Mundo 19 abril 2017

Derrumbe pone en peligro hogar de 600 personas en La Habana

LA HABANA (AP) — El edificio amarillo donde vive se estremeció y Margiolis Durán se petrificó con el café mañanero a medio colar antes de escuchar los gritos de sus vecinos. Cuando se asomó por la puerta, vio una especie de polvareda que subía por la escalera hasta su piso siete.

Durán y otras 630 personas que viven en 121 núcleos familiares en el centro de La Habana están en medio de una de las situaciones más delicadas en la isla, ya que enfrentan la posibilidad de perder su vivienda. Este es uno de los problemas más graves en la nación caribeña, que tiene parte de su fondo habitacional en malas condiciones y sufre de un déficit de casas nuevas.

"Hace años que este edificio está inhabitable. Las separación de la escalera se ve a simple vista y el elevador dejó de funcionar hace dos años", comentó el miércoles Durán, una empleada estatal de 44 años que vive en un departamento de una habitación con su hija, su nieta de siete años y su madre. "Pero ¿para dónde me puedo ir?".

Más aún, un informe de la oficial Oficina Nacional de Estadísticas e Información —con cifras actualizadas al 2015— mostró que la construcción de viviendas terminadas ese año fue de 23.003 unidades, cifra que cayó en picada de manera constante desde las 111.373 de 2006.

Ninguna persona murió y solo un hombre resultó herido, pues bajaba las escaleras cuando éstas se derrumbaron a las siete de la mañana del martes, indicaron los vecinos que desde el accidente tuvieron el apoyo de los bomberos y la policía, que montaron una suerte de elevador provisional por fuera para bajar y subir personas de manera intermitente en estos dos días.

El desplome de la escalera desde el tercer nivel dejó a los vecinos incomunicados con los siete pisos restantes —con diez apartamentos cada uno— y a los de abajo aterrorizados ante la posibilidad de que todo se desplome.

La construcción del edificio data de principios del siglo XX y originalmente fue un hotel llamado "Astor". En su portal aún se puede ver el escudo que lo identificaba, pero tras la revolución comenzó a dar cabida a familias que además usaron los altos puntales de cada departamento para realizar entrepisos que en Cuba se llaman barbacoas.

Las autoridades cubanas reconocieron en varias ocasiones las dificultades del acceso a la vivienda y desde 2011 se aprobaron medidas que van desde la legalización de la compra venta de casas —antes sólo se permitían las permutas, que en realidad solían ocultar operaciones con lucro_, hasta la entrega de subsidios para que las familias arreglen sus espacios.

En zonas como aquella en la que vive Duran, en el barrio de Centro Habana, los edificios muy antiguos están en mal estado, pero en otras como La Habana Vieja, el Vedado o Miramar en la capital, y los cascos históricos en algunas provincias, muchos fueron comprados por particulares que los habilitan para alquilar al turismo, entre los principales ingresos de la economía cubana.

De las 23.003 casas que se terminaron en la isla en 2015, unas 10.417 lograron completarse mediante esfuerzo y financiación estatal, mientras que la construcción de 12.586 finalizó gracias a que las personas tuvieron recursos propios o subsidios —en las más de las veces de manera conjunta— que el Estado ofrece para incentivar a la industria de la construcción.

El censo de población de 2012 indicó que había 3.882.424 millones de casas de diverso tipo y apartamentos en todo el país, con una población de 11 millones de personas. Sin embargo, aunque no hay cifras oficiales, se estima que el déficit habitacional alcanza medio millón de viviendas en un país donde los huracanes, las tormentas tropicales o el daño por salitre en casas a las que no se da mantenimiento adecuado suelen destruir las edificaciones.

La opinión entre los vecinos de Durán está dividida. Algunos sacaron a familiares con otros parientes y dejaron a los mayores; otros dicen que no se irán, pero el pronóstico de los especialistas no fue bueno.

"Esas personas deben salir de ahí. Por supuesto si hubo un derrumbe hay que evaluar el edificio y ni nosotros podemos entrar para hacer una evaluación precisa hasta que se estabilice el edificio", explicó a The Associated Press, la ingeniera civil Lien Lobal que llegó por parte del gobierno de la capital a verificar el inmueble.

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Andrea Rodríguez está en Twitter como www.twitter.com/ARodriguezAP

Fuente: Associated Press

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