Mundo 21 octubre 2016

Egipto gana enemigos al luchar contra milicianos islámicos

EL CAIRO (AP) — Egipto ha establecido la lucha contra los milicianos islámicos como su principal objetivo de política extranjera, una decisión que ha lo ha acercado al presidente sirio Bashar Asad, Rusia e Irán. A raíz de esto, ha generado antagonismo de su principal promotor financiero, Arabia Saudí.

La política es riesgosa ahora que Egipto está luchando para contener una insurgencia islámica y su enfrentando la peor crisis económica que ha tenido en décadas. Arabia Saudí, que ha ayudado a evitar el colapso de la economía egipcia al prestarle miles de millones de dólares, ha dado señales de descontento al no entregarles suministros de combustible que les había prometido.

Esta dirección de política extranjera que ha tomado el presidente egipcio Abdel-Fatá el-Sisi está basada en la destitución de su predecesor Mohamed Morsi, de la Hermandad Musulmana en el 2013.

"La persecución enfocada en la Hermandad y cualquier otro grupo que tenga el más leve parecido a la Hermandad se ha convertido en el principio guía de la política nacional e internacional de Egipto", escribió el experto en el Medio Oriente Steven A. Cook en la revista Foreign Affairs.

Quizás el incidente que mostró esta dirección más que nada fue el apoyo que Egipto dio este mes a la resolución rusa sobre Siria en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Moscú presentó la resolución aun cuando vetó la resolución rival de Francia que pedía un alto a los ataques aéreos de Rusia y Siria, que han dejado cientos de muertos en la ciudad siria de Alepo en las últimas semanas.

Egipto votó en favor de ambos borradores, diciendo que lo hacía con la esperanza de detener el sufrimiento en Alepo. Pero alinearse con Rusia, y por ende con Asad, reflejó la postura del gobierno de el-Sisi de que derrotar a los milicianos islámicos en Siria es la prioridad.

Conllevó a la primera discusión entre El Cairo y Riad desde que el-Sisi asumió el poder en el 2014.

Echando sal a la herida, Egipto recibió esta semana a uno de los altos asistentes de seguridad de Asad para hablar, mientras comandos rusos y egipcios realizaban operativos bélicos conjuntos, en un momento de indignación generalizada en el mundo árabe por el bombardeo ruso de Alepo.

Arabia Saudí quiere la destitución de Asad y ha respaldado fuertemente a las facciones rebeldes, incluyendo algunos grupos de línea dura con ideología islamista.

Fuente: Associated Press

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