Cienfuegos 20 agosto 2016

Cuba cierra con 3 oros en box de Río, uno más que en Londres

RIO DE JANEIRO (AP) — Cuba vio el sábado a un pugilista indisciplinado adjudicarse su segunda medalla de oro olímpica consecutiva —algo que la isla no lograba desde Atenas 2004.

El oro alcanzado por Robeisy Ramírez en los pesos gallo (-56 kilos) y la presea del mismo metal conseguida por Arlen López en los medianos (-75 kilos) contribuyeron a que el país caribeño cerrase su actuación en el boxeo de hombres de los Juegos Olímpicos de Río con tres preseas doradas, una más que en Londres 2012.

El otro oro ya lo había conseguido Julio La Cruz en los semipesados (-81 kilos).

"Cumplimos, cumplimos al ciento por ciento", afirmó el jefe de entrenadores del equipo de boxeo cubano, Rolando Acebal. "Ese fue el compromiso que hicimos: tres oros y tres bronces".

Cuba había traído a pugilistas para las 10 divisiones en el boxeo de hombres y su objetivo era mejorar la cosecha de dos oros de hace cuatro años. Se llevó uno más, pero la isla se fue con el sinsabor de haber visto sucumbir a Roniel Iglesias —uno de los campeones en Londres— y a un par de monarcas mundiales.

Los entrenadores del equipo cubano no atribuyeron las derrotas a los cambios que entraron en vigor en el boxeo olímpico en Río, que lo acercaron más al deporte profesional, y que incluyeron entre otras cosas el vendaje en las manos, la eliminación de los cascos protectores y la evaluación de los asaltos con 10 puntos.

Consideran más bien que los cambios han sido positivos porque los púgiles llegaron con más preparación, por el hecho competir con más regularidad en torneos semiprofesionales avalados por la Asociación Internacional de Boxeo Amateur y que les generó recursos.

"Eso provocó una emoción diferente", estimó López a The Associated Press, luego de recibir el oro. "Ya que sabíamos que iban a participar otros tipos de boxeadores con los que no habíamos peleado y donde teníamos que ir más preparados".

Varios entrenadores valoraron positivamente los cambios, a pesar de las quejas recurrentes de muchos boxeadores por los fallos de los jueces.

Ramírez, un boxeador carismático y expresivo, dijo sentirse cómodo en la competencia y que las nuevas normas dieron más emoción en el deporte. Sus dos oros en Londres y Río son algo que no lograba su país desde que Guillermo Rogondeaux lo alcanzó con sus títulos en Sídney 2000 y Atenas 2004.

Inhabilitado por un año por mala conducta y último en conseguir su pasaje a Río de Janeiro, Ramírez le respondió a Cuba, al imponerse en una final vibrante de gallos a Shakur Stevenson, la gran promesa estadounidense de 19 años. Ramírez había ganado el oro en Londres en la categoría mosca.

A su segunda consagración en la arena de Riocentro, le siguió la victoria por decisión unánime (3-0) de su compatriota López sobre el uzbeco Bektemir Melikuziev en la final de los pesos medios.

López llegó como el monarca mundial, pero Ramírez generaba ciertas dudas por el asunto de la sanción y porque el paso a otra división no le había puesto de inmediato en los primeros lugares.

Sin embargo, despachó a cuanto rival enfrentó y se convirtió en el centro de los reflectores, entre otras cosas por el fuerte saludo que le dio tras una pelea en las preliminares el famoso y multimillonario monarca retirado Floyd Mayweather Jr. Ambos se tomaron varias fotos.

Y por la sanción que le impuso el organismo regente del boxeo cubano.

"Eso me ayudó a madurar", dijo Ramírez tras recibir el oro, que ganó con sudor y una decisión divida (2-1) de los jueces.

Ramírez buscó la pelea desde el campanazo inicial y le ganó claramente el primer asalto al joven estadounidense, pero perdió el segundo. En el decisivo, ambos intercambiaron buenos golpes y el isleño, en el calor de la refriega, hasta lo llamó a boxear golpeándose el pecho.

Las autoridades del boxeo cubano ensalzaron después el estilo y la actitud de Ramírez, e incluso consideraron que a varios de los que fueron eliminados en Río les faltó la confianza del oriundo de Cienfuegos.

"Es un boxeador que tiene mente fría", dijo Acebal. "Si ustedes lo hubiesen visto antes de subir, no lo hubieran creído: parecía que iba para una fiesta".

"Esas son cosas que les faltaron algunos otros y que, incluso, llegaron con más preparación", agregó.

Para Acebal, la sanción ayudó al ahora bicampeón olímpico a prepararse mejor.

"Él puede llegar más lejos, si mejora su conducta, la forma de proyectarse", consideró.

Ramírez tiene una razón adicional para portarse mejor fuera del ring: su hija Renata, de tres años.

El boxeo termina el domingo con cuatro finales, entre las que figura la de los welter ligero en que otro cubano, Lorenzo Sotomayor, podría darle un oro a otra nación: Azerbaiyán.

Fuente: Associated Press

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