Mundo 24 julio 2016

El Salvador: Iglesia avala derogación de ley de amnistía

SAN SALVADOR, El Salvador (AP) — La derogada ley de amnistía general violó los derechos de las víctimas de los crímenes cometidos durante la guerra, dijo el domingo el arzobispo capitalino, monseñor José Luis Escobar Alas, quien añadió que si se piensa en decretar una nueva ley que "evada la justicia...sería una bofetada más a las víctimas y a la sociedad; sería una burla".

El prelado católico, que abordó el tema en conferencia de prensa luego de presidir la misa dominical en la catedral metropolitana, dijo que la derogación de la ley de amnistía general de 1993 abre el camino para la reconciliación y terminaría con la impunidad que se propició con esa amnistía promovida por el presidente Alfredo Cristiani (1989-1994) y que fue promulgada poco después de la publicación de un informe de la Comisión de la Verdad de Naciones Unidas que responsabilizó a los altos mandos militares de crímenes de guerra.

Escobar Alas sostuvo que con esa ley no se permitió que se cumplieran los Acuerdos de Paz que pusieron fin a 12 años de guerra civil, y "se burlaron con esa ley de amnistía general absoluta, que contradice la Constitución de la Republica, contradice los acuerdos y convenios internacionales, contradice los derechos humanos. Entonces la paz se firmó pero nunca la hemos podido vivir, y las heridas están allí".

Los obispos salvadoreños dijeron en un comunicado oficial que la derogatoria de la amnistía presenta la oportunidad "para que nuestra sociedad sane sus profundas heridas", pero es necesaria la justicia restaurativa en favor de las víctimas y que también es conveniente que se aplique la justicia transicional que posibilite llegar a la paz verdadera.

El presidente Salvador Sánchez Cerén anunció que han comenzado a conversar con los partidos políticos representados en la Asamblea Legislativa para aprobar una nueva ley de reconciliación nacional que se adecue al momento que se vive en El Salvador y permita que se conozca la verdad, que incluya la justicia transicional, "que permita que las familias conozcan la verdad, pero que además también se dé la oportunidad que se perdone".

"Yo esperaría que fuera una ley verdaderamente justa, una ley que resuelva la necesidad que tenemos de reconciliación, que sea una normativa jurídica donde se establezca el proceso para una justicia transicional", dijo el prelado cuando se le preguntó por la iniciativa que ya se discute.

Pero enseguida advirtió que, "si se está pensando en una ley que evada la justicia y que engañe nuevamente a la sociedad y a las víctimas, sería una bofetada más a las víctimas y a la sociedad, sería una burla, no es posible".

El arzobispo recordó que la Iglesia católica salvadoreña también es víctima, y "ciertamente nosotros queremos que se hagan los juicios en una justicia transicional y que verdaderamente se conozca el autor, no solo material, sino también el autor intelectual de estos casos, porque es un derecho que las víctimas y la sociedad tiene de conocer la verdad".

Explicó que después los victimarios tendrán que pedir perdón y "entonces nosotros como Iglesia vamos a ofrecer el perdón cuando eso se dé, pero estamos a favor de la justicia".

"Nosotros como Iglesia somos víctimas por el caso de monseñor Oscar Arnulfo Romero, por el caso de los padres jesuitas, por el caso de sacerdotes y religiosas, pero no vamos a pedir ningún pago económico y ningún día de cárcel, pero hemos dicho los obispos que exigimos que se conozca la verdad y que se pida perdón", agregó.

Monseñor Romero fue asesinado mientras oficiaba misa el 24 de marzo de 1980 cuando un desconocido le disparó al corazón desde un vehículo estacionado frente a la entrada principal de una capilla de un hospital para enfermos de cáncer.

La Comisión de la Verdad determinó que el autor intelectual del crimen fue el mayor Roberto d'Abuisson, fundador del pardo Alianza Republicana Nacionalista (Arena), que gobernó el país durante 20 años (1989-2009).

Seis sacerdotes jesuitas y sus dos empeladas fueron ejecutados en noviembre de 1989 con disparos en la cabeza tras ser puestos de rodillas en el jardín de la casa en la que vivían dentro del campus de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas. La matanza fue acreditada a militares del batallón elite Atlácatl.

El 2 de diciembre de 1980, miembros de la Guardia Nacional detuvieron a cuatro religiosas norteamericanas al salir del aeropuerto internacional, fueron llevadas a un lugar aislado, y luego las ejecutaron disparándoles a corta distancia.

Fuente: Associated Press

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