Mundo 13 octubre 2016

Condenan a líderes pandilleros a más de 200 años de prisión

SAN SALVADOR, El Salvador (AP) — Un tribunal de justicia de San Salvador condenó el jueves a más de 200 años de prisión a dos cabecillas de la pandilla Barrio 18 por su participación en varios homicidios que cometieron con lujo de barbarie al mutilar a las víctimas y enterrarlas en fosas clandestinas.

La Unidad de Vida de la Fiscalía General de la República informó que German Antonio Escamilla, alías "Ford", fue condenado a 226 años de cárcel "por su participación en varios crímenes en calidad de autor mediato, ya que él daba las órdenes desde el penal de Izalco para cometer los hechos".

El tribunal también impuso 288 años de prisión a David Calixnario Cruz Ramos, alias "Pantera"; Omar Antonio Sigarán deberá de pagar una condena de 125 años; y tanto Rafael Antonio Zavala Ramírez, "Espuky", como Jaime Eduardo Siguenza Torres, "Impaciente", fueron condenados a 90 años de prisión.

Otros dos pandilleros recibieron condenas que van de los 25 hasta los 40 años de prisión por su participación en los mismos crímenes.

Seis miembros más del grupo fueron procesados por el delito de agrupaciones ilícitas, ya que en los casos de los homicidios en que participaron se constató que eran menores de edad, por lo que se encuentran pendientes de ser juzgados ante el tribunal Segundo de Menores de Santa Tecla, La Libertad.

Según la Fiscalía se pudo comprobar que los integrantes de este grupo de la pandilla Barrio 18 participaron en 23 homicidios cometidos en distintos puntos del departamento de La Libertad.

"Los homicidios los cometieron con lujo de barbarie, pues en la mayoría de los casos se les privó de la vida con armas blancas, luego los mutilaron en varias partes y finalmente los enterraron en fosas clandestinas", detalló el informe de la Fiscalía.

Los cementerios clandestinos fueron ubicados en varias fincas del municipio de Lourdes, en Colón, a 19 kilómetros al oeste de la capital.

Las pandillas establecidas en barrios populosos están integradas por más de 70.000 jóvenes y adolescentes. Más de 13.000 están presos y sus cabecillas han sido enviados a una cárcel de máxima seguridad, donde están completamente incomunicados con el exterior.

Las autoridades de Seguridad Pública han dicho que los grupos están involucrados en el narcotráfico y el crimen organizado, extorsionan y cobran derecho de piso a comerciantes y empresarios del transporte, y asesinan a los que se niegan a pagar.

Fuente: Associated Press

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