas contaminantes que tienen efecto negativo para la salud".

Si bien la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció que la polución en el mundo es responsable de 37 millones de muertes prematuras, en ningún momento hizo mención a la actividad física en lugares contaminados como una de las causas.

Es verdad que algunas partículas presentes en el aire contaminado pueden desencadenar episodios de asma, bronquitis, irritación ocular, inflamación del tracto respiratorio, aumento de hospitalizaciones y mortalidad, pero los riesgos de padecer de estos problemas se disminuyen considerablemente con el ejercicio.

"La evidencias científicas de las últimas décadas son claras en mostrar el papel benéfico que la actividad física tiene en reducir en aproximadamente un 30% la mortalidad prematura por cualquier causa", agregó la especialista de la clínica MEDS.

"Al menos 30 minutos diarios reduce la prevalencia de las principales causas de morbilidad y mortalidad en el mundo como las enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad y cáncer".

¿Qué hacer?

La principal precaución que se puede tomar es evitar los lugares con mayor concentración, como las zonas con alto tránsito de vehículos.

"Se puede evitar la actividad física en horarios cercanos al medio día, que es el momento cuando se suele registrar los niveles más altos de polución", dijo la doctora Mahecha.

Otros consejos es hacer ejercicio en calles paralelas a las principales arterias de tránsito de la ciudad, variar el tipo de ejercicio de uno aeróbico a uno de flexibilidad o de fortalecimiento muscular, o simplemente restringir la actividad física a lugares cerrados.

"Hay que ser creativos y buscar lugares lejanos a la contaminación o simplemente realizar la actividad física a una intensidad menor en los día de mayor polución".

"Lo importante es entender que la contaminación no debe servir como una barrera más para no hacer ejercicio de manera regular, así sea una actividad moderada como caminar", concluyó la doctora especializada en medicina deportiva.

Fuente: bbc.com

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