Mundo 22 marzo 2016

Dejan mensajes de apoyo en calle de Bruselas

BRUSELAS, Bélgica (AP) — Una calle peatonal ubicada a las afueras de la bolsa de valores de Bruselas se ha convertido en un colorido lienzo de apoyo y rebeldía luego de los letales atentados del martes, en el que la gente quiso expresar su solidaridad con mensajes escritos con gis en francés, flamenco, inglés, árabe, cirílico, entre otros.

Unos cuantos miles de personas se reunieron al atardecer del martes en la Plaza de la Bolsa de Bruselas, para escribir más mensajes y prender veladoras. Un grupo entonó el "Himno al Amor", de Edith Piaf, ante el aplauso de los presentes. Luego, comenzaron a cantar el himno nacional de Bélgica en ambos idiomas oficiales: francés y flamenco.

Muchos de los mensajes fueron alegres con lemas como "compartan amor", "Vivan y Dejen Vivir" y "somos uno". Otros tomaron un tono más rebelde, pero en su general eran textos de optimismo.

Pero en los márgenes, había tristeza. Una mujer se sentó en una maceta de concreto en un extremo de la plaza y lloró en silencio.

Había mensajes con tono político: "Detengan esta guerra en Siria", y en tono pacífico: "El amor es mi religión". Otros fueron más directos: "Tengo miedo".

En el centro de la plaza, se improvisó un altar con banderas, veladoras, globos, flores y — como se trata de Bélgica — botellas de cerveza.

Algunos rieron con sus amigos. Otros lloraron en silencio, solos o en los hombros de sus acompañantes.

Pepijn Kennis, de 27 años de edad, tenía los ojos llorosos mientras escribía acompañado de su novia las palabras: "Hart Bove Haat" (Corazón por encima del odio) con gises amarillos y rosas justo frente a la bolsa. Kennis admitió sentir angustia ante la regularidad con que se ven soldados fuertemente armados en las calles de la ciudad.

"Ellos ganaron en el momento en que pusimos soldados en las calles", subrayó.

Karien Fouwels regañaba gentilmente a su hija Chiraz al momento de encender una vela.

"Es importante que estemos aquí", le dijo a su hija, quien se quejaba de que "no había otros niños".

Fouwels, directora de cuenta de 47 años de edad, sonrió cuando se le preguntó por qué había ido.

"Toda nuestra vida está en esta ciudad", dijo la nativa de Bruselas. Comentó que llevó a la fuerza a su hija de 13 años para enseñarle que "no podemos detener nuestras vidas solo porque algunos monstruosos idiotas son impulsados por una ideología. Es por eso que les llevamos café a los soldados. Es por eso que llevamos flores a los altares. Una y otra vez".

"Debe de ser una lección para mi hija", dijo, mientras la menor se recargaba en ella. "Debe aprender a nunca tener miedo".

Fuente: Associated Press

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