Donald Trump 15 noviembre 2016

Con Trump, lejos de desaparecer, Guantánamo se agrandaría

WASHINGTON (AP) — Se habló mucho del cierre de la prisión de Guantánamo. Pero eso luce casa vez más improbable y, de hecho, ahora resulta que podría agrandarse.

Al presidente Barack Obama ya casi no le queda tiempo para cumplir su promesa de cerrar la prisión de la base militar que Estados Unidos tiene en la bahía cubana de Guantánamo. Todavía quedan allí 60 reos y solo un tercio tienen el visto bueno para ser trasladados.

Si Obama no logra cerrar la cárcel en los tres meses que le quedan de gobierno, la instalación seguirá allí. Su sucesor Donald Trump no solo se ha comprometido a mantenerla abierta, sino que dijo en abril que "la vamos a llenar de gente mala, créanme. ¡La vamos a llenar!".

El magnate declaró a The Miami Herald ese mes que apoyaría la idea de juzgar a los ciudadanos estadounidenses acusados de terrorismo en esa base, aunque eso requeriría cambiar las leyes y probablemente surgirían denuncias de que es algo inconstitucional.

Abierta en el 2002 para albergar sospechosos de terrorismo en la primera etapa de la lucha contra al-Qaida, la prisión de Guantánamo es hoy símbolo de la vigorosa respuesta de Estados Unidos a los ataques del 11 de septiembre del 2001. Se supone que allí son recluidos terroristas peligrosos. Pero hay quienes dicen que se violan derechos humanos básicos al retenerse a los presos por tiempo indefinido, sin que se les radiquen cargos. Obama afirma asimismo que alimenta el resentimiento hacia los estadounidenses y que los presos pueden ser alojados en instalaciones de Estados Unidos por mucho menos dinero.

Organizaciones de derechos humanos piensan hacer un último esfuerzo por presionar a Obama para que cierre la cárcel.

"Él bien sabe lo que tenemos en juego, sabe que no podemos dejar la puerta de Guantánamo abierta para Donald Trump", afirmó Naureen Shah, director del programa de seguridad y derechos humanos de Amnistía Internacional.

Cerrar la prisión a esta altura, no obstante, requeriría un osado gesto que podría acarrear problemas legales y un gran costo político para Obama.

El gobierno de Obama repatrió o reubicó a unos 180 reos de Guantánamo. Pero no puede cerrar el centro de detención porque el Congreso bloqueó esa iniciativa, prohibiendo el traslado de presos a instalaciones de Estados Unidos.

Se ha aprobado el traslado de 20 de los 60 presos que quedan. Un funcionario del gobierno que habló a condición de no ser identificado porque esa información no ha sido hecha pública dijo que las autoridades esperan completar "una cantidad sustancial" de traslados antes de la transferencia del poder el 20 de enero.

"Es cierto que no hemos podido cerrar ese maldito lugar por las restricciones que nos impuso el Congreso", dijo Obama en una conferencia de prensa el lunes. "También es cierto que hemos reducido mucho su población y todavía podemos transferir algunas otras personas en los próximos dos meses".

Guantánamo llegó a albergar 680 presos en julio del 2003. Cuando asumió Obama en el 2009 había 240 reos.

Todavía está allí Khalid Shaikh Mohammad, quien confesó haber planificado los ataques del 11 de septiembre. Aguarda ser enjuiciado junto con otros cuatro hombres, en un proceso que ha sido demorado por cuestiones relacionadas con el trato que les dio la CIA estando bajo custodia. Se dice que la CIA apeló a torturas.

El senador Pat Roberts, un republicano que se opone al traslado de los reos, declaró la semana pasada que el Departamento de Defensa le dijo hace meses que "el gobierno de Obama no tiene ni el tiempo ni el dinero para cerrar Gitmo y trasladar los presos a Fort Leavenworth", en Kansas, el estado de Roberts.

Guantánamo no ha sido un tema importante en la campaña electoral y Trump no ha hablado del asunto tras su victoria.

Robert Chesney, profesor de la Facultad de Leyes de la Universidad de Texas en Austin, espera que Trump aloje allí a algunos reos nuevos, tal vez combatientes de la organización Estado Islámico capturados en Siria o Irak.

"Podríamos terminar con más presos alojados allí", dijo Chesney, aunque aclaró que no cree que sea algo en gran escala. "No estamos en el 2003, en que había una cantidad relativamente grande de sospechosos de terrorismo en sitios donde teníamos una oportunidad realista de capturarlos".

Raha Wala, de Human Rights First, no pierde la esperanza de que Obama cierre la prisión antes de irse.

"Dijo que lo haría y vamos a asegurarnos de que lo hace", expresó.

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Fox informó desde Miami.

Fuente: Associated Press

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