Mundo 07 noviembre 2016

Dice que ley islámica no discrimina a la mujer, lo paga caro

YEDA, Arabia Saudita (AP) — Cuando Souad al-Shammary publicó una serie de tuits sobre las densas barbas de los clérigos sauditas, jamás se imaginó que eso la llevaría a la cárcel.

Incluyó fotos de varios hombres con barba: un judío ortodoxo, un hípster, un comunista, un califa otomano, un sij y un musulmán. Y dijo que tener barba no es lo que hace que un hombre sea un santo o musulmán. Destacó que uno de los detractores más feroces del Islam durante la época del profeta Mahoma tenía barba incluso más larga que la de él.

Esos comentarios francos son típicos de esta mujer divorciada dos veces, madre de seis niños y dueña de un título de leyes islámicas. Fue una niña devota criada en una tribu grande que atendía a las ovejas. Ahora, a los 42 años, al-Shammary es una feminista que basa sus argumentos en el Islam y la emprende contra el poderoso establishment religioso saudita.

Ha pagado un precio duro por sus opiniones. Pasó tres meses presa sin que se le formulasen cargos por "agitar la opinión pública". Se la prohibió viajar al exterior. Su amigo Raif Badawi, cofundador con ella del foro online Red de Liberales Sauditas Libres, cumple una sentencia de diez años de prisión y recibió 50 latigazos en público. Su padre no quiere saber nada de ella.

Nada de esto la hace callarse.

"Tengo derechos que no me parece que contradigan mi religión", afirmó al-Shammary. "Pido por estos derechos y quiero que quienes toman las decisiones me escuchen".

En todo el mundo árabe académicas y activistas islámicas han estado promoviendo una interpretación de la ley islámica sharia según la cual hombres y mujeres son iguales ante Dios. Al-Shammary es una de las promotoras de los derechos de la mujer más conocidas de Arabia Saudita.

"Está muy segura de lo que dice y no le tiembla el pulso", expresó Sahar Nassief, amiga de al-Shamary y activista. "Viene de un ambiente beduino, del desierto. Se enorgullece de su origen, pero es bastante franca con todos y en lo que dice".

Es hija de un campesino de la provincia de Ha'il y por ser la mayor de 12 hermanos era la encargada de las ovejas. Era algo más que religiosa, una salafista practicante, una musulmana que adhiere a una interpretación literal de la ley islámica.

Completó estudios islámicos en la Universidad de Ha'il y fue maestra en una escuela pública. A los 17 años se casó con un hombre de su tribu, que tenía dos veces su edad. Tuvo una hija, Yara, y se divorció a los 20 años, para volver a casarse, esta vez con el juez que había atendido su caso de divorcio.

Comenzó su activismo cuando le sacaron su hija. Apenas Yara cumplió siete años, el padre recibió la custodia. Dado que al-Shammary se había vuelto a casar, los tribunales determinaron que la niña debía vivir con su padre y no en una casa con otro hombre.

Cuando se la llevaron y me dijeron 'esta es la voluntad de Alá', 'esto es el Islam', ahí comenzó mi rebelión", expresó. "No hay Dios en este universo que vaya a aceptar esta injusticia y este dolor es la base de lo que soy como mujer".

Durante ocho años combatió a sus padres, su comunidad y a todo aquél que se interpusiese entre ella y Yara, a quien no podía ver.

"Me enloquecí, pero frente a mis padres y mi marido el juez, y la comunidad tribal a su alrededor, tenía que sentarme así y ser una heroína", afirma, haciendo un gesto inexpresivo con su rostro.

Tuvo cinco hijos de su segundo marido, pero a la larga también se divorció.

Cuando el padre de Yara se enfermó y su abuela falleció, finalmente le permitieron recuperar a la niña, que por entonces tenía 16 años. Se mudó a Yeda, una ciudad más liberal, con todos sus hijos bajo un mismo techo.

Usa sus conocimientos de la sharia para dar asesoría legal a las mujeres. A veces sus recomendaciones son más maquiavélicas que pías. Una vez la dijo a una amiga que se arreglase bien, averiguase quién era el juez que iba a atender su caso y llorase frente a él y le pidiese que cambiase la fecha de su proceso. La recomendación funcionó.

Tiene un blog en el que dice que ante los ojos del Islam la gente, hombres y mujeres, nace libre y con iguales drechos, conceptos liberales que según ella no contradicen las enseñanzas de su religión. Empezó entonces una guerra de palabras e imágenes.

Cuando publicó las fotos de hombres con barba, importantes clérigos y otros elementos conservadores del reino la tildaron de hipócrita, de renegar de su religión, malvada y diabólica. Su franqueza y sus presentaciones en programas televisivos sin un velo en el rostro fueron duras de digerir para su familia en Ha'il. Su hermano menor dice que un anciano líder comunitario le dijo "no eres un hombre. ¿Cómo puedes permitir que tu hermana se comporte así?".

Fayez dice que se fue de Ha'il por unos siete años porque no soportaba los comentarios sobre su hermana. Le propuso matrimonio a una mujer y dice que fue rechazado por la reputación de su hermana. Se trenzó a golpes con uno de sus hermanos menores porque la insultaban por ir en contra de las normas sociales y ambos terminaron en un hospital.

La misma Yara se opuso al principio al activismo de su madre. Y los chicos en la escuela se burlaban de sus hijos.

Al-Shammary fue detenida en la sección de mujeres de la cárcel Briman de Yeda el 28 de octubre del 2014. La acusaron de alterar el orden público, pero nunca la enjuiciaron.

Siguió su activismo desde el penal, diciéndoles a las mujeres que podían escuchar música y cuáles eran sus derechos legales. Afirmó que misioneras musulmanas comenzaron a presentarse con mayor frecuencia y les decían a las presas que estaban allí por voluntad de Dios.

Fue liberada el 29 de enero del 2015. Tuvo que comprometerse a reducir su activismo. Y un hombre de su familia, Fayez, tuvo que firmar los papeles de su liberación. Sigue tuiteando a sus más de 207.000 seguidores, aunque dice que mide sus palabras mucho más que antes.

Yara ahora la apoya, aunque dice que le gustaría que su madre no se opusiese al velo, o jihab, ni contradijese a influyentes figuras religiosas.

"La encuentro admirable", comentó Yara. "Sobrevivió a muchas cosas a las que uno no sobrevive".

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Aya Batrawy está en www.twitter.com/ayaelb

Fuente: Associated Press

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