2015 21 septiembre 2016

El sorprendente caso que demuestra que América Latina también puede librarse de la malaria

Se llama también paludismo y se esparce por el continente americano desde México hasta Argentina. Según la Organización Mundial de la Salud, en 2015 provocó 438.000 muertes en el mundo.

Pero en Sri Lanka no hubo ni un sólo caso en los últimos tres años.

Después de una batalla de décadas, finalmente la isla ubicada al sur de India fue declarada libre de malaria por la OMS. Y pensar que en 1950 el país reportaba un millón de casos de paludismo al año cuando su población no llegaba ni a diez millones.

¿Cuál es el secreto de este éxito impresionante en la lucha contra esta enfermedad?

Pandemia Global

La historia latinoamericana registra cientos de miles de muertes producto de las fiebres y convulsiones características del paludismo.

Aún hoy, las intrincadas selvas y ciénagas que surcan el continente son hogar de enjambres bíblicos del mosquito Anopheles, cuya hembra transmite el parásito que provoca la enfermedad.

Según la Organización Panamericana de la Salud, durante el último año se han registrado 660.000 casos de malaria en América Latina y 500 muertes.

Esta cifra está lejos de los casi 400.000 fallecidos en África, donde se producen el 90% de las víctimas en el mundo.

Sin embargo, sería un grave error pensar que estamos libres de una epidemia.

"La erradicación total es la única solución sostenible contra la malaria", dijo Bill Gates cuando presentó el plan de su fundación Bill y Melinda Gates para erradicar esta enfermedad definitivamente para el año 2040.

Y la OMS le da la razón.

"Hasta que no se llegue a cero casos, jamás se deben de relajar los esfuerzos ni quitar el pie del acelerador", señala a BBC Mundo Pedro Alonso, director del Programa Contra la Malaria de la Organización Mundial de la Salud.

Más de un tercio de la población del planeta corre el riesgo de infectarse y 95 países están expuestos a brotes masivos de la enfermedad, entre ellos casi todos los latinoamericanos.

Y aunque la región ha tenido avances significativos en la lucha contra el paludismo, si no está erradicada completamente puede resurgir de manera descontrolada.

Este último drama es justamente la experiencia de Sri Lanka que puede ser útil para América Latina.

Rebrote explosivo

Con la misma ilusión que tienen hoy países como México, Paraguay, Costa Rica y Ecuador, Sri Lanka estuvo también a punto de eliminar la malaria en 1963.

Luego vino el desastre.

En el caso de Colombia y Perú, la presencia de la enfermedad ha disminuido considerablemente aunque hubo un incremento en las costas del océano Pacífico de ambos países debido a factores climáticos.

Lo que sucede en Venezuela, en cambio, es preocupante.

Doce organizaciones vinculadas a la salud, entre ellas la Sociedad Venezolana de Parasitología y el Instituto de Medicina Tropical de la Universidad Central de Venezuela advirtieron que se han registrado 148.000 casos de paludismo sólo entre enero y agosto de 2016.

"Si se tienen los recursos y la decisión política se puede avanzar rápido en el combate de la enfermedad", dice Alonso.

Pese al drama venezolano, los indicadores globales generan expectativa.

Durante los últimos 15 años, las muertes ocasionadas por la malaria se han reducido en 60%.

De seguir a este ritmo ( y si se mantiene la decisión política) es posible que en dos décadas el paludismo acompañe a la viruela en el panteón de enfermedades erradicadas del mundo.

Fuente: bbc.com

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