Associated Press 13 marzo 2016

En la nueva normalidad de Trump, el caos es de esperar

CLEVELAND, Ohio, EE.UU. (AP) — Cientos de policías, agentes del servicio secreto y guardas de seguridad en autos, andando y a caballo tomaron la zona en torno a un acto de campaña de Donald Trump el sábado por la tarde. Poco después, docenas de manifestantes fueron expulsados del acto.

Y ése fue el mitin más tranquilo en varios días que ha organizado el favorito a la campaña por la candidatura republicana a la presidencia de Estados Unidos.

Bienvenidos a la nueva normalidad de Trump.

Tras meses provocando a los manifestantes contrarios y de declaraciones en las que pareció instar a la violencia, Trump ha visto sus acalorados mítines transformarse en las últimas semanas, hasta convertirse en actos en los que el caos es de esperar.

Lo habitual es que el magnate de los bienes raíces no logre ofrecer un discurso sin interrupciones, y la fuerte presencia de equipos de seguridad es evidente ante los choques cada vez más violentos entre manifestantes y seguidores del aspirante.

El viernes, grupos de estudiantes bien organizados consiguieron evitar que Trump llegara siquiera a subir al escenario en un mitin en Chicago. A la mañana siguiente, un manifestante corrió hasta el escenario en un acto de Trump a las afueras de Dayton, haciendo que agentes del servicio secreto saltaran al escenario y formaran un círculo de protección en torno al empresario.

"Francamente, estoy un poco conmocionado por que hayamos llegado a este punto, esto conmocionado", comentó el gobernador de Ohio John Kasich, que compite con Trump por ganar el martes las primarias en su estado, donde el más votado se llevará todos los delegados en juego.

"No podemos crear en este país un entorno tóxico en el que, piensen en ello, las imágenes de gente pegándose en un acto de campaña se transmiten en todo el mundo", añadió.

Los actos de Trump siempre han sido intensos. Durante meses incluyó las interrupciones de manifestantes a sus discursos, exclamando "¡Échenlos!" para entusiasmo del público.

Aunque en ocasiones parece molesto por las interrupciones, también las ha incorporado a su estrategia, empleándolas como oportunidades para liderar a sus seguidores en coros de "USA, USA". También ha bromeado sobre cómo los manifestantes obligan a las cámaras de televisión a buscar entre el público y mostrar lo multitudinario que es.

Pero las confrontaciones empezaron a escalar este mes, especialmente en un acto en New Orleans. Una serie constante de manifestantes interrumpió el discurso de Trump, incluido un grupo de activistas de Black Lives Matter, que enlazaron sus brazos y desafiaron al equipo de seguridad a expulsarlos.

Se produjeron escaramuzas durante todo el discurso, sobre todo empujones, aunque un video mostraba a un hombre mordiendo a alguien.

Esta semana, un partidario blanco y mayor de Trump apareció en un video pegando un puñetazo a un manifestante afroamericano más joven cuando la policía llevaba al inconforme fuera de un mitin en North Carolina. El partidario de Trump, más tarde acusado de agresión, dijo a un entrevistador que la próxima vez que se enfrentara con alguien protestando, "Podríamos tener que matarlo".

Dos días más tarde, la policía detuvo a casi tres docenas de personas en un mitin en St. Louis interrumpido tantas veces que Trump bromeó sobre lo mucho que le estaba llevando completar las frases.

Unas horas antes de que Trump tuviera previsto intervenir en un acto el viernes por la noche en la Universidad de Illinois, en Chicago, el ambiente en el estadio universitario era muy tenso con manifestantes y partidarios enfrentados, con los brazos alzados y gritándose en la cara.

Algunos de los manifestantes contrarios a Trump, algunos de ellos partidarios del precandidato demócrata Bernie Sanders, dijeron que tenían previsto subir al escenario cuando saliera el empresario. No tuvieron la oportunidad, ya que Trump canceló el acto antes incluso de llegar al estadio.

A la mañana siguiente, Trump estaba a mitad de discurso cuando un hombre identificado más tarde por las autoridades como Thomas Dimassimo, de Fairborn, Ohio, saltó una barricada y se lanzó hacia Trump. Pudo tocar el escenario antes de ser detenido por agentes de seguridad.

En un principio, Trump se rio del incidente, pero luego dijo que Dimassimo tenía lazos con el grupo Estado Islámico. Expertos que vieron un video tuiteado por Trump como prueba describieron esa acusación como "completamente absurda".

"Las acusaciones de Trump sobre que estaba relacionado con ISIS sólo sirven para subrayar la totalidad de su ignorancia en este asunto", afirmó Charles Lister, miembro del Middle East Institute.

En el mitin de Cleveland, más de una docena de agentes a caballo patrullaba el exterior mientras helicópteros de la policía sobrevolaban la zona. Cientos de agentes esperaban dentro para bloquear algunas salidas y gestionar al público al final del acto.

Más de 50 manifestantes, incluidos dos médicos que se quitaron los suéters para mostrar remeras con el mensaje "Médicos musulmanes salvan vidas en Cleveland", recibieron instrucciones de marcharse.

Brandon Krapes dijo haber recibido varios puñetazos cuando alzó un cartel que decía "Trump: Haciendo Estados Unidos racista de nuevo". Su hijo Logan, de 17 años, mostraba una marca de golpe en la mejilla, y dijo haber recibido un puñetazo en la cara cuando intentó ayudar a su padre.

Trump, por su parte, celebró en Twitter un exitoso día de campaña.

"Acabo de terminar mi segundo discurso", escribió. "20.000 en Dayton y 25.000 en Cleveland, un público que se comportó perfectamente. ¡Gracias, les amo Ohio!".

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Colvin informó desde Chicago.

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Fuente: Associated Press

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