EEUU 13 abril 2016

En entredicho el liderazgo de Paul Ryan

WASHINGTON (AP) — Los republicanos de la Cámara de Representantes están a punto de dejar pasar el plazo para aprobar un presupuesto anual, lo que constituye una verdadera humillación para el presidente de ese cuerpo Paul Ryan y plantea dudas acerca de su liderazgo a pesar de su creciente proyección a nivel nacional.

Un día después de que las especulaciones sobre su posible postulación a la presidencia lo obligasen a convocar una conferencia de prensa para insistir en que no le interesa la Casa Blanca, Ryan insistió el miércoles en que no pierde la esperanza de cumplir el plazo para el presupuesto, a pesar de que parece casi imposible que se lo apruebe para el viernes.

"Me conocen, quiero que se apruebe el presupuesto", dijo Ryan, quien fue candidato a la vicepresidencia en el 2012 como compañero de fórmula de Mitt Romney. "Creo que podemos aprobarlo. Seguimos hablando con nuestros miembros para ver cómo podemos hacerlo".

Pero es poco probable que lo consiga, ya que los mismos legisladores del tea party que forzaron la salida de su predecesor John Boehner se han rebelado contra el acuerdo sellado por Boehner y el presidente Barack Obama. A pesar de los problemas que tuvo con los sectores más intransigentes del partido, Boehner logró sacar adelante el presupuesto para las fechas indicadas durante los cinco años en que fue presidente de la Cámara de Representantes.

El estado de cosas tiene a muchos republicanos frustrados. Ryan, no obstante, conserva su popularidad y todos los bandos dicen admirar sus dotes para comunicarse y su paciencia para buscar soluciones.

"Es muy frustrante", comentó el representante republicano Kevin Cramer al hablar de los problemas para aprobar un presupuesto a tiempo. Elogió el estilo de Ryan, aunque acotó que "es admirable en algunos sentidos, pero no produce resultados".

El propio Ryan presidió la comisión presupuestaria de la cámara baja durante buena parte del tiempo que Boehner presidió ese cuerpo e hizo aprobar presupuestos que reducían significativamente el dinero para subsidios. También llegó a un acuerdo con los demócratas del Senado y con la Casa Blanca que cimentó su imagen de político conservador carismático, preocupado con conseguir resultados.

Ryan criticó fuertemente a los demócratas cuando controlaban el Congreso y no lograban producir presupuestos en los plazos establecidos, e incluso apoyó un proyecto de ley por el cual se hubiera reducido los salarios de los legisladores si no aprobaban los presupuestos a tiempo.

La realidad, no obstante, es que si no se logra aprobar un presupuesto dentro del plazo fijado, los legisladores no sufren ninguna consecuencia y los líderes republicanos de ambas cámaras se enfocan en estos momentos en proyectos de gastos que dan forma a los presupuestos de cada departamento.

Ese proceso recién empieza y podría ser también víctima de las divisiones en la Cámara de Representantes. Es previsible que los demócratas se opondrán a muchos de los proyectos si vienen acompañados de cláusulas que promueven causas conservadoras. Los conservadores, por su lado, objetan los niveles de gastos.

El presupuesto no es el único sector en el que los republicanos de la cámara baja están trastabillando bajo la conducción de Ryan. Se han aprobado muy pocos proyectos importantes y las negociaciones en torno a la crisis fiscal de Puerto Rico avanzan a los tumbos. No está claro si una nueva iniciativa apoyada por Ryan será aprobada.

Ryan, no obstante, se ha fijado objetivos ambiciosos, que van más allá de la rutina diaria de aprobar leyes, y ha formado comités para elaborar políticas sobre grandes temas, que van desde los seguros médicos hasta la seguridad nacional y la pobreza, que pueden demarcar el margen de acción de los gobiernos. Se propuso entregar las propuestas antes de la convención republicana de julio, dándoles a los republicanos un programa a seguir en caso de que quieran tomar distancia del eventual nominado a la presidencia.

Ryan ha recaudado 17,2 millones de dólares en el primer trimestre del 2016 y le ha transferido más de 11 millones al Comité Legislativo Nacional Republicano.

Pero dejó en claro una vez más el martes por la noche que no piensa ser el candidato republicano, llamando a una conferencia de prensa improvisada en la que salió al paso de rumores según los cuales podía ser el nominado si las candidaturas de Donald Trump, Ted Cruz y John Kasich se diluyen en la convención. Los líderes del partido temen que si Trump o Cruz son los nominados, el partido será derrotado en los comicios y podría perder no solo la presidencia sino también las mayorías en las dos cámaras legislativas.

"Permítanme que lo repita de nuevo: no voy a ser el nominado del partido", dijo Ryan. "Pero quiero aclarar algo más: El que no me postule no quiere decir que voy a desaparecer".

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En este despacho colaboró el reportero de la Associated Press Scott Bauer desde Milwaukee .

Fuente: Associated Press

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