Associated Press 05 noviembre 2016

El valor de los hechos ha recibido una paliza en EEUU

NUEVA YORK (AP) — ¿Estamos ante el fin de ese antiguo ideal que es la verdad? ¿Es aquí donde ha venido a morir, víctima de campañas y conspiraciones, de políticos y siembra de discordia por internet y de multitudes que engullen su retórica?

¿Ha muerto la honestidad?

"El valor de los hechos en una democracia ha recibido una paliza", dijo David Barrett, un profesor de Ciencia Política en la Universidad Villanova.

No se trata solamente de una contienda presidencial en la que Donald Trump ha alcanzado nuevas alturas en el torcimiento de hechos al calificar a su adversaria Hillary Clinton como "deshonesta" o "mentirosa". Cada vez más, en la actualidad la realidad parece estar abierta a la interpretación, y proliferan las mentiras evidentes.

"Existe una profunda poca convicción en este país con respecto a la importancia de la experiencia, del conocimiento, cosas como esas", dijo el profesor de la Universidad de Ohio Kevin Mattson. "Trump sencillamente ha extendido eso a su conclusión lógica extrema".

Mattson estudia la historia de las ideas y escribe sobre la noción de un mundo "más allá de los hechos. "Es la creencia de la gente que su voluntad y su deseo subjetivo por algo es más importante que los hechos que prevalecen fuera de eso", señaló.

Mattson dijo que teorías que se originaron con académicos de izquierda en Francia y otras partes cuestionando si cualquier cosa puede verdaderamente ser conocida como hecho comenzaron a ser acogidas por pensadores estadounidenses en las décadas de 1970 y 1980. Existe una conexión entre eso, señaló, y la retórica que ha estado siendo esparcida por algunos en la política.

"La creencia es que no existe verdad objetiva: sin queremos que algo sea real, entonces es real", agregó.

A través de esa perspectiva, es más fácil comprender la vehemente insistencia de que el cambio climático no es real (lo es, según el consenso científico) o que el fraude electoral está desenfrenado (no lo es, según han encontrado reiterados estudios). La desconexión de hechos es exacerbada por una confusa red de fuentes de información, tanto de medios de prensa con accionar ideológico como de sitios menos conocidos que pregonan mentiras a través de encabezados increíbles, los cuales se propagan en medios de comunicación de las redes sociales.

Y en un mundo en el que muchos obtienen las noticias a través de Facebook o Twitter, los reportes creíbles de fuentes honorables de noticias pueden obtener menos atención o peso.

"Parece ser que el consenso ahora es que si la verdad no es entretenida o divertida o seleccionable a partir de un click, ¿quién la necesita?", dijo Eva Van Brunt, una asesora de relaciones públicas. "Con un ciclo de noticias que se mueve antes de que una persona común haya incluso terminado un artículo, no importa que algo no sea verdad, sólo que sirva a ojos hambrientos durante el nanosegundo que tuvo importancia", agregó.

Fuente: Associated Press

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