EEUU 04 marzo 2016

Distribución, clave para mantener precios de medicinas altos

WASHINGTON (AP) — La misma estrategia que usó Martin Shkreli para aumentar un 5.000% el precio de una droga antigua es empleada por muchas empresas farmacéuticas para mantener por el cielo los precios de medicinas que generan miles de millones de dólares.

Antes de decidir el aumento que lo convirtió en símbolo de la codicia desmedida, el exdirector ejecutivo de la firma Turing Pharmaceuticals tuvo que asegurarse de que ningún competidor podría lanzar al mercado una versión más barata de Daraprim, una píldora para combatir infecciones en venta desde hace 60 años que ya no está protegida por patentes.

Shkreli tenía el arma perfecta: un sistema de distribución muy controlado que hace casi imposible que la competencia consiga suficientes cantidades de Daraprim como para producir su propia versión.

Shkreli, quien renunció en diciembre, no inventó ese sistema de distribución cerrado. Y Turing destacó que Daraprim ya era distribuida mediante ese sistema antes de que adquiriera la droga.

Numerosas firmas farmacéuticas usan la distribución para contener a la competencia. Es una estrategia que se basa en algo muy sencillo: si los fabricantes de drogas genéricas no tienen acceso al producto original, no pueden hacer los análisis necesarios para producir versiones genéricas. Normalmente, los fabricantes de drogas genéricas compran una buena cantidad de una medicina a intermediarios. Pero cuando el fabricante original controla la distribución, puede negarse a venderle la medicina en cuestión.

La consecuencia para los pacientes son precios más altos para medicinas que podrían costar mucho menos en sus versiones genéricas. Los médicos dicen que esto dificulta el acceso de los pacientes a las medicinas.

"La forma más efectiva de mejorar el acceso y bajar los precios es asegurarse de que las medicinas genéricas llegan al mercado lo antes posible", expresó Ameet Sarpatwari, de la Harvard Medical School, que ha estudiado este tema.

Al menos 40 medicinas con un valor estimado de 5.400 millones de dólares están al amparo de la competencia gracias a obstáculos en la distribución, según un estudio encargado por la Asociación Farmacéutica Genérica, que promueve los intereses de esa industria.

La Administración de Alimentos y Medicinas (FDA, por sus siglas en inglés) está al tanto del uso inapropiado que se le da a los programas de distribución. La dependencia dijo en un comunicado que ha recibido un centenar de cartas de empresas que dicen que se les ha impedido conseguir las medicinas para hacer análisis. Las propias reglas de esa oficina prohíben el uso de ciertos tipos de planes de distribución con el fin de impedir el acceso de las firmas genéricas, pero no castiga a las empresas que apelan a esos métodos.

La tendencia comenzó en el 2007, cuando la FDA comenzó a exigir planes de control de riesgos para ciertas medicinas. Los planes a menudo contienen restricciones para garantizar que las medicinas son usadas de forma segura, incluyendo controles a quienes las distribuyen. Los fabricantes se dieron pronto cuenta de que estos planes podían ser usados para evitar que las medicinas llegasen a manos de la competencia. E incluso drogas que no exigen control de riesgos pueden usar ese método.

Daraprim es un ejemplo de una droga que no conlleva mayores peligros y que ya había estado disponible para su venta sin restricciones en el pasado. Pero en junio del año pasado --tres meses antes de su venta a Tuaring-- la droga comenzó a ser vendida a través de un programa de distribución controlada que permitía a sus fabricantes negarle la venta a la competencia.

El impacto en los pacientes fue estremecedor. La droga, que trata infecciones contraídas mayormente por personas con VIH y cáncer, era vendida hasta entonces en las farmacias. Pero ahora es distribuida exclusivamente a través de la división de productos especiales de la cadena Walgreen, que la ofrece al precio de lista de Tuaring, que es de 750 dólares la píldora. Esto hizo que algunos pacientes tuviesen que pagar hasta 16.000 dólares para llenar una receta.

"El señor Shkreli creó un sistema muy complicado para asegurar sus ganancias y los pacientes están sufriendo mucho", declaró Sean Dickson, de la Alianza Nacional de Directores Estatales y Territoriales de SIDA.

Turing asegura que ha mejorado le acceso a Daraprim, haciendo que sea accesible a través de un programa de asistencia al paciente para quienes no están en condiciones de pagar por ella.

Los fabricantes sostienen que los sistemas de distribución cerrada simplemente protegen sus intereses y garantizan que las medicinas son transportadas y manejadas como se debe.

Pero los fabricantes de drogas genéricas aducen que esas tácticas hacen peligrar su existencia misma.

"Socavan todo el proceso de aprobación de drogas genéricas", declaró Steve Giuli, ejecutivo de la firma de genéricas Apotex Corp.

Apotex ha tratado varias veces de comprar dos drogas para el cáncer vendidas por la empresa Celgene. Las medicinas, Thalomid y Revlimid, generan 5.200 millones de dólares en ventas, lo que representó más de dos tercios de los ingresos de Celgene en el 2014. Eso a pesar de que Thalomid es una droga de los años 50 cuyos ingredientes ya no están protegidos por patentes. Dado que es una medicina que puede causar severos defectos de nacimiento, está sujeta a un riguroso programa de distribución controlado por Celgene.

"Nunca te van a vender ese producto libremente", afirmó Omar Jabri, otro ejecutivo de Apotex.

Un vocero de Celgene no devolvió llamadas ni correos electrónicos pidiendo comentarios.

En una ocasión, Celgene demandó a Barr Laboratories por tratar de ofrecer una versión genérica de Thalomid, aduciendo que violaba su propiedad intelectual, dado que había patentado el plan de control de riesgos de esa medicina.

Cuando la firma de drogas genéricas Lannett demandó a Celgene en el 2012, aduciendo que bloqueaba ilegalmente a la competencia, se llegó a un acuerdo extrajudicial cuyos detalles no trascendieron. Pero Thalomid sigue sin ser vendida como genérica.

La FDA, mientras tanto, se mantiene al margen.

"La FDA se mantiene reticente a pronunciarse en torno a si un fabricante se propone perjudicar a la competencia de las genéricas", dijo el abogado Kurt Karst, especialista en asuntos farmacéuticos.

Los fabricantes de drogas genéricas han acudido ahora al Congreso. La cámara baja analiza un proyecto por el cual la AAM podría imponer fuertes multas a los fabricantes que se nieguen a vender sus productos a las empresas genéricas.

Fuente: Associated Press

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