Mundo 08 mayo 2016

Elecciones en Filipinas: ¿reformas lentas o el gran cambio?

MANILA, Filipinas (AP) — Tres décadas después de emerger de una dictadura brutal, los filipinos enfrentarán un dilema el lunes cuando acudan a las urnas para elegir un nuevo presidente. Deberán elegir entre un alcalde que ha hecho declaraciones polémicas pero que ofrece una audaz promesa para acabar con la delincuencia organizada y la corrupción en meses, o respaldar a reformistas que no son considerados una amenaza a la democracia.

Se trata de una decisión compleja con mucho en juego para esta nación del sureste asiático que se ha convertido en una de las de mayor crecimiento en la región, de la mano del presidente Benigno Aquino III, pero donde siguen prevaleciendo mucha pobreza, desigualdad e insurgencias.

Filipinas, uno de los aliados más cercanos de Estados Unidos, está en el centro de conflictos territoriales con China y otros cuatro países que amenazan con empeorar para cuando el nuevo mandatario asuma el cargo el 30 de junio.

"Solían llamarnos el enfermo de Asia, pero ahora somos un tigre en acenso", afirmó Aquino la semana pasada durante un acto de campaña con el candidato Mar Roxas, ex integrante del gabinete y quien ha prometido seguir con su estrategia presidencial reformista.

"Ya comenzamos a caminar y ahora hay que correr, pero no podemos avanzar rápido si vamos hacia atrás... si regresamos al estilo de la ley marcial", dijo el presidente mientras criticaba la amenaza de Rodrigo Duterte —el candidato presidencial que encabeza los sondeos— de cerrar el Congreso o establecer un gobierno revolucionario si tiene que lidiar con legisladores obstruccionistas o que lo quieran someter a juicio político.

En su último acto de campaña, Aquino dijo a los electores que Duterte podría convertirse en dictador y citó el acenso de Hitler como ejemplo de un líder déspota que gana poder y lo mantiene sin que la gente ponga resistencia.

Los filipinos son muy sensibles a posibles amenazas a la democracia desde que un levantamiento en 1986 derrocó al dictador Ferdinand Marcos. En 2001 un levantamiento similar obligó a Joseph Estrada a dejar la presidencia debido a acusaciones de corrupción a gran escala.

Fuente: Associated Press

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